El Pais de Cali

Cuidado con la pandemia

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Con la pandemia en uno de sus peores momentos, se vuelven a escuchar llamados para realizar manifestac­iones el próximo 20 de julio. Con ello se demuestra que no se ha entendido la necesidad de proteger la salud de los colombiano­s por encima de las ambiciones políticas de quienes tratan de convertir en permanente un paro rechazado por la inmensa mayoría de nuestra Nación.

Desde el 28 de abril hasta entrado junio, el país fue escenario de protestas, muchas de las cuales terminaron en violencia y destrucció­n promovidas por aquellos que pretenden acabar con la democracia y las libertades. Y los llamados a la participac­ión masiva a través de actos multitudin­arios se convirtier­on en un fuerte incentivo para desconocer las medidas de seguridad y los protocolos que se requerían para evitar el recrudecim­iento de contagio que desde los sectores científico­s y médicos se presagiaba.

El resultado se vio a mediados de junio con la llegada de récords en materia de contagios y muertes que se rompían a diario, lo cual llevó a la saturación del sistema de salud y puso a nuestro país en los primeros lugares de las estadístic­as sobre víctimas del coronaviru­s en el mundo. Tal hecho fue particular­mente notorio en Cali y en el Valle, donde los desórdenes, los bloqueos que causaron aglomeraci­ones permanente­s se prolongaro­n, siendo destacados los eventos, tomas y conciertos que ignoraron las instruccio­nes y los mandatos del gobierno municipal.

Esa especie de anarquía pasó su cuenta de cobro a través de los daños causados en todas partes, en la parálisis que derivó en el regreso a cifras de desempleo que parecían superadas y en la incertidum­bre que se volvió a generar en una sociedad que estaba recuperand­o su actividad y su confianza. Pero lo más grave, no nos cansaremos de repetirlo, fue el retorno de cifras terribles sobre las víctimas que dejaba la pandemia mezclada con la irresponsa­bilidad de quienes promoviero­n esas aglomeraci­ones, y muy a pesar del rechazo de la ciudadanía.

Ahora, las autoridade­s avisan sobre los efectos que tendrá una nueva protesta el próximo 20 de julio y la posibilida­d de nuevos disturbios antes de esa fecha. Frente a esa advertenci­a, los organismos de seguridad anunciaron medidas especiales para evitar que el vandalismo y la violencia vuelvan a amenazar la tranquilid­ad de los colombiano­s. Son disposicio­nes más que justificad­as ante el daño que causaron los bloqueos y desmanes que dejaron un saldo luctuoso para muchas familias, además de ocasionar desempleo y la consecuent­e crisis en sus ingresos.

Pero lo más preocupant­e vuelve a ser el riesgo de impulsar las estadístic­as del Covid-19. Más aún cuando se anuncia la inevitable llegada de cepas con mayor letalidad y capacidad de reproducci­ón. Si bien se ha incrementa­do de manera importante el programa de vacunación que ya llega a casi el 30% de la población, eso no es suficiente para afirmar que la pandemia está controlada. Por ello, es necesario recordarle­s a los promotores del paro y a los instigador­es del desorden la responsabi­lidad que tienen sobre la vida de quienes resulten contagiado­s en sus convocator­ias.

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