El Pais de Cali

Fútbol colombiano “Quise haber sido dirigido por mi padre”

Mateo es un futbolista de 21 años que juega con Patriotas. Es hijo de Jhon Mario Ramírez, exjugador y técnico que falleció hace unos días cuando estaba por cumplir su deseo de iniciar su carrera como entrenador.

- El País • Por Juan Carlos Pamo Sánchez

El pasado 26 de junio, el fútbol colombiano se estremeció con la muerte de Jhon Mario Ramírez, ídolo de Millonario­s en la década de los 90 y quien se aprestaba a vivir su primera experienci­a como técnico al frente de Patriotas de Boyacá.

Jhon Mario fue internado tras dar positivo por Covid-19 y luego de varios días falleció por causas asociadas al síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad que afecta el sistema inmunológi­co.

A los 50 años, un hombre que fue calidoso con el balón, se fue de este mundo lleno de ilusiones y con metas por cumplir.

Uno de esos sueños era comenzar su carrera como entrenador y por eso no dudó a la hora de que los directivos de Patriotas le abrieron esa posibilida­d. En esa misma escuadra venía trabajando con su hijo Mateo, quien tan solo hace unos días firmó contrato con el elenco boyacense y se alista para debutar con el plantel principal que ahora es orientado por el experiment­ado Jorge Luis Bernal.

A sus 21 años, Mateo vive su primera experienci­a en el fútbol profesiona­l. Lo motiva esta oportunida­d de manera especial y asegura estar listo para afrontarla con madurez y responsabi­lidad gracias a los consejos que su padre le daba desde los 16 años, cuando se convirtió en su entrenador personal.

Mateo se describe como un volante de primera línea y que gusta de actuar con el balón en los pies, una caracterís­tica que asegura heredó de su padre.

Es consciente que por llevar el apellido Ramírez en el fútbol siempre van a estar las comparacio­nes con su progenitor. “Mi padre fue único, un verdadero crack, pero yo soy Mateo y quiero escribir mi propia historia”.

Una destacada trayectori­a tuvo Jhon Mario, que Mateo no solo quiere emular, sino que la quiere superar para que el legado de su padre se mantenga vivo por muchos años en el fútbol.

¿Cómo arranca Mateo en el fútbol?

Mi carrera en el fútbol comenzó en una escuela de Bogotá que se llama

Bolton. Mi proceso comenzó un poco tarde, a los 16 años, desde ese momento empiezo a trabajar con mi padre porque yo literalmen­te no sabía ni pegarle a un balón. Empiezo a mejorar y luego voy a probar a Millonario­s. Allí estoy durante tres temporadas, luego quedo libre y vuelvo a trabajar con mi padre cuando monta un equipo de la categoría sub-20 en un club que se llama Estudiante­s FC. Después de un año me quedo libre, comienzo a probar en equipos como Medellín, Millonario­s y se me dio la oportunida­d en Patriotas.

¿En qué posición juega?

Soy un volante 6, rico técnicamen­te, inteligent­e, que sabe posicionar­se bien en el campo, tengo buena visión de juego. Soy un futbolista con carácter y personalid­ad.

Además de la posición en el campo, ¿hay otras diferencia­s con las caracterís­ticas futbolísti­cas que tenía su padre?

Tenemos cosas similares, pero nos diferencia­mos en otras. Quiero dejar en claro que Jhon Mario Ramírez fue único, un genio, un crack, lo vi jugar un tiempo, y yo soy Mateo Ramírez, muy diferente a él, pero considero que juego bien.

¿Cuál es la ilusión suya ahora con Patriotas?

Es jugar, sumar minutos, consolidar­me en el fútbol colombiano. Sé que tengo condicione­s para hacerlo, las expectativ­as son altas y el sueño es mejorar.

¿Alcanzó a ver a su padre de manera activa en el fútbol profesiona­l?

Muy poco. Lo vi cuando jugó en Chicó, Bogotá FC, Deportivo Pereira, sus últimos equipos en su carrera.

Jhon Mario tuvo un giro en su vida con la presencia de Dios, ¿usted sigue esos mismos pasos?

Al ver ese cambio tan radical en la vida de mi papá, todos en la familia comenzamos a creer en Dios, que es real y llena nuestros corazones. Somos muy apegados a Dios.

¿Cómo era entrenar con su padre?

Trabajábam­os el tema de la técnica, los pases, recepción. Siempre me decía que jugara con personalid­ad y carácter. Mi padre fue el mejor ejemplo y él me enseñó que de la mano de Dios y el trabajo se logra el éxito.

¿Está preparado para las comparacio­nes con el talento de su papá?

Soy consciente que las comparacio­nes van a existir. Considero que desde el primer momento estoy dejando en claro que Jhon Mario fue uno solo y yo vengo a escribir mi propia historia.

¿Haber sido dirigido por su papá fue un sueño que quedó por cumplir?

Sí, ese es uno de tantos que quedaron pendientes por realizarse. Mi sueño era verlo dirigir y otro era que me viera debutar. Nos faltaron muchas cosas por hacer juntos, ese fue el destino que Dios quiso, así uno no lo entienda.

¿La muerte de Jhon Mario fue sorpresiva?

Sí, claro. Mi papá nunca fue de estar en hospitales. Los únicos días que mi papá estuvo en un hospital fue cuando nació él y cuando nacieron mis hermanas y yo. Él nunca se enfermaba, por eso fue una situación que nos cogió por sorpresa.

¿A su papá le iba mejor en el fútbol que comentándo­lo en televisión?

Yo creo que como comentaris­ta era muy claro, pero como jugador fue un genio. Observo sus videos y hacía ver el fútbol de una manera muy fácil.

¿Recuerda cuándo fue la última charla con su padre?

Sí, de hecho fue un poco triste. Yo estaba con él acá en Tunja, me tocó acompañarl­o cuando se enfermó e ingresó al servicio de urgencias de una clínica de aquí. Él me miró a los ojos y me dijo: “Mono, mírame, nunca juzgues a Dios, porque Dios es bueno todo el tiempo y todo el tiempo de Dios es bueno”. Esas palabras nunca se me van a olvidar. Oírlo decir eso cuando estaba malito me da la tranquilid­ad de pensar que mi padre entendió la vida.

¿Jhon Mario sufría de alguna enfermedad que le complicó su estado de salud?

Todo el mundo ha dicho que mi papá murió por Covid-19, pero él no falleció por esa enfermedad. Aunque sí le dio covid, él estaba saliendo de esa situación, pero en esos últimos días de la recuperaci­ón del coronaviru­s se le diagnostic­ó síndrome de Guillain-Barré, enfermedad que al final le complicó el funcionami­ento de sus órganos internos. Hubo varios comentario­s fue el mentor futbolísti­co de su hijo Mateo desde los 16 años. El volante de 21 años espera continuar con su huella futbolísti­ca.

malintenci­onados donde se dijeron que a mi papá le pudimos realizar las exequias de forma normal porque era una persona famosa o porque pagamos para eso. La verdad de todo es que mi papá no murió de covid.

¿A su padre se le había descubiert­o esa enfermedad con anteriorid­ad?

Nunca. Incluso mi padre le dio esa enfermedad cuando le faltaban un par de días para haber sido dado de alta por el covid. Luego se le empezaron a dormir los pies, las manos y pasó todo esto.

¿Cómo recibió la noticia el plantel de Patriotas la muerte de Jhon Mario?

Fue un golpe muy duro. Aunque él estuvo poco tiempo, impactó en la vida de los muchachos. Les dio confianza y era muy cercano al jugador. Les decía: “el que me bote la pelota, lo saco”. Les hizo entender que la familia estaba primero que cualquier otra cosa. Les enseñó muchas cosas.

¿El día que debute llevará consigo algún recuerdo de su papá?

Claro que sí. Pienso llevar una camisa con la foto de él en cada uno de los partidos y cuando anote ese primer gol, lo celebraré y se lo dedicaré con todo mi corazón.

Datos

•Jhon Mario Ramírez inició su carrera a comienzos de los años 90, con Millonario­s, equipo en que estuvo entre 1992 y 1998. Posteriorm­ente, jugo en Medellín, Cali, Tolima, Quindío y Bucaramang­a, para regresar brevemente a Millonario­s en 2001.

•En la Selección Colombia disputó seis compromiso­s.

•Jhon Mario fue uno de los últimos volantes clásicos talentos de generación de juego.

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Jhon Mario Ramírez (izq.)
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Mateo Ramírez debutará esta temporada con Patriotas en la Liga.

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