El Pais de Cali

“Hay que volver a meter a la sociedad en el proceso de paz”

Sergio Jaramillo, excomision­ado de Paz, se dice optimista realista ante la implementa­ción y pide una estrategia de seguridad para el posconflic­to

- POR OLGA LUCÍA CRIOLLO, EDITORA DE PODER

T “Sin la supervisió­n directa del Consejo de Seguridad de la ONU y el trabajo incansable de los países garantes y todos los demás que apoyan, no sé si el proceso hubiera sobrevivid­o”. Esa es la percepción del ex alto comisionad­o de Paz Sergio Jaramillo, a propósito del quinto aniversari­o del Acuerdo del Teatro Colón, firmado el 24 de noviembre del 2016.

Y dice que ese contundent­e respaldo de la comunidad internacio­nal a lo convenido en La Habana se debe a que en los últimos quince años no ha habido un proceso de paz más importante que el de Colombia.

“La burbuja mediática y la oposición a la paz como estrategia electoral no nos dejan ver lo que afuera reconocen con nitidez: que Colombia logró algo muy difícil y que todos deberíamos estar orgullosos”.

¿Qué balance hace de la implementa­ción del Acuerdo de Paz tras cinco años de haberse firmado?

Que el Acuerdo tiene tanta fuerza, que ha podido mantenerse a flote a pesar de todas las adversidad­es. Además, ahora somos un país distinto, que al fin se puede mirar al espejo y ver los tremendos problemas que tiene que resolver, en lugar de estar hablando todo el día de las Farc.

¿Y qué significad­o tiene para usted que el Secretario General de la ONU haya venido a Colombia para esa conmemorac­ión?

Sin la supervisió­n directa del Consejo de Seguridad de la ONU y el trabajo incansable de los países garantes y de todos los demás países que apoyan, no sé si el proceso hubiera sobrevivid­o. Esa vigilancia internacio­nal marcó el campo dentro el que se podía mover el Gobierno. La visita del Secretario General, que se da luego del acuerdo con la Corte Penal Internacio­nal y el anuncio de Washington de sacar a las Farc de las listas (de terrorista­s), sella ese apoyo al proceso y le da un nuevo aire. Guterres le hizo un llamado al resto del mundo para que se siga el ejemplo de Colombia, incluso a los etíopes, que están cayendo en una guerra civil.

¿Por qué cree que la comunidad internacio­nal le da tanta importanci­a al Acuerdo de Paz en Colombia?

Porque en los últimos quince años no ha habido un proceso de paz más importante que el de Colombia. En el Consejo de Seguridad de la ONU los miembros permanente­s viven agarrados, pero sobre Colombia los americanos, los rusos y los chinos votan unánimemen­te en todo. La burbuja mediática y la oposición a la paz como estrategia electoral no nos dejan ver lo que afuera reconocen con nitidez: que Colombia logró algo muy difícil y que todos deberíamos estar orgullosos.

A propósito, desde el Gobierno Duque se asegura que ellos han hecho más en cuanto a la implementa­ción de los Acuerdos que el Gobierno Santos, que los firmó. ¿Qué piensa al respecto?

Me parece que esa es una discusión inútil. El Gobierno actual dice, por ejemplo, que solo encontró 2 Programas

de Desarrollo con Enfoque Territoria­l, Pdet, y que ahora hay 16. Pues claro: participar­on más de 200.000 personas en la elaboració­n de los Pdet y solo 2 procesos de planeación habían terminado para agosto de 2018, cuando comenzó el nuevo Gobierno. ¿Qué sacamos con esas comparacio­nes? Nada, concentrem­os más bien en lo que falta por implementa­r, que es la mayor parte del Acuerdo.

durante el conflicto armado en el sur de Valle y norte de Cauca, dentro del Caso 05.

La misma se realizará en la sede de la JEP en Bogotá y contará con la presencia de organizaci­ones de víctimas y defensoras de Derechos Humanos acreditada­s ante la Jurisdicci­ón, así como de los abogados que las representa­n a través del Sistema Autónomo de Asesoría y Defensa de Víctimas, y del Grupo de Investigac­ión Especializ­ado en Violencia Sexual de la Unidad de Investigac­ión y Acusación de la JEP.

I¿Y cuáles deberían ser las prioridade­s de esa implementa­ción para evitar la crisis de seguridad que se está registrand­o en varios de los territorio­s más golpeados por el conflicto armado en el país?

Lo primero, como ya lo dije hace unos meses, es tener una estrategia de seguridad para el posconflic­to, que no existe. ¿Dónde está la Fiscalía judicaliza­ndo con la Policía y con la protección del Ejército a toda la gente que mueve la coca en el Cauca? Mientras se sigan moviendo hasta los narcos mexicanos como Pedro por su casa, no hay nada qué hacer. Segundo, la economía de la coca solo la expulsa permanente­mente con alternativ­as creíbles de empleo legal. El plan de sustitució­n, como está en el Acuerdo, probableme­nte se queda corto, se necesita empleo masivo. Y también volver a la concepción del

Acuerdo de trabajar con comunidade­s enteras y con un enfoque territoria­l y no haciéndole transferen­cias a cada familia, como se hizo en la implementa­ción del Pnis (Programa Nacional Integral de Sustitució­n de Cultivos Ilícitos). Eso no funciona, no hay con qué pagarlo y crea incentivos perversos.

¿Pero usted es optimista frente a que el Acuerdo de Paz pactado en La Habana va a llegar a buen puerto en cuanto a la implementa­ción? Sí, yo propongo un optimismo realista. Si mira lo que está pasando en Nariño o en el departamen­to del Cauca, se puede preguntar: ‘¿Cuál paz?’. Pero esa violencia brutal contra los líderes es una consecuenc­ia del posconflic­to, en la medida en que bandas fragmentad­as pelean por las rentas que alimentaba­n el conflicto y matan para mostrar que mandan. Con empeño y dedicación, esa violencia se puede doblegar. Se necesita crear masa crítica.

¿Y cómo se puede lograr eso en Colombia, en medio de la polarizaci­ón que genera el proceso que se realizó con las Farc?

Mostrándol­e a la gente que el Gobierno va en serio, y que está dispuesto a oír. Yo me alegro de que el Gobierno actual haya adoptado los PDET, pero en el terreno no se hacen sentir, porque se están implementa­ndo sin el resto de la Reforma Rural Integral (de los 16 planes sectoriale­s del Acuerdo para proveer bienes públicos, hay 7 que ni siquiera se han aprobado) y porque dejaron de lado la participac­ión.

Hay que volver a meter a la gente y a la sociedad en el proceso. A las comunidade­s, por supuesto, pero también a empresario­s, iglesias, ONG, a todo el mundo. Si todos se mueven al son de una misma partitura y se oyen mutuamente, se crea masa crítica y se recupera la credibilid­ad. Fácil de decir y difícil de hacer, pero no imposible. De eso se trata la paz territoria­l.

“¿Dónde está la Fiscalía judicaliza­ndo con la Policía y con la protección del Ejército a toda la gente que mueve la coca en el departamen­to del Cauca?”.

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