El Pais de Cali

La personalid­ad antisocial en la vida cotidiana

- Por Sergio Villamizar­m colprensa

Cuando creó a Sira Quiroga, con su historia como joven modesta que antes de la Guerra Civil Española abandonand­o Madrid para instalarse en Tánger (Marruecos), María Dueñas tenía la ilusión de publicar esa primera historia, ‘El tiempo entre costuras’, quizás una pequeña edición para compartir con personas cercanas y agregarlo a su ya brillante hoja de vida.

Lo que ocurrió de ahí en adelante jamás lo habría imaginado. La editorial Planeta la publicó con 3500 ejemplares en 2009, pero esa cifra se quedó corta, se sigue editando, ha sido publicada en más de 40 idiomas y fue llevada al formato de las series.

Ahí no para todo, la escritora española tampoco imaginó encontrars­e con Sira Quiroga frente a frente, a la salida de un ascensor en un hotel en el corazón de Tánger, cinco años después de haber creado y publicado su historia.

Su encuentro fue en realidad con Adriana Ugarte, la actriz que interpretó a ‘Sira’ en la serie que se realizó inspirada en ‘El tiempo entre costuras’. Era la primera vez que María Dueñas conocía a la actriz, quien bajaba de su habitación completame­nte caracteriz­ada de su personaje.

Tal fue el impacto de esa primera novela, que si bien sus siguientes libros han logrado una gran aceptación, una misma pregunta se repetía una y otra vez en sus entrevista­s, así como sus miles de seguidores de todo el mundo a través de las redes sociales: ‘El tiempo entre costuras’ tendrá una segunda parte.

Tuvieron que pasar doce años y la llegada de una pandemia, para que Dueñas abandonara un nuevo proyecto editorial para dedicarse al regreso de Sira, en una nueva etapa de su vida, que se publicó en abril del año pasado, pero que por la pandemia, únicamente hasta ahora la autora pudo pasar por Colombia y realizar la respectiva presentaci­ón.

“Tras ‘El tiempo entre costuras’, por unos buenos años, mucha gente me preguntaba por la segunda parte, sentían que había dejado el final abierto, pero cuando escribí la novela no sabía si sería publicada.

Fue un proceso tan largo entre publicarla entre su salida en España, luego saltamos a América Latina país por país y luego una a una las traduccion­es, que terminé con Sira en una convivenci­a excesiva, por lo que necesitába­mos descansar una de la otra”, comentó María Dueñas.

Y agregó: “Fue una sorpresa inesperada volver a la historia de ‘Sira’. Ya venía planeando otra novela completame­nte distinta, bastante avanzada, pero se me cruzaron varias cosas por delante. Soy bastante metódica, pero

Sigue con la misma atmósfera de novela de aventura, entre el espionaje y el suspenso, todo esto en escenarios únicos de distintas regiones de España y Marruecos.

“Es una novela secuenciad­a en cuatro partes distintas, que son independie­ntes a ‘El tiempo entre costuras’, así que si no la han leído pueden leer ‘Sira’ sin problema. Las cuatro partes están diferencia­das por territorio­s, empezando por Jerusalén, poco antes de que se organizara el estado de Israel, con toda la tensión creciente entre judíos, árabes y británicos”. Sira de allí, viajará a Londres, en los momentos más duros de la posguerra, por lo que se encuentra con una ciudad desolada, empobrecid­a, gris y en plena lucha por salir adelante.” Uno de los detalles a los que màs le dedica tiempo María Dueñas, es el contexto histórico de esta historia. de un momento a otro la dejé de lado, a medias, y sentí que era el momento de volver a Sira”, agregó.

Es su quinta novela, que surgió en uno de sus tantos viajes a Tánger (Marruecos), lugar donde suceden muchas de las escenas de las dos novelas, pasando por su pintoresco cementerio y encontrand­o cerca de allí un pequeño libro con entretenid­as biografías de personajes que han sido enterrados en aquel lugar, lo que fue la chispa que la motivó a volver a escribir una historia donde uno de los escenarios fuera esta ciudad. “Si vuelvo a Tánger, solamente lo haría de la mano de Sira, y así lo hice”, continuó.

“Tenía curiosidad y cierto nervio del encuentro de Sira con los lectores que tanto la han esperado, pero han quedado muy contentos porque no encontraro­n sorpresas inesperada­s porque saben que no los voy a traicionar con una Sira distinta. Es la misma mujer, es la misma protagonis­ta con todos sus aspectos, pero ahora sumando todo lo que dan los años, la huella de lo que le ha ido pasando”, aseguró.

Aunque guarda la esencia del personaje, los lectores se encontrará­n con los cambios que las circunstan­cias generan en una persona.

‘El tiempo entre costuras’ termina con el final de la Segunda Guerra Mundial, y es allí donde arranca la nueva novela, donde la protagonis­ta continúa con su pareja Marcus, hasta que un hecho dramático lo cambia todo y los lectores se encuentran con una Sira experiment­ando la faceta de la maternidad.

“Es un hecho importante en medio de sus conflictos, retos y luchas. Como a todas, el tener un hijo la cambia de muchas maneras, pero sigue siendo la misma Sira de siempre, aunque con más mundo a sus espaldas. Esa madurez que dan los pasos de los años y la acumulació­n de experienci­as”, afirmó la escritora.

Una Sira que no deja de aprender, de querer seguir adelante, “no quiere sólo quedarse en su papel de mamá, cómo era la costumbre en aquellas épocas, todo lo contrario, ella quiere seguir buscando su lugar en el mundo, quiere seguir activa en todo lo que sucede alrededor de su propio mundo”.

Sigue siendo la heroína atípica que los lectores conocieron en ‘El tiempo entre costuras’. Nunca fue la mujer que nació con ese espíritu,pero en el cmaino se ha ransformad­o, Sira continúa, con sus miedos e incertidum­bres.

ELa aceptación generaliza­da de lo torcido, desde lo más pequeño, es la base de los comportami­entos antisocial­es a gran escala.

n los grupos humanos en los cuales los valores fundamenta­les “pasaron de moda” (porque se desacredit­aron a fuerza de repetirlos en discursos vacíos y de contradeci­rlos en actuacione­s aberrantes), predomina una tolerancia generaliza­da a las conductas antisocial­es cotidianas que se volvieron parte del paisaje. Es la aceptación de lo torcido porque: “Aquí todo el mundo roba y no hay nada que se pueda hacer” o “El que no aproveche su cuartico de hora (en el poder) es un bobo”.

Los antisocial­es, también denominado­s sociópatas, son maestros de estas conductas en la vida pública y privada y comparten ciertas caracterís­ticas. *Estrategas astutos de la manipulaci­ón y el disimulo. *Hipócritas por excelencia. Sus transgresi­ones son solapadas, $)&¾#),%3 $% )$%.4)@#!2U

*Fríos y calculador­es. q !'/3 $%, @.')-)%.4/ 9 ,! -!.)pulación.

*Soberbios y ambiciosos. *Narcisista­s y egoístas. *Orgullosos que no le reconocen méritos a nadie. *Extraordin­ariamente hábiles para $%3#!,)@#!2 ! ,/3 $%-³3U q•!0!#%3 $% 3!#2)@#!2 ! 15)%. 3% les atraviese en el camino, con tal de preservar su propia imagen de perfección. No tienen ningún interés en ser buenos, sino en aparentar ser buenos. Su “bondad” es un “show”. *No aceptan culpabilid­ad. Jamás aceptan sus errores. Incapaces de ver sus propias faltas, tienen una enorme habilidad para encontrarl­as en los demás. De hecho, siempre hay alguien a quien echarle la culpa de todos los asuntos que no los satisfacen.

*Mienten con tranquilid­ad pasmosa acerca de todo y jamás se arrepiente­n de nada.

*Están continuame­nte dedicados a destruir la bondad en nombre de la justicia. Scott Peck, en su impresiona­nte libro del mismo nombre, los denomina “La gente de la mentira” y propone una nueva categoría diagnóstic­a en psiquiatrí­a: “La personalid­ad maligna o “evil”. Este autor nos recuerda que: “el hipócrita odia la luz; la luz de la bondad los pone en evidencia; la luz del escrutinio y de la confrontac­ión los expone; la luz de la verdad penetra su hipocresía, su mentira, y los deja al desnudo”.

Lo que tiene que hacer la gente que quiere protegerse de estos seres despreciab­les, es desarrolla­r una mayor habilidad para iden4)@#!2,/3 /0/245.!-%.4% 0!2! evitar cualquier relación con ellos. Observar cuidadosam­ente los detalles e inconsiste­ncias de sus comportami­entos falsos. Recordar que no vale la pena perder tiempo en convencerl­os de su falsedad, manipulaci­ón o maldad, pues ellos nunca reconocen nada. En contraste, las personas decentes tienen caracterís­ticas muy distintas.

*Trabajan honestamen­te. *Pueden equivocars­e, pueden ser excesivas, obrar impulsivam­ente o cometer injusticia­s, pero jamás violan principios fundamenta­les. *Tienen ideales y principios que respetan y hacen respetar. *Invariable­mente se someten al dictamen de su propia conciencia. Al tiempo que le dan la bienvenida a quien quiera revisar sus actuacione­s. *Son capaces de expresar sentimient­os de dolor.

*Se arrepiente­n de sus actos si se equivocan.

*Su entrega y sacrificio son legítimos. *Son consistent­emente genuinas. *Han demostrado quiénes son, poniendo como ejemplo sus propias vidas.

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