El Pais de Cali

El triste papel del periodismo

- GERARDO QUINTERO

Terminada la campaña presidenci­al más oscura y belicosa de los últimos tiempos, es hora de reflexiona­r sobre varios procesos que se hicieron mal. Pero ahora me quiero concentrar en el lamentable papel de muchos periodista­s. Si un sector quedó lacerado y sin norte fue el periodismo.

Desde diferentes tribunas, periodista­s y medios de comunicaci­ón atizaron una violencia informativ­a incesante. En vez de ser los llamados aguardarla calma y prudencia,lo que hicieron muchos fue aumentar el fuego virulento que se vio en esta asquean te carrera presidenci­al. Desde todos los espectros ideológico­s, muchos de estos comunicado­res no se dedica ron a informar sino a ser una rueda más de esas campañas.

En lugar de ser periodista­s, a lo que se dedicaron fue a un activismo político pocas veces visto. La sensatez que implica esta profesión se perdió en un abismo de insultos, desconcier­to y desprestig­io. Es lamentable que muy pocos, en su soberbia, se han dado cuenta del daño que le han hecho al ejercicio profesiona­l. Estamos en un momento definitivo para el país y escasean esas voces que llamen a la cordura. Por el contrario, los adalides del nuevo periodismo son aquellos que encienden las barras, que se destacan por su laxitud y falta de cordura. Ser pendencier­o parece que es la nueva faceta periodísti­ca.

Es ahora cuando uno esperaría esas voces que llaman a la calma, al análisis juicioso alejado de apasionami­entos. Esto ha generado un desprestig­io enorme de medios de comunicaci­ón y periodista­s. La crisis está instalada. Ya no se habla de los grandes trabajos de investigac­ión sino de cuál periodista es más agresivo en redes sociales, la cloaca de la informació­n. Ya no valoramos el ejercicio del trabajo de reportería sino cuántos seguidores y ‘likes’ puede tener este o aquel comunicado­r.

Estamos en un verdadero cambio del ejercicio periodísti­co, pero en el peor escenario, donde el periodista ya no tiene compromiso con la verdad sino con sus pasiones. Donde el comunicado­r es solo un engranaje más de una cadena de intereses.

Estas reflexione­s se quedaránen el ambiente académico porque si hay personajes soberbios, plenos de ego, somos los periodista­s. Alguna vez ese faro de la profesión que fue Ja vi erDaríoR es trepo dijo que “el periodismo político es inmoral para un periodista porque desconoce la dignidad del periodista y de la persona…”. Muchos periodista­s hoy, cual saltimbanq­uis, rebotan en una lona enresortad­a de campaña en campaña. Triste papel del periodismo actual, alineándos­e como una ficha más dentro del oscuro y denso paisaje político del país.

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