El Pais de Cali

Elegir la democracia

- BENJAMÍN BARNEY CALDAS

Como ya se comentó en esta columna (Circo y enredos, 10/03/2021) el populismo, la polarizaci­ón y la posverdad, son las herramient­as con las que “se obtiene, se usa, se abusa y se pierde el poder en el Siglo X XI ”( Moisés Naím, La revancha de los poderosos, 2022). Por eso el ‘voto por orden de preferenci­a’ (rankedvoti­ng) del que informa R amir o Guerrero (La tiranía de la aritmética, El País, Cali 18/06/2022) muchoayuda­ría a evitar que esas tres P, cómo las llama Naím, sean las que deciden las elecciones, y, además, como señala Guerrero, no se necesitarí­an segundas vueltas, aunque habría que evitar el empate riguroso, paradoja planteada ya en 1785 por el marqués de Condorcet.

El voto por orden de preferenci­a, también llamado voto ranqueado, o preferenci­al, es un sistema en el que los votantes ordenan o ranquean a sus candidatos en una secuencia 1º, 2º, 3º, etc., de mayor a menor preferenci­a, en vez de simplement­e votar por uno (Wikipedia). A los candidatos que obtengan mayor votación y estén casi empatados, se les suma la votación que lograron como segunda o tercera preferenci­a y dejarán de estarlo, y así ganará el que ha sido considerad­o por más votantes, ya sea como 1ª, 2ª o 3ª opción, o sea el que les llega más a más personas; o, en el caso de que se trate de escoger opciones, por la que más se vote será la que más convence a más gente.

Actualment­e el voto por orden de preferenci­a es usado en elecciones nacionales en Australia e Irlanda, en Escocia y Welsh en el Reino Unido, y en los estados de Maine y Alaska en Estados Unidos; también en Malta, Eslovenia, Naru y Perú, entre otros países (Wikipedia). En el caso de Colombia, durante casi todo el Siglo XIX y buena parte del XX no contó con sufragio universal, y el populismo, la polarizaci­ón y la pos verdad han en todas sus elecciones, y cada vez más, por lo que urge mejorarlas para poder garantizar su democracia, y el voto por orden de preferenci­a podría ayudar a que se entienda que votar más que un derecho es un deber, el que es obligatori­o cumplir.

En las ciudades, especialme­nte en las más grandes y recienteme­nte muy pobladas, el voto por orden de preferenci­a llevaría a poder elegir alcaldes y concejal es que a su vez les puedan llegar con sus propuestas a más ciudadanos y no a través de la polarizaci­ón, el populismo y las mentiras, sino por sus disciplina­s, saberes, experienci­as y viajes de estudio en temas de la ciudad; desde los ambientale­s, económicos, sociales y culturales, hasta los urbanos y arquitectó­nicos. Y por supuesto los temas políticos íntimament­e relacionad­os con la polis e integrados a fondo con los otros, y por lo tanto holísticos y no meramente politiquer­os, clientelis­tas, demagógico­s y corruptos.

Basta con pensar en cómo habría sido el resultado de las últimas elecciones presidenci­ales en Colombia si se hubiera votado por orden de preferenci­a en lugar de verse obligados a votar en blanco: sin duda el ganador no hubiera sido ninguno de los dos candidatos que quedaron para la segunda vuelta, sino otro con el que hubieran estado de acuerdo más colombia nos. O abstenerse, como ha sido lo habitual en el país, lo que va en contra de una verdadera democracia al instalar la dictadura ilegítima de una minoría; y a que sea necesario procurar que cada vez más ciudadanos elijan candidatos idóneos mediante este voto escalonado, y no tengan que inhibirse de hacerlo.

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