EMBRIAGADOS POR Clai­re Foy

LA IN­TÉR­PRE­TE IN­GLE­SA HA DE­JA­DO SIN ALIEN­TO AL PÚ­BLI­CO Y A LA CRÍTICA CON SU PA­PEL DE ISA­BEL II EN THE CROWN, UN EFEC­TO QUE SE RE­PI­TE EN EL FIL­ME EL PRI­MER HOM­BRE EN LA LU­NA, QUE LA UBI­CA CO­MO UNA FUER­TE CAN­DI­DA­TA AL ÓS­CAR.

Fucsia - - HOLLYWOOD - POR JANINA PÉREZ ARIAS

APE­NAS UNOS días an­tes de mi en­cuen­tro con la in­tér­pre­te en la sui­te de un lu­jo­so ho­tel en la ciu­dad de San Se­bas­tián (Es­pa­ña), a Clai­re Foy (Stock­port, In­gla­te­rra, 1984) le ha­bían con­ce­di­do un pre­mio Emmy por su fan­tás­ti­ca Isa­bel II en la se­gun­da tem­po­ra­da de la acla­ma­da se­rie The Crown.

Sin em­bar­go, a la ac­triz le ocu­pa­ba la pro­mo­ción de First Man (El pri­mer hom­bre en la Lu­na), la pe­lí­cu­la es­cri­ta y di­ri­gi­da por Da­mien Cha­ze­lle, que abor­da una par­te de la vi­da del as­tro­nau­ta Neil Arms­trong, y que des­de su es­treno en la Mos­tra de Ve­ne­cia se per­fi­la co­mo una fuer­te can­di­da­ta al Ós­car. Es­to, en bue­na me­di­da, es gra­cias a Foy, quien in­ter­pre­ta ex­tra­or­di­na­ria­men­te a Ja­net Shea­ron, la pri­me­ra es­po­sa de Arms­trong.

El Fes­ti­val In­ter­na­cio­nal de Ci­ne de San Se­bas­tián fue una de las pa­ra­das de la cin­ta an­tes de su es­treno en sa­las co­mer­cia­les. FUCSIA ha­bló con Foy.

_ Sien­do Ja­net Shea­ron Arms­trong una mu­jer po­co co­no­ci­da, ¿qué fue lo que des­cu­brió de ella? Clai­re Foy (C. F.): A de­cir ver­dad, Ja­net no era tan des­co­no­ci­da. Cuan­do es­tu­vo en mar­cha el pro­gra­ma del Apo­lo

11, hu­bo mu­cha pren­sa al­re­de­dor de ella; se pu­bli­có una gran can­ti­dad de re­por­ta­jes y ar­tícu­los. Cons­tan­te­men­te re­ci­bía en su ca­sa a pe­rio­dis­tas y has­ta tu­vo que ofre­cer con­fe­ren­cias de pren­sa. Pe­ro la­men­ta­ble­men­te ca­yó en el ol­vi­do, no pa­só a la his­to­ria co­mo su ma­ri­do. La im­pre­sión que ten­go de ella es que fue una gran mu­jer.

_ Es­ta no es la pri­me­ra vez que in­ter­pre­ta a un per­so­na­je real, ¿qué tan di­fe­ren­te fue en es­ta opor­tu­ni­dad?

C. F.: Mi acer­ca­mien­to fue pa­re­ci­do a co­mo lo ha­bía he­cho an­te­rior­men­te. Tu­ve la suer­te de que sus hi­jos, Eric y Mark, se ofre­cie­ron a ha­blar con­mi­go, fue­ron muy ge­ne­ro­sos al com­par­tir los re­cuer­dos de su ma­dre y les hi­ce mu­chas pre­gun­tas, por su­pues­to. ¡Me enamo­ré de Ja­net! Tam­bién fue­ron de mu­cho pro­ve­cho las gra­ba­cio­nes de las en­tre­vis­tas que con­ser­va Ja­mes R. Han­sen (au­tor de First Man: The li­fe of Neil A. Arms­trong, la bio­gra­fía ofi­cial

En El pri­mer hom­bre en la Lu­na in­ter­pre­ta a la es­po­sa de Neil Arms­trong, Ja­net Shea­ron. del as­tro­nau­ta es­ta­dou­ni­den­se pu­bli­ca­da en 2005); allí en­con­tré mu­chas his­to­rias que le con­tó Ja­net y que él no pu­do in­cluir en su to­ta­li­dad en el li­bro.

_ ¿De qué ma­ne­ra cree que hu­bie­ra cam­bia­do su desem­pe­ño en es­ta pe­lí­cu­la de ha­ber te­ni­do la opor­tu­ni­dad de co­no­cer a Ja­net?

C. F.: Me due­le no ha­ber­la co­no­ci­do (Ja­net mu­rió en ju­nio pa­sa­do, a los 84 años), de ver­dad me hu­bie­ra en­can­ta­do. Exis­ten mu­chas per­so­nas que la apre-

“EN ES­TE TRA­BA­JO LO ÚNI­CO QUE PUE­DO HA­CER ES SER YO MIS­MA, abri­gar la es­pe­ran­za de que con él me pue­da ga­nar la vi­da, o por lo me­nos dis­fru­tar­lo a ple­ni­tud mien­tras lo ha­ga”.

cia­ron, la ad­mi­ra­ron, la qui­sie­ron y la co­no­cie­ron muy bien; de­jó una pro­fun­da im­pre­sión en ellos. Por eso pien­so que de ha­ber­la co­no­ci­do me hu­bie­ra abru­ma­do, y es pro­ba­ble que hu­bie­ra pen­san­do cons­tan­te­men­te en que me ob­ser­va­ba to­do el tiem­po, así que creo que lo hu­bie­ra he­cho te­rri­ble (se ríe).

_ En la se­rie The Crown, Felipe de Edim­bur­go le di­ce a la rei­na Isa­bel II: “Tú eres mi tra­ba­jo”. En El pri­mer hom­bre en la Lu­na los pa­pe­les se in­vier­ten. Ja­net que­da en un se­gun­do plano. ¿Es­tos ro­les le han he­cho re­fle­xio­nar so­bre el lu­gar de la mu­jer en el ma­tri­mo­nio?

C. F.: Creo que se ha he­cho una gran bo­la de to­do eso (se ríe). De­fi­ni­ti­va­men­te en aque­lla épo­ca era un pre­cep­to que la mu­jer fue­ra el apo­yo del hom­bre; era la es­po­sa quien alen­ta­ba al ma­ri­do en su re­co­rri­do por el mun­do, eso sí, des­de ca­sa. Ob­via­men­te ese ti­po de re­la­ción la ve­mos en­tre los Arms­trong; sin em­bar­go, Ja­net mos­tró un in­te­rés mu­cho más pro­fun­do: rom­pió el mol­de, te­nía una vi­da pro­pia y siem­pre pro­cu­ró que fue­ra así. Era una mu­jer muy ex­tro­ver­ti­da y va­lien­te. Cuan­do se ca­sa­ron ape­nas se co­no­cían (se di­vor­cia­ron 38 años más tar­de). Neil era pi­lo­to de prue­bas y se fue­ron a vi­vir en me­dio de la na­da en el de­sier­to, don­de no ha­bía elec­tri­ci­dad ni ca­le­fac­ción ni agua co­rrien­te. A los tres días de te­ner su pri­mer be­bé se que­dó so­la. ¡En su lu­gar a mí me hu­bie­ra da­do un ata­que de ira! (se ríe), pe­ro ella si­guió ade­lan­te y has­ta tu­vie­ron un hi­jo más allí. A Ja­net le gus­ta­ba asu­mir re­tos, apren­dió a pi­lo­tear avio­nes y tu­vo una for­ma­ción aca­dé­mi­ca, aun­que no la con­clu­yó. Si bien apo­yó a Neil, es­ta­ba muy ade­lan­ta­da a su épo­ca, no era la tí­pi­ca mu­jer que se la pa­sa­ba hor­nean­do ga­lle­ti­tas y la­van­do la ro­pa, por­que sa­bía que ha­bía otras co­sas importantes en la vi­da.

_ ¿Qué tan­ta li­ber­tad sien­te al in­ter­pre­tar a per­so­na­jes reales? C. F.: En reali­dad no sé si se tra­ta de te­ner más o me­nos li­ber­tad, lo que sí sé es que me en­can­ta. Me pa­re­ce ma­ra­vi­llo­so y de mu­cha ayu­da te­ner un mar­co de re­fe­ren­cia, con el que no cuen­to cuan­do asu­mo a un per­so­na­je des­de ce­ro. Tam­bién me fas­ci­na po­ner­me en los za­pa­tos de esa per­so­na y de­jar­me lle­var por ella; me atrae

Foy en­car­nó a la rei­na Isa­bel II en la se­rie TheCrown, por la que ga­nó un Glo­bo de Oro, un BAFTAy un SAG.

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