La gor­da Fa­bio­la y Po­li­lla Hu­mo­ris­tas y es­po­sos

La pa­re­ja de hu­mo­ris­tas, del elen­co de ‘Sá­ba­dos fe­li­ces’, cuen­ta có­mo se co­no­ció y có­mo man­tie­nen su ma­tri­mo­nio des­de hace 18 años.

Gente Caribe - - Índice - TEX­TO Ale­jan­dro Ro­sa­les ale­jan­dro.ro­sa­[email protected]­he­ral­do.co FO­TOS Ar­chi­vo par­ti­cu­lar

Sin du­da el amor lle­ga de las ma­ne­ras y en los mo­men­tos me­nos es­pe­ra­dos. Es­ta his­to­ria es fe de ello, pues dos aman­tes de la ri­sa se co­no­cie­ron en el set de gra­ba­ción del pro­gra­ma de hu­mor Sá­ba­dos fe­li­ces. Hoy man­tie­nen una re­la­ción, de más de 18 años, ba­sa­da en una gran com­bi­na­ción: amor con hu­mor.

¿De qué se ríen Fa­bio­la y Po­li­lla? P R Yo (Fa­bio­la) me vi­vo rien­do to­do el día y me en­can­ta te­ner esa ac­ti­tud pa­ra asu­mir la vi­da que, a ve­ces, es muy du­ra. Pa­ra mí reír es lo má­xi­mo y él (Po­li­lla) me hace reír con to­do, in­clu­so con los chis­tes vie­jos. Ló­gi­ca­men­te el hu­mor de lo co­ti­diano, lo que uno ve, to­do, hasta una caí­da, me hace reír. Si ves a una per­so­na que se vie­ne de cu­lo por una es­ca­le­ra no te po­nes a llo­rar, sino que da ri­sa, pa­ra ser rea­lis­tas.

Y ‘Po­li­lla’, ¿de qué for­ma hace P reír a Fa­bio­la? R Con un buen cuento, una bue­na co­me­dia, aun­que él es más di­fí­cil de reír, él es más se­rio. Es in­creí­ble, por­que como es tan crea­ti­vo con el hu­mor es muy se­rio. De­be­ría ser lo con­tra­rio, pe­ro no, cuan­do se es tan crea­ti­vo en el hu­mor y dis­ci­pli­na­do en esas co­sas, se es bas­tan­te se­rio. Él es mi po­lo a tie­rra.

¿Quién le echó el ojo a quién? P R No lo sé, pe­ro él ni se me ha de­cla­ra­do ni me ha pe­di­do ma­tri­mo­nio, to­da­vía es­toy es­pe­ran­do que eso pa­se (ri­sas).

¿Es ver­dad que se co­no­cie­ron en P ‘Sá­ba­dos fe­li­ces’? R Nos co­no­ci­mos durante una gra­ba­ción de ‘Los Cuen­ta­chis­tes’ en Sá­ba­dos fe­li­ces. Él lle­gó a la fi­nal, ga­nó e hi­zo una celebració­n. Nos in­vi­tó a to­dos, pe­ro yo no lo acom­pa­ñé. En ese en­ton­ces, al ga­nar, tam­bién me­re­ce­ría el de­re­cho de en­trar al elen­co y ahí sí nos hi­ci­mos los me­jo­res ami­gos del mun­do. Un día en un semáforo, al fi­na­li­zar la gra­ba­ción, yo le es­ta­ba ha­cien­do el chan­ce y an­tes de ba­jar­se se acer­có y me dio un be­so en la bo­ca. Ya yo es­ta­ba se­pa­ra­da y él tam­bién te­nía una re­la­ción más que ter­mi­na­da. Así na­ció to­do. Un 28 de octubre, hace 18 años. Con un be­so me lo di­jo to­do.

Y des­de ahí son in­se­pa­ra­bles… P R La gen­te se ate­rra, nos pre­gun­tan que có­mo po­de­mos fun­cio­nar como pa­re­ja, en los es­ce­na­rios, por fue­ra de ellos, via­jan­do jun­tos, dur­mien­do, y yo creo que lo que man­tie­ne vi­va la lla­ma, y hace di­fe­ren­te ca­da ins­tan­te en la vi­da pa­ra no abu­rrir­nos, es el hu­mor y el amor.

¿Có­mo afron­tan las cri­sis? P R Lo que pa­sa es que yo he da­do con un hom­bre que tie­ne un tem­pe­ra­men­to muy bo­ni­to. ‘Po­li­lla’ cuan­do ve que yo es­toy des­pe­lu­ca­da o de mal genio, él se ca­lla no di­ce na­da, me de­ja ha­blan­do so­la y vuel­ve cuan­do ya se me ha pa­sa­do. O sea que cual­quier ven­to­le­ra o cual­quier ra­bie­ta se me tie­ne que pa­sar so­la, por­que él no me da pa­pa­ya pa­ra que si­ga­mos pe­lean­do.

¿Có­mo es el mo­men­to en el que P ge­ne­ran los guio­nes pa­ra las pe­lí­cu­las? R ‘Po­li­lla’ tie­ne un ce­re­bro di­vino, es muy crea­ti­vo. A él se le ocu­rren las co­sas de la na­da. Es­ta­mos dur­mien­do a las 2 de la ma­ña­na y no tie­ne nin­gún in­con­ve­nien­te en dar­me un co­da­zo y de­cir­me: gor­da, ¿es­te chis­te se en­tien­de? Es muy crea­ti­vo, vi­ve to­do el tiem­po en fun­ción de eso, lee co­me­dia, mi­ra las no­ti­cias, es muy ob­ser­va­dor, ab­sor­be cual­quier si­tua­ción pa­ra ali­men­tar una co­me­dia. Él es­cri­be las pe­lí­cu­las, me lla­ma y me di­ce que lea lo que hace y se lo co­men­te. Le doy un con­se­jo pa­ra que le qui­te o le pon­ga. Así na­cen los guio­nes, y ya te­ne­mos tres pe­lí­cu­las jun­tos.

¿Qué chis­te se le ocu­rre de un P mo­men­to ín­ti­mo en­tre us­te­des? R Uno tie­ne que ha­cer co­si­tas pa­ra man­te­ner vi­va la re­la­ción y a ‘Po­li­lla’ se le ocu­rrió lle­var­me al mo­tel más chi­chi­pa­to que ha en­con­tra­do. No te­nía ca­ma, sino ca­ma­ro­te, y en­ci­ma de eso pre­ten­día pa­gar con pun­tos Éxi­to. ¡Y lle­vó un po­llo en un ma­le­tín!, ima­gí­na­te. Esos son los mo­men­tos ro­mán­ti­cos de ‘Po­li­lla’, y a mí me ha­cen reír mu­cho. GC

SOBRE ÉL... “Es un hom­bre que tie­ne un tem­pe­ra­men­to muy bo­ni­to, es muy crea­ti­vo y me hace reír mu­cho”.

SOBRE EL AMOR... “Lo que man­tie­ne vi­va la lla­ma del amor, y lo que ha­ce­mos pa­ra no abu­rrir­nos, es el hu­mor”.

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