INTERIORISMO

Al re­mo­de­lar o ad­qui­rir una nue­va ca­sa o apar­ta­men­to, nues­tros sue­ños se pro­yec­tan a la co­ci­na: la queremos es­pa­cio­sa, cá­li­da, prác­ti­ca, a la me­di­da de nues­tros de­seos. Aquí, una se­lec­ción pa­ra ins­pi­rar­se y de­jar vo­lar el de­seo.

Habitar - - SUMARIO - POR Z A N D R A Q U I N T E R O O VA L L E Y AN­DREA URI­BE YEPES FOTOS CONNIE RESTREPO Y BUREAUX

La co­ci­na es el co­ra­zón de la ca­sa. Pre­sen­ta­mos una se­lec­ción pa­ra ins­pi­rar­se, de­jar vo­lar el de­seo y sa­lir co­rrien­do a po­ner­se el de­lan­tal.

Si la ca­sa tie­ne un co­ra­zón, un eje, un es­pa­cio que se usa y se vi­ve to­dos los días de la vi­da, ese es la co­ci­na. Y aun­que siem­pre he­mos te­ni­do la ne­ce­si­dad de ali­men­tar­nos, su evo­lu­ción his­tó­ri­ca di­ce mu­cho de có­mo, cul­tu­ral y so­cial­men­te, nos he­mos re­la­cio­na­do con ese es­pa­cio. En la an­ti­güe­dad y du­ran­te lar­gos si­glos, la gen­te usó un so­lo cuar­to pa­ra co­mer, co­ci­nar, de­par­tir y dor­mir. A par­tir de la Edad Me­dia, con el sur­gi­mien­to de las ciu­da­des y de la bur­gue­sía, la co­ci­na se se­pa­ró del res­to de la ca­sa pa­ra de­jar­la co­mo el lu­gar go­ber­na­do por co­ci­ne­ras y tra­ba­ja­do­res do­més­ti­cos. En el si­glo XX, po­co a po­co y con el as­cen­so de las cla­ses me­dia y obre­ra, la co­ci­na fue evo­lu­cio­nan­do en fun­ción de fa­mi­lias más pe­que­ñas y sin una tro­pa de sir­vien­tes a su dis­po­si­ción. En 1921, la ar­qui­tec­ta ale­ma­na Mar­ga­re­te Schüt­te-Lihotzky, di­se­ñó la lla­ma­da “co­ci­na de Fránc­fort”, que no so­lo se­pa­ró la es­fe­ra del tra­ba­jo (co­ci­nar) de las de la vi­da so­cial y las pri­va­das en ca­sa, sino que es­ta­ble­ció los li­nea­mien­tos de la co­ci­na mo­der­na pen­san­do en có­mo ha­cer­les la vi­da más prác­ti­ca, fun­cio­nal y efi­cien­te a las amas de ca­sa (que, ade­más, eran mu­je­res tra­ba­ja­do­ras). La pa­ra­do­ja es que, hoy en día, ve­mos có­mo las co­ci­nas vuel­ven a in­te­grar­se a los es­pa­cios so­cia­les de las ca­sas y los apar­ta­men­tos. De la co­ci­na ce­rra­da re­gre­sa­mos a la his­tó­ri­ca, pri­mi­ti­va y en­tra­ña­ble co­ci­na abierta, que in­te­gra los es­pa­cios pa­ra la vi­da, que de unos diez años a la fe­cha ha pre­va­le­ci­do en los apar­ta­men­tos con­tem­po­rá­neos. Sin em­bar­go, po­co a po­co las co­ci­nas ce­rra­das re­apa­re­cen o al me­nos se bus­can es­tra­te­gias pa­ra se­pa­rar­las a vo­lun­tad de los es­pa­cios so­cia­les de la ca­sa. Aquí un re­co­rri­do en­tre co­ci­nas abier­tas y ce­rra­das, en Co­lom­bia y en el ex­te­rior, que ejem­pli­fi­can có­mo late, des­de el di­se­ño y la arquitectura, el co­ra­zón del ho­gar.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia

© PressReader. All rights reserved.