Jet-Set

Como dos gotas de agua

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Los nuevos episodios reviven con gran verismo momentos que hicieron historia, como la guerra de las Maldivas, el asesinato por parte del IRA de Lord Mountbatte­n (tío abuelo de Carlos, príncipe de Gales), o el escándalo del desequilib­rado mental que se introdujo en la habitación de

“Carlos no es el malo de la historia.Viene de una familia con una intensa inhabilida­d para ser sentimenta­l y él ha heredado esa torpeza”,afirma Josh O’Connor.

la reina Isabel en el Palacio de Buckingham una madrugada y le habló de sus problemas. Los años 1980 reviven con sus excesos y glamour, pero la mayor intriga se centra, como todo lo que se refiere a ella, en la aparición de la fallecida Lady Di y el recuento de la debacle pasional que vivió con Carlos y su amante Camilla Parker Bowles.

Josh O’Connor, intérprete del príncipe, define la serie como muy “shakaesper­iana” y es justo caracteriz­ada como un personaje de Sueño de una noche de verano que la futura “princesa del pueblo” debuta en el programa. Tiene 16 años y, envuelta en una malla y ramas silvestres, surge escabullén­dose entre la penumbra por los pasillos de Althorp House, la mansión de su familia, tratando de evitar sin mucho esfuerzo encontrars­e con el futuro rey, quien va a ver a su hermana Sarah, otra conquista del playboy. Cuatro años más tarde, el 29 de julio de 1981, el heredero al trono de Gran Bretaña y Diana Spencer terminaron protagoniz­ando “la boda del siglo”.

“Carlos está en un momento lúgubre –explica O’Connor–, loco de amor por Camilla Parker Bowles, a quien la familia real no le permitió llevar

Antes de casarse, Diana descubre que Carlos le mandó a hacer un brazalete a Camilla y ahí empieza a derrumbars­e el cuento de hadas.

al altar”. A pesar de que ella está casada con otro, la sigue viendo y Lord Mountbatte­n, a quien quiere como a un padre, le aconseja sentar cabeza, después de que lo animó a ser un donjuán.

Continúa O’Connor: “En el primer episodio tenemos el dramático momento en que él acepta que necesita encontrar una esposa y, como si las estrellas estuvieran alineadas en términos de espacio, se topa con Diana y todo comienza. Parece cosa del destino. Es un inicio bonito para la temporada”, expresó en una rueda de prensa virtual a la que asistió Jet-set.

Por cuatro décadas, Carlos ha cargado con la fama de ser el arquitecto del desastre que fue su matrimonio con Diana, pero el actor no lo cree: “Nunca creo que estoy interpreta­ndo a un villano, sino a una persona que atraviesa por una mezcla de situacione­s y piensa que lo que hace está bien. Carlos no es malo. Viene de una familia con una intensa inhabilida­d para ser sentimenta­l y él ha heredado esa torpeza. Trata de expresarse y no lo dejan. Vive distanciad­o de sus padres, se siente aislado y es lanzado al matrimonio. Luego, descubre que Diana es un poco manipulado­ra y trata de entender lo complicado que es el matrimonio. A la vez, es un hombre público con grandes responsabi­lidades. Intento captar lo que significa toda esa combinació­n”.

Subraya que hubo buenos momentos, hoy olvidados, entre Carlos y Diana: “Se amaban mucho. Hubo feeling desde el primer momento. El amor de él por ella era muy distinto al que sentía por Camilla”, afirma, y en eso lo apoya Emma Corrin, intérprete de la princesa, quien agrega que era muy importante para ellos mostrar la conexión y la felicidad en los momentos que la tuvieron. “No actuamos como si supiéramos el final”, acota, aludiendo a la guerra en que terminaron los príncipes de Gales.

Según The Times, de Londres, Corrin “recrea perfecto la falsa modestia de Diana”, con ese gesto muy suyo de acercar el hombro a la oreja mientras caminaba. La nueva Lady Di, una perfecta desconocid­a antes de obtener el papel, tiene los mismos ojos azules de ella y, además de convertirs­e en su vivo retrato, procuró descubrirl­a por dentro: “Quise ir más allá del ícono mundial y figurarme quién es Diana para mí en la serie. No esperaba más de lo que encontré. Me enfoqué en hallar el lado humano de una mujer que amaba la danza, patinaba y oía a Duran Duran; me la imaginaba como mi amiga o como la joven que compartía apartament­o con otras jóvenes en Londres”, relató en la rueda de prensa.

“Suena cursi, pero creo que la conozco”, reconoce, después de consumir decenas de documental­es, biografías y reportes de prensa, trabajar su voz con un coach y tomar clases de baile seis meses para las breves escenas en que Diana danza en Clarence House. Así mismo, charló con Patrick Jephson, quien fue su secretario privado. “Él dice que cuando ella se comprometi­ó era feliz por na

Se cree que la reina Isabel no simpatiza mucho con cuyo creador, Peter Morgan, asegura que la única relación de la serie con la casa real es de “mutua negación”.

turaleza, una joven normal, con cosas de niña tonta, pero con los pies en la tierra”. Empero, su vida no había sido muy idílica: su padre, el conde John Spencer, era “Johnnie” para la reina, lo que delata la vieja cercanía de su linaje con la casa real. Él era alcohólico y la propia Diana recordó que lo vio golpear a su madre, Frances Shand Kydd, que se fugó con su amante y por eso perdió la custodia de ella y sus hermanos.

Una escena memorable de la nueva temporada es la entrada de aquella chiquilla graciosa a la cena en que la familia real la conocerá, en el cas

la cuarta temporada del programa supera la asignación anual del Estado a la monarquía británica.

tillo de Balmoral. Ignorante del protocolo, sin saber a quién hacerle primero la reverencia, Diana es regañada y entrenada a los trompicone­s por la mandona princesa Margaret, tía de Carlos. Aun así, pasa la prueba, pero ¿sabía en lo que se metía? “Hasta cierto punto –responde Corrin–; si algo muestra la serie es cómo quedó atónita al descubrir la otra cara de vivir en la realeza”.

Los Windsor confinan a Diana en Clarence House, “para protegerla”, antes de la boda. Carlos, de viaje, nunca la llama ni le escribe en largas semanas. Ella busca insistente­mente contactar a la reina para decirle que el matrimonio no puede ser, y algo de razón le asiste, pues ha visto al novio escasas cinco veces y sospecha que sigue enamorado de Camilla. Pero, en esos días angustioso­s de 1981, solo obtiene silencio de Isabel, por quien se siente incomprend­ida. “Es abandonada por una familia que no actúa como tal”, afirma Emma, y cae en la bulimia, que casi la mata. “No puede lidiar con esa acumulació­n de emociones y hacerse daño a sí misma es una forma de retomar el control”.

 ??  ?? A la izquierda, Lady Diana Spencer y el príncipe de Gales en su primera gala como prometidos en Goldsmiths’ Hall, en Londres, el 9 de marzo de 1981. Emma Corrin y Josh O’Connor, quienes los encarnan, creen que al principio hubo mucho amor entre ellos.
Emma Corrin tiene los ojos azules y el óvalo del rostro muy similares a los de Diana, además de que copia a la perfección gestos muy suyos, como caminar acercando el hombro a la oreja.
A la izquierda, Lady Diana Spencer y el príncipe de Gales en su primera gala como prometidos en Goldsmiths’ Hall, en Londres, el 9 de marzo de 1981. Emma Corrin y Josh O’Connor, quienes los encarnan, creen que al principio hubo mucho amor entre ellos. Emma Corrin tiene los ojos azules y el óvalo del rostro muy similares a los de Diana, además de que copia a la perfección gestos muy suyos, como caminar acercando el hombro a la oreja.
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