DE PA­SEO

La O (Cúcuta) - - De Paseo -

El cli­ma, la ex­qui­si­ta gas­tro­no­mía, las tra­di­cio­nes his­tó­ri­cas y la ama­bi­li­dad de su gen­te ha­cen de Ocaña una tie­rra don­de re­si­den­tes y tu­ris­tas se ama­ñan.

To­mar ca­mino des­de Cú­cu­ta es vi­vir ex­pe­rien­cias inol­vi­da­bles en la ca­rre­te­ra. Pa­rar en el sec­tor Al­to del Po­zo y dis­fru­tar del pai­sa­je de mon­ta­ña, pro­bar las tí­pi­cas are­pas de maíz dul­ce con que­so, es un plan im­per­di­ble. O más ade­lan­te, en el co­rre­gi­mien­to La Er­mi­ta, de­lei­tar­se con tí­pi­cos pos­tres o fre­sas con cre­ma.

Al lle­gar al mu­ni­ci­pio, ubi­ca­do a unos 218 ki­ló­me­tros de Cú­cu­ta -a unas cin­co ho­ras por ca­rre­te­ra- es pro­ba­ble que lo re­ci­ban con la fra­se: ‘¿Cuán­do lle­gá­tes lin­do’ o si es pri­me­ra vez que pi­sa la tie­rra se po­drá en­con­trar con un: “A vos co­mo que no­te ha­bía­mos vis­to por acá, pe­ro ve­ní”.

Atrac­ti­vo his­tó­ri­co

Con una tem­pe­ra­tu­ra pro­me­dio de 22°C, Ocaña es vi­si­ta­da por su atrac­ti­vo his­tó­ri­co. El Par­que 20 de Ma­yo es el co­ra­zón de la ‘se­gun­da ciu­dad’ de Nor­te de San­tan­der. Lo de­no­mi­nan así por con­ser­var los ár­bo­les más fron­do­sos y an­ti­guos del de­par­ta­men­to.

En uno de esos gran­des tron­cos mo­ra una ré­pli­ca de la Vir­gen de Tor­co­ro­ma, la pa­tro­na de los oca­ñe­ros. Al fren­te, la ca­te­dral de San­ta Ana, una ma­ra­vi­lla ar­qui­tec­tó­ni­ca que res­guar­da obras de san­tos y vír­ge­nes traí­dos de Es­pa­ña.

En­tre sus mo­nu­men­tos, Ocaña cuen­ta con una co­lum­na en ho­nor a la li­ber­tad de los es­cla­vos y el mirador de Cris­to Rey, una es­ta­tua que re­pre­sen­ta a Je­sús con los bra­zos ex­ten­di­dos.

Otro si­tio de in­te­rés es el san­tua­rio del Agua de la Vir­gen, que se si­túa a unos 20 mi­nu­tos del cas­co ur­bano y a don­de de­vo­tos acu­den pa­ra ele­var sus ple­ga­rias. Fue en 1711 cuan­do apa­re­ció en la cor­te­za de un ár­bol su ima­gen.

Pa­ra co­no­cer los ob­je­tos sig­ni­fi­ca­ti­vos de la evo­lu­ción his­tó­ri­ca del mu­ni­ci­pio, vi­si­te el Mu­seo de la Gran Con­ven­ción y el Mu­seo An­tón Gar­cía de Bo­ni­lla.

Vuel­ta por sus al­re­de­do­res

A unos 45 mi­nu­tos de Ocaña se en­cuen­tra uno de los prin­ci­pa­les atrac­ti­vos del de­par­ta­men­to: La Pla­ya de Be­lén, un pe­que­ño pue­blo que pa­re­ce un pe­se­bre y que atrae por con­ser­var el Área Na­tu­ral Úni­ca de los Es­to­ra­ques, un lu­gar que des­lum­bra por las for­ma­cio­nes ro­co­sas.

El plan es rea­li­zar una ca­mi­na­ta pa­ra ob­ser­var de cer­ca es­tas im­po­nen­tes co­lum­nas.

Uno de los si­tios es­co­gi­dos pa­ra el des­can­so es el mirador de los Pi­nos, ubi­ca­do a unos po­cos mi­nu­tos del mis­mo pue­blo, y que co­mo -su nom­bre lo in­di­ca- es­tá ro­dea­do de pi­nos y per­mi­te ob­te­ner una pa­no­rá­mi­ca del po­bla­do.

Y de re­gre­so a Cú­cu­ta, va­le la pe­na pa­rar en el mu­ni­ci­pio de Ábre­go y vi­si­tar ‘Pie­dras Ne­gras’, una zo­na que sor­pren­de por el ta­ma­ño mo­nu­men­tal de pie­dras que es­tán ex­ten­di­das en un te­rreno de apro­xi­ma­da­men­te tres hec­tá­reas.

Teo­rías in­di­can que son tro­zos de un me­teo­ri­to y que fue­ron usa­dos por in­dí­ge­nas en ri­tos re­pro­duc­ti­vos du­ran­te la lu­na lle­na.

Es­ta es la pla­za prin­ci­pal, don­de ha­bi­tual­men­te fa­mi­lias y gru­pos de ami­gos se reúnen pa­ra de­par­tir o de­lei­tar­se con los ali­men­tos tí­pi­cos de los es­ta­ble­ci­mien­tos que se ubi­can al­re­de­dor. Ca­te­dral de San­ta Ana.

En el Com­ple­jo His­tó­ri­co de la Gran Con­ven­ción se si­túa el Mu­seo de la Gran Con­ven­ción.

Ocaña fue fun­da­da en 1570. Su po­bla­ción se acer­ca a 100.000 ha­bi­tan­tes. Pie­dras Ne­gras, ubi­ca­do en el mu­ni­ci­pio de Ábre­go. Es­ta es la ima­gen de la Vir­gen de Tor­co­ro­ma que per­ma­ne­ce ubi­ca­da en uno de los ár­bo­les del par­que 29 de Ma­yo.

Los Es­to­ra­ques fue de­cla­ra­do Bien de In­te­rés Cul­tu­ral y Mo­nu­men­to Na­cio­nal.

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