Desas­tre len­to

La Opinión - Imágenes - - Poesía - TANIA GA­NITSKY

“Desas­tre len­to, de Tania Ga­nitsky, es uno de esos pe­que­ños y de­fi­ni­ti­vos acon­te­ci­mien­tos que ocu­rren muy de vez en cuan­do en la poe­sía co­lom­bia­na. Aquí hay ten­sión fi­lo­só­fi­ca, temperatura idio­má­ti­ca y tra­ta­mien­to crítico de la ima­gen. En su­ma, aquí hay poe­sía”: Juan Cár­de­nas. (Uni­ver­si­dad Ex­ter­na­do de Co­lom­bia. De­ca­na­tu­ra Cul­tu­ral), AL PIE DE LA CER­CA

Al pie de la cer­ca, los pá­ja­ros muer­tos van per­dien­do el co­lor. Son los que ara­ña­ron la lu­na con su vue­lo, los que no les die­ron a los fru­tos tiem­po de ci­ca­tri­zar. ¿A dón­de va el co­lor de los pá­ja­ros muer­tos? Ha­ce so­ñar al sal­ta­mon­tes po­sa­do en una plu­ma, a la hor­mi­ga que ex­plo­ra las co­li­nas de la ca­rro­ña.

TU BAR­CO

Pa­ra An­drés Pa­ra en­viar­te un bar­co de pa­pel pue­do di­bu­jar­lo o ha­cer­lo en ori­ga­mi, pe­ro nin­gu­na de esas for­mas ha­ría so­bre­ve­nir el bar­co más tu­yo. Lle­ga­ría só­lo un bar­co al que te se­ría fá­cil po­ner un

/ nom­bre, guar­dar en un ca­jón y mos­trar a sus ami­gos. Pa­ra en­viar el bar­co tu­yo lo me­jor que pue­do ha­cer es

/ des­viar­lo. Así no sa­brás qué for­ma tie­ne, si es de los que par­ten, de los que lle­gan, si flo­ta o es­tá he­cho só­lo pa­ra hun­dir­se. Pa­ra que siem­pre sea ese bar­co tu­yo que, co­mo tú, a ti mis­mo, siem­pre es­pe­ras.

EL CA­MI­NAN­TE

Pa­ra Erik, en El Co­cuy No sé có­mo sean tus hue­llas en la nie­ve, pe­ro quie­ro que se­pas que hi­ce cuan­to pu­de pa­ra que na­da las bo­rra­ra. Le pe­dí al ve­na­do de co­la blan­ca que no co­rrie­ra so­bre ellas; a los ja­gua­res, que las bor­dea­ran con si­gi­lo. Le su­pli­qué a los ti­gri­llos ju­gar en otra par­te y al oso de an­te­ojos mi­rar muy bien por dón­de pa­sa. Los ár­bo­les y el vien­to pro­me­tie­ron des­ha­cer las ho­jas en el ai­re. aun­que en el vien­to, lo sa­bes, no con­fío na­da.

ESA NO­CHE EL FUE­GO

Esa no­che el fue­go y yo nos di­mos es­pa­cio. lo de­jé ser y me de­jó ser. No bus­qué sen­ti­do en las lla­mas ni una mi­to­lo­gía en­tre la bra­sa. Me hi­ce la sor­da an­te las du­ras in­te­rro­ga­cio­nes. Nos hi­ci­mos los inal­te­ra­bles, los ex­tra­ños. Esa no­che él in­vo­có a sus dio­ses y yo ol­vi­dé los míos.

EL COM­PRO­MI­SO

El com­pro­mi­so de las ro­cas en el mar: ser gran­des y si­len­cio­sas, al­ber­gar, en su cen­tro, el pre­sen­te. Las ro­cas sa­ben que las olas no tie­nen fu­tu­ro, eso las ha­ce fuer­tes.

LOS CA­BA­LLOS

Los ca­ba­llos co­rren ha­cia los es­pa­cios que van des­pe­jan­do las pa­la­bras. con el tiem­po, ahí vol­ve­rá a cre­cer la hier­ba.

VI UNA FO­TO DE LA LU­NA

Vi una fo­to de la lu­na en la que ca­da cráter pa­re­ce un po­ro abier­to. qué mi­to na­rra que la mi­ra­da de Me­du­sa lle­ga­ba has­ta el es­pa­cio y qué era la lu­na an­tes de ser trans­for­ma­da en pie­dra. Tal vez el ros­tro de una ma­dre.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia

© PressReader. All rights reserved.