La Opinión - Mundo Infantil : 2021-02-27

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4 SAN JOSÉ DE CÚCUTA, SÁBADO 27 DE FEBRERO DE 2021 Educar en valores La paciencia El misterio de las flores amarillas -Dan la vuelta para esperar a que el sol salga por la mañana -dijo el abuelo. -Y ¿qué hacen cuando está nublado? -preguntó Manolita. -Cuando está nublado los girasoles se buscan unos a otros y se miran entre ellos -dijo el abuelo-. - ¡Qué bonito! -dijo la niña-. Ojalá la gente hiciera lo mismo y se buscaran los unos a los otros y se ayudaran cuando no tienen lo que necesitan. Y allí se quedaron, abuelo y nieta, hablando sobre lo maravillos­a e inteligent­e que es la naturaleza. El abuelo de Manolita le regaló media docena de flores amarillas por su quinto cumpleaños para que las plantara en el jardín y las cuidara. A la niña le hizo mucha ilusión. Le dijeron que las flores se harían muy grandes y sus tallos tan altos como ella. -Y cuando se hagan mayores podrás comerte sus semillas, que están muy ricas -le había dicho el abuelo. Manolita estaba muy contenta con sus flores amarillas. Eran preciosas. Cada día estaban más altas y más grandes. Pero un día se dio cuenta de que las flores se movían. -Abuelo, mis flores amarillas se mueven -dijo la niña. - ¿Cómo que se mueven? -preguntó el abuelo-. Las flores no andan. - ¡Ya lo sé, abuelo! Mis flores no se mueven de sitio. Lo que pasa es que cada vez miran hacia un lado. -Vaya, vaya -dijo el abuelo-. Y ¿hacia dónde miran? -Unas veces miran hacia la derecha, otras veces miran hacia la izquierda o al frente -dijo Manolita-. No sé, abuelo, es muy extraño. Es como si estuvieran buscando algo. -Tendremos que averiguar qué buscan -dijo el abuelo. Al día siguiente, Manolita y su abuelo hicieron una pequeña acampada en el jardín para observar a las flores. -Deberías hacer un dibujo cada hora -dijo el abuelo-. A lo mejor así encontramo­s eso tan importante que siguen tus flores. A Manolita le encantó la idea. Entró a por su cuaderno y a por sus lápices de colores. Y cada hora hizo un dibujo de los girasoles y de lo que veía. Al final del día, el abuelo le preguntó: - ¿Has encontrado lo que buscan los girasoles? -No -dijo la niña-. -Fíjate bien -dijo el abuelo-. ¿Qué cambia con las flores? Manolita miró bien y, después de un rato, dijo: -Lo único que cambia de sitio es…. ¡el sol! -Claro, por eso estas flores se llaman girasoles -dijo el abuelo. -Pero por la noche no hay sol -dijo la niña-. ¿Qué hacen entonces? Reflexión Si la paciencia está contigo, cualquier éxito sabrá a vida. Jean-Jacques Rousseau