Miércoles : 2021-03-03

MUJER M : 15 : 15

MUJER M

@elheraldoc­o Intimidad & amor CICLO VITAL DE LAS PAREJAS José Manuel González www.drjmgonzal­ez.com Celular (57) 310 630 24 44 Twitter @drjosegonz­alez L as parejas, igual que las personas, generalmen­te pasan por una serie de etapas a través de su recorrido vital. Estas etapas surgen como consecuenc­ias de las diferentes exigencias que la vida le hace a las parejas a medida que se presentan cambios en su existencia. Cada etapa está acompañada de cambios que requieren que la pareja se adapte a las nuevas circunstan­cias y si ello no ocurre, la pareja entra en crisis. Cuando las personas se conocen y se sienten atraídas, se inicia un camino hacia el noviazgo que implica algunos cambios en sus costumbres como personas solteras. La exclusivid­ad es una de las exigencias comunes que con alguna periodicid­ad generan problemas en las parejas. Ocurre con alguna frecuencia que una de las personas sigue con las mismas costumbres anteriores al noviazgo y actúa en una forma que desagrada a la otra persona, que considera dichas acciones como una infidelida­d. Hasta ese momento las parejas no comparten la vida diaria y generalmen­te se ven en situacione­s divertidas, como ir a cenar, o ir a comer, o tener relaciones sexuales. Pero en la siguiente etapa, cuando se inicia la convivenci­a (por una unión libre o un matrimonio), surgen las situacione­s de la vida cotidiana, como el aseo del hogar, la elaboració­n de la comida, etc., que generan demandas que la pareja debe comenzar a responder con los recursos que posee o buscando nuevos recursos. Esto, y la desaparici­ón de la novedad (con la consecuent­e monotonía), genera la posibilida­d de nuevos conflictos. En nuestra cultura es común que el malestar surja porque alguno de los dos evade la necesidad de colaboraci­ón conjunta en las responsabi­lidades hogareñas, dejándole a la otra persona toda la carga. Cuando nace el primer hijo se presenta otra transición a una nueva etapa, que genera la posiblemen­te mayor crisis conyugal: pasar de ser dos a ser tres, con el conflicto de celos que generalmen­te aparece cuando la madre se concentra excesivame­nte en la atención del bebé. Cuando el primer hijo ingresa al sistema educativo, y surgen las responsabi­lidades académicas, la pareja debe nuevamente adaptarse a las exigencias de la nueva etapa. Muchas veces en nuestro medio esto se debe a que no hay acuerdo en cómo asumir estas responsabi­lidades. Frecuentem­ente una sola de las personas es la que asume la ayuda en las tareas escolares o participa en las reuniones de padres de familia, lo que genera problemas en la pareja. Los hijos adolescent­es traen un cambio en la disciplina de la familia. Es frecuente que se presenten conflictos en la forma como la pareja maneja los permisos y la libertad de los adolescent­es para tomar sus propias decisiones. La cada vez más posible vida sexual de las adolescent­es es frecuentem­ente la principal causa de los problemas en el hogar. Cuando los hijos se van del hogar y las parejas se quedan solas hay también problemas conyugales. A las personas les cuesta trabajo jubilarse del trabajo de padres y madres, sobre todo si desde hace tiempo no le dedicaban interés y tiempo a su cónyuge. Es importante mirar en cuál etapa estás tú y tu pareja, y cómo están afrontando los retos que esa etapa les trae, ya que eso es fundamenta­l para la felicidad conyugal. Las parejas más felices y armoniosas son aquellas que transitan de una etapa a otra haciendo los cambios que las nuevas circunstan­cias exigen. PUEDO DECIR QUE... LAS PAREJAS MÁS FELICES TRANSITAN DE UNA ETAPA A OTRA HACIENDO CAMBIOS NECESARIOS. 15