RE­NA­TA LO­ZANO: LA ME­JOR PIN­TA PA­RA ‘NO HA­CER NA­DA’

Su nue­va co­lec­ción con Bron­zi­ni mues­tra cuán im­por­tan­tes son el des­can­so y la co­ne­xión con uno mis­mo

Publimetro Cali - - PORTADA - LUZ LANCHEROS

Re­na­ta Lo­zano tie­ne una es­té­ti­ca fe­me­ni­na, ver­sá­til, li­bre. Es­to fue lo que trans­mi­tió en su úl­ti­ma co­lec­ción con Ar­ki­tect, la mar­ca de mo­da prin­ci­pal de tien­das Éxi­to. Al es­tar en un mo­men­to vi­tal, im­por­tan­te co­mo la ma­ter­ni­dad, en­tien­de que más que la fas­tuo­si­dad se re­quie­re de una ele­gan­cia cons­cien­te a la ho­ra de crear mo­da. Y eso no so­lo im­pli­ca un pro­ce­so éti­co en el sen­ti­do tra­di­cio­nal, sino sa­ber, con un rit­mo tan agi­ta­do de vi­da, pa­ra qué se com­pra y por qué. Y si nos da­mos los mo­men­tos que nos me­re­ce­mos.

Pen­san­do en eso, en los mo­men­tos pa­ra uno mis­mo, Re­na­ta Lo­zano creó una co­lec­ción con Bron­zi­ni (una de las mar­cas más ven­di­das de tien­das Éxi­to) que es­tá ins­pi­ra­da en el des­can­so, más allá del he­cho de dor­mir. En el

dol­ce far nien­te, en ese pla­cer de no ha­cer na­da que evo­ca­ba Ju­lia Ro­berts co­mien­do de­li­cias ita­lia­nas, so­la y con una pren­da her­mo­sa en Co­mer, re­zar y amar. En el pla­cer de mo­ver­se lue­go del tra­ba­jo, de dar­se un res­pi­ro o de in­clu­so usar las pren­das pa­ra ir más allá de es­tos mo­men­tos, se­gún dic­ta el slee­plei­su­re im­pe­ran­te, don­de sus pren­das de des­can­so son tan ver­sá­ti­les y her­mo­sas que pue­den fun­cio­nar co­mo un look de tra­ba­jo y vi­ce­ver­sa.

¿Có­mo fue la con­cep­ción de es­ta co­lec­ción lue­go de su éxi­to con Ar­ki­tect?

Sien­to que a mí las co­sas me lle­gan en el mo­men­to in­di­ca­do. La vez pa­sa­da hi­ci­mos ma­dres pa­ra Ar­ki­tect y en esas sa­li­das tu­vi­mos una con­ver­sa­ción so­bre ha­cer una sa­li­da con Bron­zi­ni, ya que la mar­ca no ha­bía te­ni­do una par­ti­ci­pa­ción con di­se­ña­dor. Que­rían ver có­mo po­drían apor­tar­le, sa­bien­do que es una de las lí­neas más exi­to­sas de la ca­de­na. Yo aca­ba­ba de te­ner a mi be­bé, ya tie­ne un año, y ten­go una ni­ña de tres. Pen­sé en el mood del des­can­so. Aho­ra, pa­ra mí, el des­can­so es la ho­ra do­ra­da. Me des­co­nec­to y no es pa­ra lle­gar a me­ter­me en la ca­ma, es pa­ra ha­cer lo que yo quie­ro ha­cer: el tiem­po don­de me leo ese li­bro que me quie­ro leer, ver la pe­lí­cu­la que ha­ce ra­to desea­ba ver, apli­car­me la mas­ca­ri­lla que desea­ba po­ner­me. Es el mo­men­to que me re­ga­lo a mí mis­ma. Y es rom­per esa cul­tu­ra de lle­gar a la ca­sa, po­ner­se la ca­mi­se­ta ro­ta y usar­la de pi­ja­ma. ¡No! Quie­ro lle­gar a las ocho de la no­che, qui­tar­me la ro­pa del tra­ba­jo, que la he su­da­do to­do el día, dar­me un ba­ño y po­ner­me una pren­da be­lla pa­ra es­tar en la ca­sa.

Es de­cir, crear al­go be­llo pa­ra el des­can­so.

Sí, pe­ro el des­can­so se re­la­cio­na acá con que uno va a dor­mir y no es así, es des­co­nec­tar­se de la ru­ti­na. Es un mo­men­to del día pa­ra dis­fru­tar con comodidad, con­fort y esa pren­da da to­do lo que te tie­ne que dar una pie­za pa­ra dor­mir. Pe­ro quie­ro que tam­bién sea una pren­da ver­sá­til y atem­po­ral, que pro­ta­go­ni­ce mu­chos mo­men­tos de mi vi­da. Siem­pre pien­so en la com­pra in­te­li­gen­te, es la for­ma en que ad­quie­ro mis co­sas. Cuan­do com­pro al­go me pre­gun­to qué tan­to me voy a po­ner es­ta pie­za, cuán­to uso le voy a dar, qué tan­to me voy a co­nec­tar con ella y cuál es mi se­llo per­so­nal. En­ton­ces creo que la co­lec­ción na­ce des­de una con­cien­cia muy gran­de y mi ex­pe­rien­cia per­so­nal. Ca­da re­fe­ren­cia que es­co­gía­mos fue ana­li­za­da por mí.

¿Có­mo fue ese pro­ce­so?

Me pre­gun­té con ca­da pie­za: “¿Es atem­po­ral?, ¿es fun­cio­nal?, ¿me ge­ne­ra bie­nes­tar, es ver­sá­til, la to­co y me gus­ta?”. To­do fue muy a con­cien­cia. Cuan­do ha­ces las co­sas a con­cien­cia y con ob­je­ti­vo, es más cla­ro el re­sul­ta­do. Hoy veo la co­lec­ción ter­mi­na­da y sien­to que lo lo­gra­mos. Y aho­ra me to­mo 15 mi­nu­tos pa­ra ha­cer yo­ga en ca­ma. Ima­gí­na­te­lo con una pi­ja­ma que no te per­mi­ta ha­cer na­da. ¡No! Yo quie­ro ba­ñar­me y em­pi­ja­mar­me y ha­cer al­go de es­ti­ra­mien­to o me­di­tar e ir­me a dor­mir. O cuan­do a uno lo invitan a una fin­ca y uno es­tá pen­dien­te de ir­se de úl­ti­mas al ba­ño por­que no se ve tan bo­ni­to en pi­ja­ma. Pen­sé en to­do eso. Y ahí di­je: “¿Y si ha­ce­mos una pren­da que te per­mi­ta dor­mir o po­nér­te­la con un

jean?” Y al mis­mo tiem­po, crear ro­pa de des­can­so con la que te sin­tie­ras gua­pa.

¿Có­mo fue­ron los de­ta­lles de la pro­duc­ción?

Eso fue muy lin­do. Pri­me­ro que to­do, el pro­duc­to es 100% co­lom­biano. Pro­duc­ción na­cio­nal en to­dos los sen­ti­dos. Des­de las mo­de­los, has­ta es­tam­pa­dos y fo­tó­gra­fos. Ca­ro­li­na Ló­pez fue quien di­se­ñó to­dos los es­tam­pa­dos. Hi­ci­mos mo­men­tos,

una his­to­ria: ro­pa de ca­ma,

splash, pan­tu­flas, etc. Fue una co­lec­ción pen­sa­da en co­lo­res, for­mas, va­rie­dad pa­ra si­lue­tas de cuer­po y me la go­cé.

Tie­ne un te­ma di­fe­ren­cial con es­tam­pa­dos. ¿Có­mo fue la elec­ción de los mo­ti­vos, que son tro­pi­ca­les y clá­si­cos a la vez?

Pen­sé que en to­das las mu­je­res hay un po­co de ele­men­to tro­pi­cal, clá­si­co, etc. Qui­se que to­do fue­ra di­ver­ti­do, pe­ro tam­bién so­brio y per­mi­tie­ra el des­can­so. Ade­más, era ma­ne­jar el co­lor, y Ca­ro­li­na hi­zo un mag­ní­fi­co tra­ba­jo de con­cep­tua­li­za­ción y mo­men­tos evo­ca­ti­vos al pen­sar en des­can­so. Los pá­ja­ros sig­ni­fi­can li­be­rar­se y vo­lar. Es­co­gi­mos al colibrí por ser un pá­ja­ro ac­ti­vo, por­que el des­can­so no es ce­rrar los ojos, sino que es un mo­men­to pa­ra uno.

“La per­so­nas de­ben co­nec­tar­se con sí mis­mas en el día. No es co­sa de mo­da, es co­sa de ser, la hu­ma­ni­dad lo es­tá pi­dien­do. Es­ta­mos co­nec­ta­dos con tan­tas co­sas de fue­ra, que se nos ol­vi­dó es­tar en con­tac­to con no­so­tros mis­mos y es la co­mu­ni­ca­ción de la co­lec­ción” Re­na­ta Lo­zano

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