Semana (Colombia) - Especial : 2019-12-01

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Un nuevo norte La escena culinaria El fenómeno de la apertura de restaurant­es en Cúcuta no es ajeno al crecimient­o de la industria en el país y a su inmenso potencial. Tampoco lo es al reto de crear una escena gastronómi­ca diferencia­l y sostenible. A mayo de 2019, en Cúcuta había 1.073 empresas registrada­s en la categoría de ‘Expendio a la mesa’. D 74,84% es decir, 803 establecim­ientos se crearon en los últimos cinco años. e acuerdo con los datos más recientes de la Cámara de Comercio de Cúcuta (mayo de 2019), casi el 75 por ciento de las empresas registrada­s en esta ciudad en la categoría de ‘Expendio a la mesa’ fueron creadas en los últimos cinco años. Con 703.000 habitantes, de acuerdo con el reporte de 2018 del Departamen­to Administra­tivo Nacional de Estadístic­a (Dane), ese crecimient­o resulta llamativo. Los cimientos de este escenario se dieron en La Riviera, un barrio principalm­ente residencia­l, y en La Primera Este, hoy la ‘zona rosa’ de Cúcuta. Es el caso de Venezia restaurant­e y heladería (localizado en el primero), creado en 1972, ofrece comida italiana y helados a una clientela que le sigue siendo fiel. También es el de otros pioneros como Panadería La Ricotta, la Dolce Vita Delicatess­en y Rodizio. Recienteme­nte se sumaron Negrón Chocolater­ía y Pablo & María. Sin embargo, hoy el desarrollo más visible y por el que apuestan muchos emprendedo­res es el barrio Caobos –un poco más al sur de La Riviera–, zona que representa el centro financiero situado en la Comuna del Centro y que en términos gastronómi­cos se posiciona como la ‘zona G’ de Cúcuta. El restaurant­e Londero’s Sur, abierto en 1981, justo al sur, en el vecino barrio Blanco, es precursor en el lugar y otro que conserva una clientela asidua a su carta de carnes y vinos. Hace poco, Caobos se ha ido poblando de propuestas de distintos tipos. Algunas de ellos son: Galileo, Vianka Pizzería, Restaurant­e An’k, Madeira, Fruto Bendito, Ishtana, Inka, Meular, Bodegón del Pan, 1000 Miglia, Casa Miyagi, Molinito y Spezia. De otro lado, están los restaurant­es de comida tradiciona­l de la región. Entre ellos Don Garbanzo y Pastelucho’s, y el icónico La Mazorca, fundado en 1964. También hay varios lugares para comer mute santandere­ano, así como las famosas hallacas venezolana­s que en la cocina no tienen fronteras geográfica­s, lo mismo que las arepas al estilo del país vecino que los cucuteños han asimilado tanto. Las mejores ya se hacen en casa como un plato de familia, aunque el plan de muchos citadinos haya sido también por años ir a comer arepas a Ureña o a San Antonio, o las inigualabl­es cachapas de San Cristóbal y de Caracas (similares a nuestras arepas de choclo). 13,70% abrieron sus puertas en los útimos seis a diez años. 9,32% hace 11 o 20 años. 2,14% hace 21 años o más. En valor de activos representó: 2018 12.565 millones de pesos 10.495 2017 millones de pesos 6.844 2015 millones de pesos Las ventas de la categoría fueron: 2018 2017 2015 7.053 6.506 5.707 millones de pesos millones de pesos millones de pesos El cálculo para 2019 es que por cada empresa de la categoría ‘Expendio a la mesa’ se están creando 6,54 del mismo tipo, mientras que por cada una de ellas se cancelan 3,78. ISHTANA MASA Y CAFÉ producto de pequeños caficultor­es de la región y distintos métodos de filtrado, queriendo además transmitir algo de la cosmovisió­n de la etnia indígena barí, del Catatumbo, vinculando artesanos de la zona. Ishtana ofrece pastelería y panadería europea, huevos, tostadas francesas, tartines y empanadas, entre otros, usando productos locales como el jamón artesanal y las frutas. Es un café y panadería artesanal situado en Caobos, creado y manejado por Jeaneth Jaramillo. Luego de vender Fruto Bendito, un café que abrió unos años atrás con el objetivo de resaltar el sabor del grano de Norte de Santander y dar a conocer la cadena productiva de este producto, inauguró este nuevo proyecto hace pocas semanas. Partiendo de esa experienci­a, sigue trabajando con el pancakes, 113