Semana (Colombia) - Especial : 2019-12-01

Portada : 22 : 22

Portada

Cúcuta como centro de cuestionam­ientos con invitados de Colombia y el exterior que, principalm­ente, han trabajado el concepto de frontera. o ferrocarri­l de Cúcuta La cuenca del agua de Maracaibo. El reconocido artista Antonio Caro –recordado por su obra en la que aparece el país escrito con la misma caligrafía de Coca-cola, y que fue uno de los pioneros del arte conceptual– desarrolló primero un conversato­rio, después un taller con artistas y, al final, el resultado de estas experienci­as derivó en una exposición. Quien haya recorrido la bienal no solo habrá visto obras relacionad­as con Cúcuta y su frontera, sino con todos los límites del mundo: desde los de las Coreas hasta las fronteras mentales de la sociedad. Y esto bajo ganchos curatorial­es llamativos como –el toche no solo es un turpial conocido en la región sino una expresión muy común– hasta Colombia, “Si Buenos Aires es el kilómetro cero, Cúcuta es el 4.956: la distancia que separa los dos puntos”, dice Álex Brahim. El reto de una exposición de esta envergadur­a era hablarle a un público no acostumbra­do a estas propuestas. En Cúcuta no hay facultades de arte ni galerías ni ferias, tampoco un museo que incentive esa mirada; pero, precisamen­te por esto, la bienal detonó un interés que parecía dormido. A partir de una programaci­ón académica, talleres y hasta intervenci­ones de espacios públicos, los habitantes empezaron a sentir el arte de muchas maneras: desde el proyecto ‘Los caminantes de la frontera’, de los artistas españoles José Zuñiga y María Villacorta, hasta investigac­iones como ‘Rastros comunes’, que recupera las memorias recientes de los dos países con publicacio­nes como Entre el toche y la guayaba Sigan bailando, despierte al vecino, un merengue muy popular en la zona. La buena noticia es que en 2021 Cúcuta tendrá una nueva edición de la bienal para así seguir dinamizand­o la ciudad. Brahim tilda el momento actual de la escena artística como de Quien haya recorrido la bienal habrá visto obras relacionad­as con Cúcuta y su frontera, y con todos los límites del mundo. “dulce emergencia incipiente”, destacando un relevo generacion­al que le ha dado un nuevo aire a la ciudad. Algunos ejemplos son Atacarte, un festival de arte urbano, y el festival de muralismo de Chinácota y de Pamplona, que lidera Diego Barajas. A este se suma lo que dice el secretario de Cultura sobre la importanci­a que han tenido los Salones Regionales de Artistas y cómo hay cada vez más participac­ión de jóvenes buscando los incentivos que ofrece el Ministerio de Cultura para becas y trabajos sobre arte. La bienal es un primer paso. Allí el arte se abre camino y el público cucuteño lo está recibiendo con los brazos abiertos. En 2021 Cúcuta tendrá una nueva edición de la bienal. El 22