Semana (Colombia) - Especial : 2019-12-01

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Cúcuta Un granito de arena Con un gran impacto. Gracias a la gestión de la Secretaría de Posconflic­to y Cultura de Paz, quienes llegan a Cúcuta huyendo de la violencia encuentran oportunida­des. E La cooperació­n internacio­nal ha sido clave para la atención a la población desplazada que llega a Cúcuta. n 2018 Cúcuta registró en promedio cinco nuevas víctimas del conflicto armado al día. En noviembre de este año ya eran 1.638 las personas que llegaron a la capital de Norte de Santander huyendo de la violencia, la mayoría desde el Catatumbo. La Secretaría de Posconflic­to y Cultura de Paz de la Alcaldía es la entidad encargada de ayudarles a empezar una ‘nueva vida’. Todo ello, con un presupuest­o que en 2019 fue de alrededor de 1.000 millones de pesos. A aquellos que llegan a Cúcuta y tienen dónde quedarse, la Alcaldía les otorga un kit de alimentaci­ón –principalm­ente enlatados– y aseo que cubre tres meses de subsistenc­ia. Quienes llegan sin destino cuentan con un albergue donde pueden alojarse. sus propios ingresos. “Hemos adelantado proyectos de crianza de ovinos, de pollos y piscicultu­ra; y de cosechas para que puedan vender”, describe Mora. En la ciudad, la financiaci­ón de la Alcaldía y la formación del Sena ha permitido a las víctimas del conflicto crear sus propias microempre­sas, que incluyen peluquería­s y panaderías. Desde 2016, 463 familias han salido adelante gracias a estos proyectos. El río de desplazado­s no para. En la ‘puerta al Catatumbo’, en Atalaya, el Centro Regional de Atención a Víctimas atiende a 400 personas al día, asegura la secretaria. Allí, Usaid donó 60.000 dólares que aliviaron la carga. La cooperació­n internacio­nal –con organizaci­ones como la Agencia de Cooperació­n Coreana y el Plan Mundial de Alimentos– ha sido clave para una administra­ción desbordada. reconoce Mora. Pero no duda que en los últimos cuatro años la secretaría ha puesto un granito de arena que ha generado un gran impacto. “A veces trabajamos con las uñitas”, “Son especialme­nte líderes sociales”, explica Paola Mora, secretaria de Posconflic­to y Cultura de Paz. “Es muy doloroso porque a esa gente les dicen: ‘Se va, ya’. Cogen sus muchachito­s y nada más”, añade. Más allá de estas ayudas, el camino hacia una ‘nueva vida’ pasa por el trabajo. En las zonas rurales, en los alrededore­s de Cúcuta, la secretaría ha implementa­do proyectos productivo­s para garantizar que las víctimas tengan 58