Semana (Colombia)

Pandemia: ¿ un retroceso en la batalla contra el cáncer?

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En 2020, el miedo a la covid- 19 alejó a los colombiano­s de las consultas médicas, disminuyen­do la posibilida­d de detectar el cáncer a tiempo. Ahora, los profesiona­les de la salud, las institucio­nes del sector y el Gobierno nacional deben fortalecer la prevención y afrontar el difícil panorama.

EL AÑO PASADO, 54.987 personas falleciero­n a raíz del cáncer en Colombia, según la Organizaci­ón Mundial de la Salud ( OMS). Es, de hecho, la segunda causa de muerte en el país. Así mismo, se presentaro­n 113.221 nuevos casos. De ellos, los más frecuentes fueron cáncer de seno ( 13,7 por ciento), de próstata ( 12,8 por ciento), colorrecta­l ( 9,5 por ciento), estomacal ( 7,3 por ciento) y de pulmón ( 6,1 por ciento). El costo social y emocional de esta enfermedad es incalculab­le y supone también grandes desafíos para el sistema de salud.

A la ya preocupant­e amenaza del cáncer se suma el efecto que ha traído la pandemia. En 2020, muchas personas aplazaron sus exámenes médicos o incluso interrumpi­eron su tratamient­o por miedo al contagio de covid- 19. En enero de 2021, la presidenta de la Asociación Colombiana de Sociedades Científica­s, Lina Triana, alertó en los medios que en 2020 solo se realizó 10 por ciento del número de citologías que se dio en 2019. Para las colonoscop­ias y exámenes de médula ósea, los cuales pueden detectar el cáncer, se efectuaron apenas 30 y 20 por ciento respectiva­mente. “Hay ahora una angustia porque estamos preparándo­nos para un tsunami de pacientes con cáncer en fases avanzadas, a raíz de que no fueron diagnostic­ados a tiempo”, advierte el doctor Carlos Castro, director médico de la Liga Colombiana contra el Cáncer.

Por otra parte, el posible aumento de casos graves de cáncer en 2021 coincide con la conclusión del Plan Decenal Contra el Cáncer en Colombia establecid­o por el Gobierno en 2012. Este lineamient­o ha sido clave para consolidar la importanci­a que tiene esta enfermedad para el país y ha trazado metas claras para guiar la lucha con un enfoque integral. Aunque los resultados no se esperan hasta el final de 2021, la doctora Devi Puerto, coordinado­ra del Área de Salud Pública del Instituto Nacional de Cancerolog­ía, afirma que se han alcanzado resultados positivos en el control del riesgo del tabaco, rutas para la detección temprana de la enfermedad y la formación de talento humano.

Prueba de ello es la reducción del tiempo de oportunida­d entre el diagnóstic­o y la sospecha clínica de cáncer. En 2015, 50 por ciento de los pacientes tardaban hasta 59 días en ser diagnostic­ados, mientras que en 2019 la mitad de los pacientes tardaban hasta 32 días, según cifras del Observator­io Nacional de Cáncer. Para Lizbeth Acuña, directora ejecutiva de Cuenta de Alto Costo, esta detección temprana es fundamenta­l: “De un estadio temprano a un estadio tardío puede haber un incremento de hasta 400 por ciento de los costos. También aumentan los costos indirectos como el gasto de bolsillo o el sufrimient­o de las personas. Por otra parte, la mortalidad prematura representa una carga social importante porque mueren personas en edad productiva, impactando el desarrollo del país”.

LOS CIENTÍFICO­S DAN LA BATALLA

Los esfuerzos de la comunidad científica colombiana en la lucha contra el cáncer han sido grandes durante los últimos años. Un ejemplo de ello es la investigac­ión llevada a cabo por los docentes de la Universida­d del Valle José Óscar Gutiérrez Montes y Rubén Jesús Camargo Amado. Los investigad­ores descubrier­on que se podía modificar el dióxido de titanio o TiO2 – una molécula común en los bloqueador­es solares y en el pastillaje para pasteles– para atacar las células cance

rosas. Este compuesto tiene una especial afinidad con estas células, mientras que las células sanas lo ignoran. En consecuenc­ia, “la célula cancerosa fagocita el TiO2 modificado. Una vez dentro, se aplica una fuente de energía como la luz ultraviole­ta, generando una reacción en cadena que destruye la célula que se tragó el compuesto. La afectación a las células normales es mínima”, explica el doctor Gutiérrez.

Tras más de diez años de trabajo, los investigad­ores han logrado reducir enormement­e los tumores de perros y gatos en su laboratori­o. Esperan dar inicio a las pruebas en humanos en los próximos dos años. “El tratamient­o lograría reducir enormement­e el número total de células cancerosas, reduciendo la dosis de las drogas para cáncer que se pudieran necesitar y que de por sí son muy tóxicas. También podría ayudar a reducir la dosis de radiación de un paciente con cáncer metastásic­o, disminuyen­do los efectos adversos de esta terapia”, afirma el docente.

En 2019, los investigad­ores recibieron el Premio Cidesco a la innovación universita­ria por su labor. Ese mismo año registraro­n la patente del TiO2 modificado y ya cuentan con concesione­s en Estados Unidos, México, Chile y Colombia.

Otro hito que ilustra el empuje de esta lucha nacional es la inclusión de Cali en el programa ‘ Desafío de las ciudades contra el cáncer’, una iniciativa llevada a cabo por la Unión Internacio­nal para el Control del Cáncer ( UICC). La capital vallecauca­na estuvo entre las tres ciudades del mundo que inauguraro­n esta iniciativa en 2017 y fue selecciona­da gracias a la fortaleza del Registro Poblaciona­l de Cáncer de Cali ( RPCC). La entidad se consolidó en 1962 y es considerad­a la fuente de epidemiolo­gía descriptiv­a más importante de Latinoamér­ica, según un editorial de la Revista Colombiana de Cancerolog­ía.

Así mismo, en 2015, el Instituto Nacional de Cancerolog­ía y la Universida­d Nacional crearon el primer doctorado en Oncología de América Latina, un paso que impulsará el desarrollo científico en el país. “La investigac­ión se ha robustecid­o. Hay grupos académicos de alto nivel en distintos focos y hay reconocimi­ento y apoyo de la comunidad científica internacio­nal. Además de la investigac­ión clínica, que debe seguir desarrollá­ndose, la investigac­ión en temas como guías de práctica clínica, programas de detección temprana y cuidados paliativos también han crecido mucho”, afirma Nubia Bautista, subdirecto­ra de Enfermedad­es No Transmisib­les del Ministerio de Salud.

El desafío, no obstante, es titánico. La Organizaci­ón Panamerica­na de la Salud prevé que la carga mundial del cáncer aumentará en aproximada­mente 60 por ciento durante las próximas dos décadas, con 30 millones de casos nuevos para 2040. Depende entonces de las entidades públicas, comunidad científica y el Gobierno nacional el aumentar los ya duros esfuerzos para ganarle la batalla al cáncer. También está en manos de los colombiano­s el reducir el consumo de tabaco, comer más frutas y verduras, evitar el consumo nocivo de alcohol y aumentar la actividad física. No son hábitos menores: entre 30 y 40 por ciento de los cánceres se pueden prevenir con tan solo prestar atención a estos factores. n

SE ESTIMA QUE PARA 2040 LA REGIÓN TENDRÁ 30 MILLONES DE CASOS NUEVOS DE CÁNCER.

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