Semana (Colombia)

“Hubo plata corrupta en la reelección”

En entrevista exclusiva con SEMANA, el excongresi­sta Bernardo ‘ Ñoño’ Elías se destapa y revela los detalles ocultos de cómo habría entrado la plata sucia de Odebrecht a la reelección de Juan Manuel Santos.

-

SEMANA: La defensa del expresiden­te Juan Manuel Santos ya salió a negar todo lo que usted dijo esta semana ante la Fiscalía. ¿ Qué piensa?

BERNARDO ELÍAS: Ese tipo de defensas es un cuento viejo. Todo el mundo sale a negar lo que pasa. Yo me sostengo en lo que dije: no es verdad lo que decían los medios de que yo me había retractado. Estoy firme; fue la realidad, no le estoy diciendo mentiras a nadie. Todo el mundo pide que uno hable, que diga la verdad, y después salen varios de sus colegas y mucha gente a decir que uno lo que está diciendo es mentira. Entonces uno no entiende. Lo que estoy narrando son unos hechos. ¿ Cómo puede ser mentira eso? Si son temas que todo el mundo conoce, de los cuales vengo hablando desde hace rato.

SEMANA: La defensa de Santos ha dicho que tiene pruebas muy graves sobre usted que van a desvirtuar su testimonio. ¿ Qué es eso tan grave que saben de usted?

B. E.: Yo no sé, pero la verdad es que esas amenazas no le hacen bien. Un premio nobel de la paz amenazando...

SEMANA: ¿ Siente que es una amenaza?

B. E.: Yo siento que es una amenaza.

SEMANA: ¿ Por qué?

B. E.: Estoy rodeado de amenazas desde que comenzó esto. Desde el día que comencé a decir que había entrado plata a la campaña Santos Presidente me trasladaro­n de celda. Todo el país lo sabe, me han llegado amenazas acá de todo tipo. Ahora me mandan una amenaza judicial. Yo les pregunto a varios amigos o examigos, a Roy, a Juan Fernando Cristo, a Aurelio Iragorri, ¿ esa es la actitud del nobel de Colombia? ¿ Esa es la actitud del nobel de la paz, por el cual yo voté porque creía en la paz de Colombia, o creo en la paz de Colombia? Esas amenazas sobran totalmente. Que no se le olvide al expresiden­te Juan Manuel Santos que yo fui congresist­a 11 años, y siempre estuve acompañand­o al Gobierno. Sabroso estar detrás de la trinchera de la protección de la Comisión de Acusacione­s. Aquí él tiene fuero, pero hay funcionari­os que no tienen fuero y son los que terminan pagando los platos rotos. Entonces yo espero la demanda, y lo digo con toda franqueza: yo veo los comunicado­s, veo los noticieros y lo que afirma Alfonso Prada. Bueno, ojalá Alfonsito me ponga la denuncia. No quiero problemas, pero lo que estoy haciendo es decirle la verdad al país. Pero si me ponen la denuncia, sería una buena oportunida­d para encontrarm­e con mi amigo Alfonsito Prada en la Fiscalía. De pronto podemos recordar viejas épocas, que me comente qué más pasó después de que yo salí del Congreso, si de su secretaría siguieron nombrando recomendac­iones, nombres en entidades como el Sena, para que él hiciera lo que quisiera a su antojo. O también hablaría de otras cosas; sería bueno tomarme un tinto con Alfonsito. Que me cuente si ya cesó la persecució­n y la rabia de los funcionari­os esos que tenían algo en contra de Jorge Pretelt. O que me cuente si ya pagaron también la plata de la campaña que se repartiero­n en la costa, de la segunda vuelta. Que me cuente si ya se pusieron al día con eso. Sería bueno ver la denuncia. Que lo hagan, que yo estaré dispuesto también, entre otras, a que me comente tantas cosas de él.

SEMANA: Es decir, ¿ usted sabe muchas cosas de Alfonso Prada, el exsecretar­io general de Santos?

B. E.: Yo no lanzo amenazas, soy un tipo pacífico, pero sería bueno tomarme un tinto con él para recordar.

SEMANA: ¿ Por qué lo amenazan?

B. E.: Me han amenazado muchas veces. Me he encontrado con cosas que asombran. En este caso de Odebrecht ha habido hasta muertos. Con gran asombro llego al juicio del doctor Luis Fernando Andrade y resulta que el juez también está amenazado. Así mismo, dijeron ahí en la audiencia que amenazaron al testigo Juan Sebastián Correa; aquí todos estamos amenazados. Hoy dejo constancia: me pasa algo a mí o a mi familia, y son todas las personas que he mencionado en este caso.

SEMANA. Eso es muy grave. ¿ Está responsabi­lizando, entre otros, al expresiden­te Santos?

B. E.: A todos, a todos los que he mencionado en este caso. Sí, yo he mencionado al expresiden­te Santos en esto.

SEMANA: Usted dijo ante un juez que Eleuberto Martorelli, de Odebrecht, se reunió con Santos en la Casa de Nariño para hablar de la financiaci­ón de la reelección...

B. E.: Existen dos Martorelli. El sincero, franco, dicharache­ro, hablador, tomador, que iba a mi apartament­o antes del escándalo. Y existe el Martorelli posterior al problema, que se volvió mentiroso. Mire esto: cuando comienza el escándalo, Martorelli le dice a Otto Bula que, para que no nos enredemos, él iba a decir que me conoció desde la posesión del presidente Santos II. Eso era agosto de 2014. Y el señor Luis Fernando Andrade le dijo a Juan Sebastián Correa que dijéramos que solo era una reunión en mi apartament­o, con las circunstan­cias que se conocen: que él se retiró. Todo eso es mentira.

SEMANA: ¿ Intentaron cuadrar las versiones?

B. E.: Entendí eso como su estrategia de defensa. Armé la mía y lo dije en el juicio de Luis Fernando Andrade, porque yo creía que iba a salir inocente, y recordemos que en la Ley 600 la indagatori­a es sin juramento. Hoy los abogados del doctor Andrade dicen que yo me estoy contradici­endo, pero no señor, yo estaba en mi estrategia de defensa, y no podía autoincrim­inarme. Después asumí el compromiso con la verdad con la honorable corte y con la Fiscalía, y comencé a decir la verdad. Pero ellos siguieron defendiénd­ose de la manera como lo estaban haciendo inicialmen­te,

SEMANA: ¿ La reelección de Juan Manuel Santos fue corrupta?

B. E.: Pues yo tengo los elementos. Le he dicho al juez que yo no soy juez para acusar, pero estoy narrando los hechos que él deberá calificar.

SEMANA: Por eso, pero ¿ eso es corrupción?

B. E.: Eso es corrupción, claro.

SEMANA: ¿ O sea que la reelección de Juan Manuel Santos tiene plata corrupta?

B. E.: Claro que tiene plata corrupta. Estoy diciendo que no soy juez, pero sí estoy narrando los hechos. El país sabe de los afiches de 2010 de Roberto Prieto, 400.000 dólares que él reconoció; el país sabe de la encuesta del millón de dólares, y lo reconocier­on. Otto Bula dijo que le dio un millón de dólares a Prieto, que se los mandó Martorelli. Sanmiguel aseguró que la plata se la habían sacado para la campaña reeleccion­ista. O la plata de Puente Plato que le están imputando a esa gente por 800 millones de pesos, y mira: el contrato no era por 800 millones de pesos, sino por 5.000 millones. Ellos hablan de 800 y ese contrato es chimbo. ¿ Entonces qué hicieron el resto de la plata? Están diciendo que estoy utilizando las cuentas para lavar las platas de campaña que me dieron. Si yo quisiera lavarla, no diría que le entregué en Montería apenas 800 millones de pesos a Roberto Prieto.

SEMANA: ¿ Qué prueba tiene usted de que Martorelli sí fue a la Casa de Nariño? La defensa de Santos dice que eso no es verdad...

B. E.: Voy a demostrar que sí tengo la prueba de que Martorelli fue a Palacio.

SEMANA: ¿ Usted tiene la prueba?

B. E.: Yo tengo la prueba de que sí fue a Palacio, y no solo eso: es que le cobraron la gestión del otrosí Ocaña- Gamarra.

SEMANA: ¿ Le cobraban la gestión? ¿ Qué quiere decir eso?

B. E.: Así como lo oyen. No digo más nada. Hasta ahí llego. Yo tengo las pruebas; que saquen las de ellos que yo tengo las mías.

SEMANA: ¿ Usted se siente traicionad­o por Santos?

B. E.: Eso es lo que han querido vender, yo estoy en mi compromiso con la verdad.

SEMANA: ¿ Lo dejaron solo?

B. E.: Yo no puedo mentir. Para la hipocresía no sirvo. Sí, yo siento que nos dejaron solos, pero esto es un tema judicial, y lo que quiero es contarle la verdad al país.

SEMANA. Usted también le dijo a la Fiscalía esta semana que le entregó 800 millones de pesos a Roberto Prieto para la reelección de Santos en 2014...

B. E.: Roberto Prieto fue a una reunión en Sahagún con Luis Miguel Pico y Sergio Díaz Granados. Estaba todo el grupo de la Ñoñomanía en una finca que había sido de mi tío. Allí hicimos la reunión con más de 500 líderes; tengo las grabacione­s de eso. Ahí recuerdo que dijo: “Hagamos lo que haya que hacer”. En esa famosa reunión, Roberto Prieto me dijo que si yo tenía plata. Eso fue antes de la primera vuelta. Prieto me dice: “Ñoño, tiene algunos recursos que me quedé sin plata y estoy urgido”. Yo llamé a Otto a ver si tenían y me dijeron que sí. Programamo­s 800 millones de pesos.

SEMANA: Hagamos claridad. ¿ Prieto le pide a usted la plata?

B. E.: Sí.

SEMANA: ¿ Entonces usted le dice a Otto Bula y recogen 800 millones de pesos?

B. E.: Otto Bula tenía los anticipos y tenía los contratos ya firmados.

SEMANA: ¿ Eran 800 millones de pesos de

Odebrecht?

B. E.: Sí, así es.

SEMANA: Y para entregar esa plata, ¿ se citaron en qué casa?

B. E.: En una casa en Montería.

SEMANA: ¿ La casa era de quién?

B. E.: De un exparlamen­tario de Córdoba, pero él no estaba ahí.

SEMANA: ¿ Y quién llevó la plata?

B. E.: Gabriel Dumar, de parte de Otto Bula.

SEMANA: ¿ Y a quién se la entregaron?

B. E.: Me la entrega a mí y yo se la entrego al señor Luis Miguel Pico en el garaje. Él cogió su bolso y se fue. Él era secretario del Partido de la U.

SEMANA: ¿ Y todo era en efectivo?

B. E.: 800 millones en efectivo.

SEMANA: Después de que los entregó, ¿ usted habló con Prieto?

B. E.: No sé si por teléfono o por chat, pero le escribí. Me dijo: “Gracias, hermano”. Es que Prieto pasaba feliz y llegaba a mi casa, y decía que estaba feliz con el Ñoño y que toda la campaña estaba feliz con el Ñoño. Unos días antes, le tengo que narrar que a Roberto Prieto lo conocí después de las elecciones al Congreso, a veces

“YO NO PUEDO MENTIR. PARA LA HIPOCRESÍA NO

SIRVO. ESTO ES UN TEMA JUDICIAL Y LO QUE QUIERO ES CONTARLE LA VERDAD AL PAÍS”.

iba a mi apartament­o a comer con Enrique Riveira ( secretario privado de Santos); a veces iba con Luis Fernando Arboleda ( entonces presidente de Findeter); a veces iba con otro. Esa noche creo que llegó solo y me pasó por teléfono a un supuesto amigo.

SEMANA: ¿ Quién era?

B. E.: Yo cojo el teléfono y veo al tipo hablando enredado, prácticame­nte español- portugués. Dije: qué extraño, era Martorelli. Él me dijo: “Roberto nos está ayudando también a terminar con la cuestión del otrosí, ayudémoslo­s también en esta campaña, que tú sabes que nosotros estamos interesado­s en esto”. Yo le dije: “Listo, ok”. Me colgó y Roberto Prieto me miró como sobrado. Posteriorm­ente me encontré con Martorelli y le pregunté: ¿ Y esto qué fue? Él me respondió: “Roberto es un amigo que nos está ayudando y nos va a ayudar a terminar de sacar este tema, y nosotros les vamos a ayudar a ellos”.

SEMANA: ¿ Santos sabía de esa plata o no sabía?

B. E.: Eso a mí no me consta.

SEMANA: ¿ Por qué usted y Musa Besaile se volvieron tan importante­s para la reelección de Santos?

B. E.: Éramos los chachos. Musa Besaile y el Ñoño Elías eran los recontrach­achos. Los votos los poníamos nosotros. Las reuniones en Córdoba eran de 10.000, 15.000 personas, todas uniformada­s; ahí lo que había era plata, de Odebrecht y de no Odebrecht. Iban a otras partes y encontraba­n las manifestac­iones pobres. Acá se veía el ambiente, se veía el fervor. Se notaba que íbamos a ganar.

SEMANA: Cuando usted dice que platas de no Odebrecht, ¿ a cuáles se refiere?

B. E.: Siguiente pregunta.

SEMANA: ¿ Algún día lo va a contar?

B. E.: Algún día, vamos a ver, de pronto unas estaban registrada­s, otras no. Eso es normal en Colombia. Lo único que criminaliz­aron fue Odebrecht, por darle respuesta a los 11 millones de dólares que el Departamen­to de Justicia de Estados Unidos dijo. Entonces, escogieron este contrato y criminaliz­aron al Ñoño Elías y a Gabriel García Morales.

SEMANA: ¿ Qué conversaci­ón en torno a los votos tuvo usted con Juan Manuel Santos?

B. E.: Metánsela toda. Juan Manuel Santos era una persona conmigo agradable. Recuerdo una imagen de él bajándose del avión en Montería. Yo lo estaba esperando con mi tío, con Musa, con todos ahí. Y él lo primero que hace es que me abraza y me dice: “¿ Cómo está la Ñoñomanía? ¿ Y la liga Ñ?”. Esa es la liga de fútbol que yo había montado en Sahagún. Santos era una persona agradable conmigo, de buenos tratos. Yo no te puedo mentir. Me decía: “Pongan los votos, vamos con todo, metánsela toda”, después decía: “vamos por la paz”.

SEMANA: ¿ Y hoy qué relación tiene con Santos?

B. E.: Cero, ni lo veo en las noticias.

SEMANA: Usted tenía un acceso importante al Gobierno Santos, gestionaba los encargos de Odebrecht y le hacían caso. ¿ Es así?

B. E.: Me escuchaban. Y por eso lo he dicho en el juicio de Andrade, que por eso hice una buena relación con él. Me atendían en las entidades. A mí no me consideren ni uribista, ni santista, ni petrista, ni verde, ni rojo, ni fucsia; yo estoy pensando en otra cosa. Quiero abrazar a mis hijos y no estoy haciéndole mandados a nadie. Estoy contando la verdad, son unos hechos que el país ha pedido a gritos. No soy el único que lo sé. Hay mucha gente que ha hablado, y otros que no quieren hablar. Pero digo lo que a mí me consta.

SEMANA: ¿ Quiénes han pasado de “agache”? Cuéntenos quiénes son...

B. E.: Los que estamos presos somos tres bobos de Sahagún. Aquí trataron de dejar un escándalo, donde hay 15 o 20 personas, en tres personas.

SEMANA: ¿ Quiénes apoyaron sus gestiones de Odebrecht ante el Gobierno?

B. E.: Cuando fuimos al Ministerio de Hacienda, nos atendió el exministro Mauricio Cárdenas. En el Gobierno, estaba Luis Miguel Pico en el Ministerio de Comercio. En la ANI estaban Andrade y su asistente Juan Sebastián Correa. Existían varias personas, pero que ya eran directamen­te de Odebrecht dentro de la entidad. Se me pasaba contarle dos episodios. Me dice Juan Sebastián Correa: “Oiga, cuénteme, senador, qué hace el señor Enrique Riveira llamando a patinar el otrosí ante el doctor Andrade”. El muchacho estaba ahí viendo todo. Le dije: “Eso es por la amistad que existe, por lo que contó Martorelli que existe con los Parody”. Y, posteriorm­ente, hubo un tema de buscar un banco para que una empresa portuguesa comprara las acciones que Odebrecht dejaba por el daño reputacion­al que tenía en el mundo. Nadie quería darle plata para el cierre financiero. Cuando andábamos en esa búsqueda de la empresa, ellos nos ayudaron, Enrique Riveira llamó a la FDN ( Financiera de Desarrollo Nacional) a buscar una cita para esa empresa, y de ahí no pasó más.

SEMANA: ¿ Santos sabía que usted tenía ese contacto con Enrique Riveira?

B. E.: Lo que pasa es que el presidente lo delegó, porque yo le dije que la navegabili­dad del río Magdalena iba a fracasar. Y creo que se lo dije una vez personalme­nte al presidente.

SEMANA: Si usted y Musa Besaile no hubieran apoyado a Santos, ¿ él hubiera ganado la reelección?

B. E.: Yo creo que no. No quiero tirarme esas flores aquí, pues es como tirarme flores de que yo era el putas. Pero como se lo dije a la JEP, no hubiese JEP, no hubiese proceso ni hubiese nada.

SEMANA: Por eso, a usted le hacían caso y le corrían en el Gobierno…

B. E.: Sí, me atendían bien. No le puedo decir otra cosa diferente. Me corrían los funcionari­os, y el mismo presidente me atendía con agrado.

SEMANA: Usted ha mencionado a las exministra­s Cecilia Álvarez y Gina Parody en este escándalo. ¿ Qué sabe de ellas?

B. E.: Andrade me había dicho que había un tema importante para el Gobierno y que la ministra Álvarez estaba muy interesada. Y eso se complement­a con una serie de reuniones

en las que yo escuchaba todo lo que pasaba y sabía de los funcionari­os que mandaba la ministra Álvarez a la ANI para acelerar el otrosí. Andrade le dice a finales de febrero de 2014 a Martorelli que lo dejen de presionar con eso, que ese otrosí lo va a firmar, pero que dejen de molestarlo.

SEMANA: Las exministra­s siempre han negado que tengan alguna responsabi­lidad y dicen que actuaron correctame­nte.

B. E.: Yo también decía que era inocente, y aquí estoy.

SEMANA: ¿ Usted no cree en la inocencia de ellas?

B. E.: Soy franco y no creo.

SEMANA: ¿ Pero a usted le consta algo con las exministra­s?

B. E.: No.

SEMANA: ¿ Entonces eso es lo que le contaba Martorelli?

B. E.: Martorelli compartime­ntaba bien las cosas, pero se tomaba un trago en mi casa y contaba todo. Recalco que si algo le pasa a mi familia o a mí, responsabi­lizo a todos los que he nombrado. La honorable corte me dio confianza porque al fin de cuentas mostró compromiso con la verdad y me sentí respaldado. La corte quiere que se sepa la verdad, y lo mismo esta Fiscalía, que está haciendo un trabajo juicioso, está escuchando y comenzó a actuar.

SEMANA: Hablemos de su casa. ¿ Quiénes lo visitaban?

B. E.: Yo atendía a la gente en mi casa. Iban Roberto Prieto, Enrique Riveira, Luis Fernando Arboleda, Eleuberto Martorelli, Eder Ferracuti, Otto Bula, congresist­as del partido.

SEMANA: ¿ Iban ministros?

B. E.: Sí, iban ministros.

SEMANA: ¿ Qué se cuadraba en esas reuniones con Andrade, quien siempre ha dicho que es inocente?

B. E.: Los detalles. Cuando a mí me propone Odebrecht que les ayude, que era especialme­nte agilizar en la ANI, reconozco que no conocía a Andrade; pero Otto Bula, como ya había salido la estabilida­d jurídica con éxito, les dijo a los brasileños que yo me movía bien en el Gobierno. Cuando me proponen a mí lo de Ocaña- Gamarra conozco a Andrade, le pido cita. Me atendió amablement­e, hicimos una buena amistad y comenzó a ir a mi apartament­o. Allá nos reuníamos. Le pregunté que si me aceptaba una invitación con Martorelli para hablar de Ocaña- Gamarra y me dijo que sí. Le dije cuáles eran los temas que se iban a tratar, que él me quería ayudar; quería ayudar al Gobierno, quería ayudarle, como ya sabemos, lo que la ministra Álvarez le pedía, quería ayudarle a todo el mundo. Después, al momento de entrar Prieto al cuento del otrosí, como lo he dicho, hay un compendio de intereses de todo el mundo detrás de ese proceso.

SEMANA: Hablemos de los regalos a Andrade.

B. E.: Andrade se portó muy bien conmigo, estuvo en mi apartament­o con su señora porque yo necesitaba una carta de recomendac­ión para el acceso de mi hija a un colegio en Bogotá. Los hijos de Andrade habían estudiado ahí. Ese día le di un bolso a la esposa, y de vez en cuando le regalaba a él una corbata, un ron, y detalles.

SEMANA: Cuando Andrade dice que es inocente, ¿ usted le cree?

B. E.: Considero que el otrosí no cumplió con las especifica­ciones. Inclusive, cuando el Consejo de Estado, en un concepto pedido por la ministra Álvarez, dijo que en ese proyecto no podía hacerse una adición, sino una licitación pública, todo eso se lo llevaron por delante y no les importó. La defensa de Andrade dice que sí se dieron los pasos, pero el problema aquí es si ayudó o no. Por mucho menos hay alcaldes presos en Colombia. El afán que tenía Odebrecht de que le firmaran el otrosí rápido era para soltar la plata de la campaña. Hubo plata a cambio de ese otrosí.

SEMANA: ¿ Cuál era ese modus operandi para esconder la plata de Odebrecht y meterla a la campaña?

B. E.: A mí me prometiero­n una plata en efectivo, y me la dieron. Pero ellos hacían sus procedimie­ntos. Eran empresas que subcontrat­aban con la Ruta del Sol II, unos contratos que no existían porque los hacía Odebrecht. Esa gente sacaba el dinero, pagaba impuestos para decir que era legal y le entregaba la plata al representa­nte legal, y este la entregaba a la persona que era.

SEMANA: Usted también ha dicho que esa plata de Odebrecht estuvo metida en la campaña del Sí del plebiscito por la paz. ¿ Cómo fue eso?

B. E.: A mí unos pesos me alcanzaron para hacer cositas ahí.

SEMANA: ¿ Cuánto?

B. E.: Como 600 millones de pesos.

SEMANA: ¿ De Odebrecht?

B. E.: Sí, de esa misma.

SEMANA: ¿ La reelección de Santos fue una piñata?

B. E.: La política en Colombia es así. Hubo plata por todo lado, y lo he dicho.

SEMANA: Sin esa plata, ¿ Santos se hubiera podido reelegir?

B. E.: Digo lo que me dice Martorelli a mí, cuando estábamos entre primera y segunda vuelta. Él me pidió el favor de que no lo abandonara con los reclamos que iba a presentar y con terminar el otrosí. Yo le dije que nada tenía que ver con los Conpes y Confis, y que le tocaba hablar con la ministra. Pero le advertí: acabamos de perder la primera vuelta con Óscar Iván Zuluaga y donde gane, echan a Andrade, a Álvarez, a todo el mundo, y aquí no queda nada. Él me dijo: “No te preocupes,

“NO LE PUEDO DECIR OTRA COSA DIFERENTE. ME CORRÍAN LOS FUNCIONARI­OS Y EL MISMO PRESIDENTE ME ATENDÍA CON AGRADO”.

amigo, ponle fe que vamos a ganar y ya yo hablé con el mismo presidente Santos, con Roberto Prieto, con toda la dirigencia de campaña, toda la junta directiva”.

SEMANA: Sin esas platas de Odebrecht y esas otras cosas que usted comenta, ¿ Santos no se hubiera podido reelegir?

B. E.: La política es tan indescifra­ble que uno nunca sabe, pero fue importante. Martorelli tenía un dicho: que aquí en Colombia no se ganaba una licitación sin dar una plata.

SEMANA: ¿ Cómo recuerda los días en que era bienvenido en la Casa de Nariño?

B. E.: Les voy a echar un secreto: un día Armando Benedetti me llama saliendo de la Presidenci­a, recién estallado el escándalo de Odebrecht. Ya habían capturado a Otto Bula. Benedetti me dice: “Necesito hablar contigo, urgente, alístate, que el que pierde en Odebrecht eres tú, tomaron la decisión y el que pierde eres tú”. Yo le dije: “¿ Y tú de dónde sacas esa informació­n?”. Él me dijo: “No me preguntes quién, tengo alma de periodista y no puedo revelar la fuente, pero me acaban de decir que el que pierde eres tú”. A partir de ese momento se acabó todo.

SEMANA: ¿ Qué pasó entre esa primera y esa segunda vuelta, cómo fue el desespero por el dinero?

B. E.: Sí, hubo desespero, por eso yo puedo narrar lo que vi: repartiero­n plata por regiones. Por eso te digo: buscaron de Odebrecht y de no Odebrecht. Y en la costa repartiero­n y, bueno, eso fue una piñata.

SEMANA: ¿ Quién repartió en la costa?

B. E.: Esta semana que viene tengo una reunión en la Fiscalía y procederé. Yo sé quiénes repartiero­n en primera y quiénes repartiero­n en segunda vuelta, y sabemos todos los políticos de la costa. Pero este es el campeonato de la doble moral. Pero aquí todo el mundo lo sabe.

SEMANA: ¿ La repartiero­n en efectivo?

B. E.: En efectivo. Cuando la plata de la política te la entregan en efectivo es porque es por debajo. SEMANA: ¿ Cuánta plata hubo en la costa? B. E.: Una cantidad de dinero

SEMANA: Pero deme una cifra…

B. E.: Plata, plata, plata.

SEMANA: ¿ Hubo hasta colectas?

B. E.: Sí, claro.

SEMANA: ¿ O sea que la reelección de Santos fue comprada?

B. E.: Que saquen las deduccione­s, ingresaron plata. La Fiscalía tendrá que armar ese rompecabez­as.

SEMANA: ¿ Por qué los brasileños terminaron hablando de otros países y no contaron lo que pasó en Colombia?

B. E.: Los dejaron ir. En Brasil, en todos los países donde funcionó Odebrecht, los Ñoños, los Otto Bula, los García están libres. O en su casa. Los presos son los otros. Aquí no, aquí nos subieron el perfil y los presos somos nosotros..

SEMANA: ¿ Usted es la cabeza del escándalo de Odebrecht en Colombia?

B. E.: ¿ Podría ser yo la cabeza de Odebrecht? Por Dios, si le estoy contando y le he contado a la Justicia todo lo que estoy contando de cómo fue.

SEMANA: ¿ Por qué no lo recibieron en la JEP?

B. E.: Con lo que estoy contando, de pronto ya el país sabe por qué no me recibieron. Si nosotros no hubiéramos puesto los votos, no hubiese paz y no hubiese presidente.

SEMANA: ¿ Cómo ha sido su vida en la cárcel?

B. E.: Llevo tres años y siete meses aquí. A veces siento un vacío. ¿ Los problemas de corrupción de Colombia se solucionar­on con meter presos al Ñoño Elías y a Musa Besaile? Todos los días sale un escándalo. Quiero salir y simplement­e abrazar a mi familia. A mí me duele que una persona que ayudé me amenace. Eso me ha dolido.

SEMANA: ¿ De quién está hablando?

B. E.: Del expresiden­te Santos y su equipo de abogados. Eso duele.

SEMANA: ¿ Se arrepiente de haber votado por Santos en la reelección?

B. E.: ¿ Qué te digo? No, era apoyar el proceso de paz. La paz para mí es determinan­te. Yo le pido perdón al país por lo que hice, pero no me arrepiento de nada.

SEMANA: ¿ Qué le dice a Santos hoy?

B. E.: Que haga lo que tiene que hacer. Yo haré lo mío.

SEMANA: ¿ Él le está diciendo la verdad al país?

B. E.: Yo estoy diciendo mi verdad.

SEMANA: ¿ Y la verdad de Santos?

B. E.: Que diga si lo que yo estoy diciendo sucedió o no sucedió, si lo que Martorelli dijo sucedió o no sucedió, si él sabía lo de Prieto o no lo sabía.

SEMANA: ¿ Qué le dice a Roberto Prieto?

B. E.: Sabe que a Prieto la gente lo trata de déspota, y dice que es muy creído. Yo me la llevé muy bien con él. ¿ Qué le puedo decir? Él está pagando. Lo está haciendo como yo. Él sabrá qué hacer.

SEMANA: Pero ¿ no es mejor que él también diga la verdad?

B. E.: Debería decir la verdad.

SEMANA: ¿ Con el fiscal Francisco Barbosa se siente seguro?

B. E.: Por lo menos veo que sus fiscales están interesado­s en esto, están luchando por encontrar la verdad. ¿ Los resultados? Pues están por verse.

SEMANA: Santos, con todo esto que usted ha contado, queda muy mal. Sin embargo, terminó llevándose el Premio Nobel de Paz.

B. E.: Está bien, que lo goce.

SEMANA: ¿ Qué les dice a sus hijos?

B. E.: A ellos les pido perdón, como se lo pido al país.

SEMANA: Hay una imagen inolvidabl­e. Una en la que usted y Musa Besaile se ven con la camiseta de la selección Colombia al lado del presidente.

B. E.: Claro, eso fue en el estadio de Sahagún. Fue el día que el presidente Santos me dijo: cómo está la Ñoñomanía y la liga Ñ.

SEMANA: ¿ Qué le quiere decir a Santos?

B. E.: Que él tiene su verdad y yo tengo la mía. Yo también tengo familia y tengo hijos, que se acuerde de eso, que él los conoció, así como él los tiene también. No es una amenaza, no es bueno estar amenazando a la gente; yo tampoco estoy para que me amenacen.

 ??  ??
 ??  ??
 ??  ?? JUAN MANUEL SANTOS
JUAN MANUEL SANTOS
 ??  ?? GINA PARODY
GINA PARODY
 ??  ?? CECILIA ÁLVAREZ
CECILIA ÁLVAREZ
 ??  ?? ARMANDO BENEDETTI
ARMANDO BENEDETTI
 ??  ?? ROBERTO PRIETO
ROBERTO PRIETO
 ??  ?? ENRIQUE RIVEIRA
ENRIQUE RIVEIRA
 ??  ?? ESTEBAN MORENO
ESTEBAN MORENO
 ??  ?? ANDRÉS SANMIGUEL
ANDRÉS SANMIGUEL
 ??  ?? OTTO BULA
OTTO BULA

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia