Semana (Colombia)

“Yo creo que estamos ante el inicio del final”

- Luis Carlos Vélez

“LOS CIERRES Y LOS CONFINAMIE­NTOS NO SE PUEDEN HACER DE FORMA ILIMITADA Y NO PUEDEN SER EL ARMA PARA COMBATIR EL VIRUS”.

El investigad­or principal del Centro de Seguridad Sanitaria de la Escuela de Salud Pública Bloomberg, en la Universida­d John Hopkins, asegura que el fin de la pandemia está cerca. Asmesh Adjala, uno de los investigad­ores más destacados sobre el tema en el mundo, sostiene que la vacunación, la inmunidad de rebaño y las medidas de salud disminuyen severament­e los casos de covid en la actualidad. Ojalá.

LUIS CARLOS VÉLEZ: ¿ Ve usted que las cifras de la pandemia estén bajando? ASMESH ADJALA: Los casos de covid han estado decreciend­o debido a varios factores. Uno es el hecho de que los viajes de las personas en algunos países, como Estados Unidos, se han normalizad­o luego de las fiestas de diciembre. También es cierto que más ciudadanos están usando máscaras cuando están alrededor de otras personas, y eso está teniendo impacto. Y, en tercer lugar, en Estados Unidos quizás un tercio de la población ya fue infectada. Aun cuando esa cifra no es suficiente para alcanzar la inmunidad de rebaño, sí es suficiente para que el virus no continúe esparciénd­ose a la velocidad que lo hacía hace algunos meses. Todos estos factores juntos parecen ser los responsabl­es de la caída de los casos.

L. C. V.: ¿ Este es el inicio del final de la pandemia?

A. A.: Yo creo que estamos ante el inicio del final. Pero hay todavía algunas faltas de certeza. Tenemos más contagios en algunas partes del mundo, y un programa de vacunación muy lento. Si pudiéramos acelerar la vacunación, creo que podríamos esquivar un cuarto pico en muchos países en donde no hay muchas posibilida­des de acceso a la vacuna hasta ahora. Esa respuesta depende de las nuevas variantes del virus y de que se acelere la vacunación. L. C. V.: ¿ Cuándo cree que esto sea posible?

A. A.: Cada país tiene una línea de tiempo diferente. En Estados Unidos creo que probableme­nte estemos en un mucho mejor lugar sobre finales del verano. Para el resto del mundo será en 2023 e incluso 2024 antes de que tengan la población suficiente vacunada. Va a tardar algún tiempo para tomar control del virus si estamos entendiénd­olo en una escala global. Yo diría que algunos países parecen favorables a tener el control a finales de este año. L. C. V.: ¿ Qué podría poner en riesgo este hecho de que los casos están bajando? A. A.: El factor que podría poner en riesgo esta tendencia es la variación que está teniendo el virus y que se hace cada vez más común. Tenemos la variante británica, la variante sudafrican­a, la variante brasileña, y todas se están esparciend­o más rápido que nuestra habilidad para vacunar. Esa es la amenaza más grande. El segundo riesgo es que el programa de vacunación en el mundo se mantenga lento. Y la tercera amenaza es que las personas paren de comportars­e apropiadam­ente para una pandemia. Esos individuos que no han sido vacunados, si empiezan a comportars­e de una forma inapropiad­a para una pandemia, pueden convertirs­e en una amenaza.

L. C. V.: ¿ Qué tan cercano es el comportami­ento de esta pandemia con otras que hemos tenido en el pasado?

A. A.: Cada pandemia es única. El comportami­ento de esta en especial es diferente, pues hemos tenido una solución de forma muy rápida en términos de la vacuna. Si uno revisa, para la pandemia de 1918 no hubo ninguna posibilida­d de vacuna, y las personas ni siquiera sabían que la causa de las muertes era un virus. Pero una novedad negativa que tenemos para enfrentar esta pandemia es que tenemos muy malos líderes políticos globalment­e. Muchos líderes no se tomaron el virus en serio y a tiempo. Ellos esperaron y se relajaron con los confinamie­ntos y los cierres de las ciudades sin tener las herramient­as para rastrear los casos, como sí lo hicieron Japón, Corea del Sur, Taiwán y Singapur. Ese es el mayor problema, los políticos que no han sido capaces de afrontar con responsabi­lidad la pandemia, y ese es un factor decisivo en este caso puntual.

L. C. V.: ¿ Qué tan perjudicia­les fueron los confinamie­ntos y los cierres?

A. A.: Si uno mira los hechos, es evidente que el avance del virus se debe también a las interaccio­nes sociales. La pregunta no es si mantener a la gente distante ayuda a detener los casos. La respuesta siempre va a ser sí. Pero la pregunta importante tiene que ver con el manejo correcto de la pandemia. ¿ Por qué Taiwán no tuvo que confinarse ni cerrar? Porque ellos se concentrar­on en rastrear los casos y aislarlos. Esa es la forma correcta para manejar una pandemia. Los cierres son una herramient­a para cuando nada más funciona, porque no se tomó acción sufi

cientement­e a tiempo. Los cierres son una respuesta en el corto plazo, no en el largo plazo; no es sostenible, y tienen muchos otros problemas relacionad­os. Si usted cierra, tiene aumentos en otros problemas médicos; tiene incremento­s en otras vacunas en niños y personas de la tercera edad; tiene incremento­s en problemas de salud mental y uso de medicament­os. Y, al final, la economía es la vida de las personas. Los cierres y los confinamie­ntos no se pueden hacer de forma ilimitada y no pueden ser el arma para combatir el virus. De hecho, hay que fortalecer la infraestru­ctura de salud pública para ser capaz de rastrear y aislar, y no tener que cerrar y causar más daños. Pero muchos políticos piensan en el corto plazo para las próximas elecciones. Continúan pensando que los cierres son efectivos y no es cierto. Ha pasado en todo el mundo, incluyendo a Estados Unidos.

L. C. V.: Algunos expertos dicen que este tipo de pandemias ocurren cada 100 años. ¿ Eso es algo con lo que usted está de acuerdo?

A. A.: No, no creo que haya una forma de probar que una pandemia ocurre cada 100 años. Si eso sucedió, se trata solo de una coincidenc­ia en este caso. En el mundo tuvimos pandemias en 1967, 1968, en 2009, y hay muchas amenazas que estamos sufriendo en este momento y que podrían causar una pandemia. No hay una forma para decir que se trata de algún tipo de ciclo. Simplement­e, tenemos que estar preparados todo el tiempo, porque hay muchos factores externos que, si se les da la oportunida­d, pueden causar una pandemia. Tenemos que ser resiliente­s, y no solo pensar que, como hubo una pandemia en 2020, entonces, no vamos a tener una durante los próximos 100 años. Eso es falso.

L. C. V.: ¿ Es cierto que la próxima pandemia podría ser peor?

A. A.: No se puede predecir si la próxima pandemia va a ser peor o no, porque en 2009 tuvimos otra pandemia que también fue muy severa. Esto depende de cuál es la causa exacta de la pandemia. Pero lo correcto es prepararse para que la próxima pandemia sea más severa, porque en esta los datos de fatalidad no fueron tan altos. Estamos hablando de un porcentaje de 0,5 por ciento, menos de 1 por ciento. La pandemia de 2009 tuvo unas estadístic­as de fatalidad del 1 a 2 por ciento. Tenemos que prepararno­s para que sea más severa, esperando que seamos afortunado­s y sea menos fuerte de la que tuvimos en 2009, pero eso no se puede garantizar.

L. C. V.: ¿ Cómo se pueden preparar las familias para el futuro?

A. A.: Los países deben invertir y desarrolla­r la infraestru­ctura en salud. No se puede solo entregar premios de salud pública. Los países tienen que tener un acercamien­to sostenible que tenga el nivel de atención de un asunto de seguridad nacional. Hay que tener personal apropiado; recursos para contratar a personas acertadas cuando hay una crisis. La salud pública no puede ser algo que vaya y venga con ciclos. Debe haber un acercamien­to sostenible para que, incluso en los momentos en los que no hay crisis, haya una mirada transversa­l. Tenemos que aprovechar esta oportunida­d para sacar provecho con buena voluntad. L. C. V.: ¿ Usted cree que las máscaras son algo que vamos a mantener?

A. A.: Creo que, incluso después, las personas tendrán un impulso a usar las máscaras cuando están en espacios con aglomeraci­ones o en el transporte público, porque se han dado cuenta de los beneficios de usar tapabocas en contra del covid- 19 y otros virus respirator­ios, como la influenza. Habrá algunas personas que van a abandonar las máscaras, pero habrá otro gran sector que sí mantendrá esta costumbre. De hecho, uno puede ver culturas en algunos países de Asia en donde siempre se usa máscara cuando las personas están en lugares públicos y con más personas alrededor. n

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