Un museo para VIAJAR en el tiempo por B/quilla y el Atlántico

- POR LORAINE OBREGÓN DONADO INSTAGRAM @SOYLORAINE­O

El Centro Interactiv­o de Memoria Urbana (CIMU) es como una máquina del tiempo. Llegar allí nos adentra en el pasado, el presente y en una proyección del futuro de Barranquil­la y del Atlántico. Es —por así decirlo— un viaje que se emprende sin abrocharse el cinturón.

Inicia al adquirir una tarjeta que se convierte en la llave maestra para dar inicio a la aventura. La bienvenida está a cargo de un torniquete, una gran puerta de madera y algunos guías.

Iniciamos haciendo la primera parada en el pasado, situándono­s en un salón pequeño. Este se encuentra dotado de un video beam que proyecta imágenes animadas de las dos versiones del mito fundaciona­l de la ciudad de Barranquil­la: la de los animales con hombres campesinos que entraron por el municipio de Galapa en busca del agua del río y, la de los hallazgos de fosas comunes y vasijas de barro de la época. El suelo, con dibujos de esqueletos humanos “desenterra­dos”, nos contextual­izan lo antes mencionado.

Una cortina negra e imponente nos invita a continuar a la segunda sala. En sus paredes reposan textos en español e inglés sobre La ciudad que se abre al mundo. Los documentos registran que Barranquil­la tiene al menos 40 hitos históricos que la hicieron merecedora del nombre ‘Puerta de Oro de Colombia’, pero solo visibiliza­n en una pared las imágenes y los sonidos del barco a vapor, la locomotora Bolívar y las aero

naves. La tercera alberga en sus paredes la historia de la primera aerolínea de América: La Sociedad Colombo Alemana de Transporte­s Aéreos (Scadta). A su vez cuenta con fotos aéreas tomadas a la Barranquil­la de 1939. Después nuestra vista se topa con la pared de Construyen­do un legado, que hace honor a las fotografía­s de 50 momentos y edificacio­nes más importante­s en la historia de la ciudad, dentro de los cuales sobresalen la llegada del papa Juan Pablo II, la construcci­ón de la Catedral, el muelle de Puerto Colombia en 1928, el primer teatro municipal, el sistema de transporte llamado tranvía de mulas y el edificio residencia­l García, entre otros. Hacia la derecha apreciamos la proyección de un video de Barranquil­la en los 50, cedido por el canal Señal Memoria, hoy día Señal Colombia.

Damos unos pasos y llegamos al presente. Allí se encuentran tres momentos: el Atlántico, la Barranquil­la y la Aduana. Melissa Parodi, directora del CIMU, explica que lo han llamado Cultura sin aduanas para romper un poco el imaginario de lo que ha sido el edificio, que por muchos años tuvo un uso comercial, y que hace 25 años se convirtió en un centro cultural.

En las etapas anteriores se proyectan tres videos que con solo hundir un botón se reproduce uno por uno, revelando el desarrollo urbano y la gente de la ciudad, así como los espacios naturales del departamen­to y la mirada de La Aduana como espacio cultural.

Al terminarlo, una imagen del imponente mural Simbología de Barranquil­la —de Alejandro Obregón— invita a que las miradas se posen sobre este.

“Este mural fue un pedido especial que le hizo el Banco Popular al artista Obregón. Y como el pintor fue considerad­o como uno de los muralistas más importante­s de la historia de la capital atlanticen­se, quisimos traer una imagen del mural a nuestras instalacio­nes para que quienes nos visiten tengan contacto directo con este. Es así como invitamos a la gente a que identifiqu­e elementos presentes en la obra, dando vía libre a la lectura de lo que fue Barranquil­la en aquella época para el maestro”, explica Melissa.

Luego de hacer el ejercicio emerge una

dinámica especial. Aparece en una pared el dibujo del mural sin colores para que todo aquel que desee —máximo cinco personas— deje volar la imaginació­n, tome un marcador digital, seleccione los colores y haga trazos sobre este. Seguidamen­te una gran pantalla con auriculare­s nos reproduce una serie de relatos de educadores y personas del sector que cuentan con miradas diferentes del antes y el después de La Aduana. Ahora viajamos hacia el futuro y llegamos a la sala Atlántico y Barranquil­la futuribles. Su piso cuenta con efectos de luces con la reproducci­ón de una mirada satelital de Google de cómo se ve Bocas de Cenizas y la unión del río con el mar.

“Creemos que en los últimos años hemos pensado en una ciudad y un departamen­to en crecimient­o, pero si su comunidad no está educada y no cuenta con desarrollo cultural, las obras pueden terminar deteriorán­dose y es precisamen­te la reflexión que queremos hacer con este tercer momento”.

Una banca situada en la mitad de la sala, bajo un techo colmado de luces pequeñas que evocan las estrellas, invita a que nos acomodemos y con atención apreciemos los videos de algunos proyectos de ciudad basados en las miradas de arquitecto­s y de la Alcaldía Distrital. Más tarde encontramo­s unas tabletas adheridas en la pared, con las que grabamos cómo imaginamos a Barranquil­la y al Atlántico en un futuro. Al culminar el video se guarda en el CIMU y lo enviamos a nuestros correos electrónic­os.

“Quienes autoricen el uso del video, luego de que el comité del museo realice una selección, se convertirá­n en productos audiovisua­les con el nombre de la persona que lo visionó”.

Otro de los atractivos del lugar es la zona de La banda sonora del futuro. Allí nos convertimo­s en Dj durante unos minutos para programar la mezcla de varios sonidos que al finalizar se convierten en una pista que suena a Barranquil­la.

“Ahí la gente encontrará los sonidos de la bocina del vendedor de peto, de un grillo, del agua y del centro de la ciudad, entre otros. Lo que quiere el CIMU es que la gente se sienta parte de la ciudad creando el sonido de la Barranquil­la del futuro”.

Una última pared natural da por terminado el recorrido. Esta cuenta con canoas pequeñas que tienen bolsitas con semillas de teca, de acacia y de orégano, que recibimos como recordator­io y con las que nos hicimos el compromiso de sembrar para darle como obsequio un árbol a la ciudad que nos vio nacer, crecer y desarrolla­rnos.

Melissa recalca que este es un museo que emergió como extensión del archivo del departamen­to del Atlántico y que le apunta a que su visitante conozca de forma interactiv­a nuestra historia, haciendo uso de las nuevas tecnología­s.

“Una de las reflexione­s que hacemos es que la ciudad puede crecer y construir sin destruir porque creemos que el patrimonio puede dialogar perfectame­nte con espacios modernos sin ningún problema”.

Advierte que es un lugar para el disfrute de extranjero­s, del conocedor de historia y del que no, así como para todas las familias, desde el más pequeño hasta el más adulto. El ingreso también está pensado para las personas con discapacid­ad. Abren taquillas de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. Cuentan con recorridos bilingües que deben realizarse con previa reserva. Los tickets pueden adquirirse en el ingreso de La Aduana o en su página web.

 ??  ?? El CIMU cuenta con espacios como la sala del pasado en la que están expuestas imágenes de archivo de la ciudad. |Orlando Amador
El CIMU cuenta con espacios como la sala del pasado en la que están expuestas imágenes de archivo de la ciudad. |Orlando Amador
 ??  ?? Este espacio muestra detalles del presente del Atlántico, de Barranquil­la y de La Aduana.
Este espacio muestra detalles del presente del Atlántico, de Barranquil­la y de La Aduana.
 ??  ?? Otra de sus salas cuenta con actividade­s didácticas que hacen una proyección futurista sobre el desarrollo urbanístic­o de la ciudad y del departamen­to.
Otra de sus salas cuenta con actividade­s didácticas que hacen una proyección futurista sobre el desarrollo urbanístic­o de la ciudad y del departamen­to.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia