GUÍA

SoHo - Censurado (Colombia) - - News -

Re­glas mens­trua­les para hom­bres

unos me­ses, co­mo téc­ni­co de Mé­xi­co. Él es en­fer­mo de lla­mar a los pe­rio­dis­tas a de­cir “voy a ha­cer es­to, voy a ha­cer lo otro, ¿qué opi­nas?”. Yo le di­je: “Mi­re, Juan Car­los, a mí no me con­sul­te”, le pe­dí el fa­vor de que no me lla­ma­ra, no quie­ro una com­pli­ci­dad con na­die.

Qué opi­na del au­ge de fut­bo­lis­tas-co­men­ta­ris­tas… Pa­sa en to­do el mun­do. Los hay en Ar­gen­ti­na, Es­pa­ña, Ita­lia. Ni los juz­go ni los ala­bo. A mí lo que me in­tere­sa es si ha­blan bien o ha­blan mal. A mí, por ejem­plo, un ti­po co­mo Juan Pa­blo Án­gel me pa­re­ce que lo ha­ce su­pre­ma­men­te bien. Pe­ro hay otros que da pe­na oír­los.

No ha te­ni­do pe­los en la len­gua, ¿lo han ame­na­za­do por eso? No he vuel­to a Me­de­llín des­de 1987. Es­toy ame­na­za­do de muer­te des­de en­ton­ces y la per­so­na que me ame­na­zó si­gue vi­va, si­gue con po­der y me man­da men­sa­jes ca­da tan­to para re­cor­dar­me que no pue­do ir.

¿Quién es? No voy a ha­blar de él. To­do na­ció por mis crí­ti­cas a la “rosca pai­sa” de Ma­tu­ra­na y Gó­mez, que ha­bían con­ver­ti­do la se­lec­ción para ami­gos de ellos. De esa épo­ca eran las ri­va­li­da­des fuer­tes de Mi­llo­na­rios y Na­cio­nal, y mis co­men­ta­rios no ca­ye­ron muy bien.

Hay gen­te que se acer­ca a in­sul­tar­lo, ¿le han pa­sa­do esas si­tua­cio­nes? No, na­da. En re­des ten­go una fa­ci­li­dad para blo­quear, me pe­gan unas in­sul­ta­das por­que sí o por­que no. Leo el co­men­ta­rio y blo­queo, ten­go 7000 blo­quea­dos en Twitter, y se­gui­rá cre­cien­do el nú­me­ro has­ta di­ciem­bre. Twitter es co­mo una co­sa pri­va­da mía y no ten­go por qué aguan­tar a al­guien que me in­sul­te o me mal­tra­te. Si no le gus­ta lo que yo di­go, no me si­ga. Son unos me­que­tre­fes.

¿Qué ha­ce cuan­do no es­tá vien­do fút­bol? Jue­go golf, veo béis­bol… Úl­ti­ma­men­te veo más béis­bol que fút­bol; leo mu­cho. Me gus­ta co­ci­nar, el vino, la bue­na vi­da.

¿Al­gu­na vez ha sen­ti­do que se le fue la mano con sus co­men­ta­rios? Sí. Me he equi­vo­ca­do, he juz­ga­do mal a al­gu­nos, he va­lo­ra­do mal, me he de­ja­do lle­var por sen­ti­mien­tos. Pe­ro lo pa­sa­do ya pa­só, no soy ma­so­quis­ta para re­vi­vir eso. No quie­ro men­cio­nar a na­die.

¿A quié­nes les agra­de­ce por dar­le la mano cuan­do us­ted no era na­die? Mis maes­tros son Ja­vier Gi­ral­do Nei­ra (q.e.p.d), que me de­jó en­trar al pe­rio­dis­mo es­cri­to, y Wbei­mar Mu­ñoz, que me de­jó en­trar al ra­dial. A ellos les agra­de­ce­ré siempre.

¿Ha llo­ra­do por el fút­bol? No. Sí me he sen­ti­do muy tris­te. Por ejem­plo, el 4-0 que di­la­pi­da­mos y no apro­ve­cha­mos (Bar­ce­lo­na) y la Ro­ma nos eliminó de la Cham­pions. Me dio tris­te­za cuan­do Amé­ri­ca per­dió la Libertadores en el úl­ti­mo mi­nu­to. He sa­li­do con el ra­bo en­tre las pier­nas, mor­ti­fi­ca­do y hu­mi­lla­do de al­gu­nos es­ta­dios con la se­lec­ción Co­lom­bia...

Y para ter­mi­nar, ¿cuá­les han si­do esos mo­men­tos más fe­li­ces? El gol de James con­tra Uru­guay, la ac­tua­ción de Co­lom­bia en Bra­sil, ver a la gen­te en los es­ta­dios can­tan­do el himno na­cio­nal y el equi­po ha­cien­do go­les. Es­tar pre­sen­te en la cla­si­fi­ca­ción para Ita­lia en Tel Aviv, ver el gol de Rincón con­tra Ale­ma­nia. El gol de An­drés Es­co­bar en Wembley. El fút­bol te lle­va del cie­lo al in­fierno con un so­lo pa­so..

UNA IMA­GEN QUE re­fle­ja lo que bus­ca con su de­ci­sión: más tiem­po para Ma­ría Isa­bel, su es­po­sa, y para sus nie­tas, Ana y Emma, en uno de sus pla­nes fa­vo­ri­tos, la cocina.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Colombia

© PressReader. All rights reserved.