SoHo (Colombia) : 2020-07-21

CRÓNICA : 18 : 18

CRÓNICA

Sus páginas han registrado las mujeres más hermosas de los últimos cincuenta años. ¿En su opinión qué década ha ofrecido las mujeres más hermosas? ¿Cuál es la mujer más hermosa con la que usted se ha acostado? literalmen­te, Fiesta del Venado, pero en realidad es una Despedida de Soltero) y mi logo iba a ser un venado. Lo que pasó fue que semanas antes de enviar los pliegos a impresión recibí una llamada de una revista que existía ya con ese nombre. Me vi obligado a rebautizar mi proyecto y a buscar otro logo, pero como tenía claro que quería un animal, simplement­e remplacé el venado por un conejito. En verdad fue un afortunado cambio de último momento. –Personalme­nte me encantó la belleza de los setenta, que era una época muy romántica. La década comenzó para nosotros con Barbie Benton y Carol Kristy, terminando con Patti McGuire y Candy Loving. Así que por una serie de combinacio­nes fue una época de absoluta excelencia en términos de belleza. Sin embargo hay que reconocer que de alguna manera las mujeres y su belleza son algo que evoluciona con los años. –Eso depende del gusto de cada cual. La relación más romántica fue con Barbie Benton, a quien conocí en Playboy Afternight a finales de los sesenta y con quien sostuve una relación por más de ocho años. Ahora, la más apasionada noche tal vez haya sido a comienzos de los setenta con otra conejita llamada Karen Christy A comienzos de los sesenta empezamos a trabajar con temas políticos y sociales; temas controvers­iales contra la guerra y en pro de la revolución sexual. Eran momentos de cambio en el mundo, así que empecé a escribir la filosofía A los pocos meses introduje a la revista la entrevista reconocida mundialmen­te por su calidad y el talante de los personajes a los que hemos accedido. De ahí en adelante siempre me he preocupado por tener una excelente lista de colaborado­res, Gabriel García Márquez incluido, ocupándose de temas relevantes para el tipo de lector que persigo. –Muchísimo. La filosofía impresa en nuestras páginas siempre se demostró en actos. Por una parte estaba nuestra mansión y nuestros clubes o discotecas para el deleite de nuestros lectores, pero por otra, más seria, establecim­os la fundación Playboy, a la que destinamos un buen par de millones de dólares con el fin de cambiar las leyes que encontrába­mos discrimina­torias en temas de sexo, género y raza. Todos somos iguales ante los ojos del Gran Conejito. Playboy. –Con doce mujeres al mismo tiempo. Playboy, –Siete novias y media docena de aspirantes. ¿Por qué el Conejito? –Por supuesto que sí. Sin embargo en este momento estoy atravesand­o una fase de rubias. –Esa es una historia graciosa. Las grandes publicacio­nes que yo admiraba, como y tenían su propio logo, así que yo quería uno. La revista en un principio se iba a llamar Stag Party (N. de la R.: Esquire ¿Qué tanto influyó Playboy en esa revolución sexual a la que usted hace referencia? New Yorker, Aparte de que sean rubias, ¿qué es lo que más le gusta de una mujer? 18