LOS NUE­VOS ROS­TROS DEL TA­LEN­TO

¡LA TA­LEN­TO­SA GE­NE­RA­CIÓN MI­LLEN­NIAL QUE APUN­TA ALTO! ADRIÁN CASTRO BAEZA, NA­TA­LIA CAR­VA­JAL, ALE MO­RA, FÁ­TI­MA PIN­TO, MAU­RI­CIO SÁN­CHEZ Y CINTHIA MON­GE

Hola Costa Rica - - Contenido - Tex­to: MAU­RI­CIO MON­GE, SO­FÍA MÉN­DEZ, LAURA ÁVI­LA Y MA­RIA­NA AL­FA­RO

¡La Ge­ne­ra­ción mi­llen­nial que apun­ta alto!

¡HOLA! con­ver­só con seis jó­ve­nes que bri­lla­ron a lo lar­go del año por su mé­ri­to, per­se­ve­ran­cia y pro­fe­sio­na­lis­mo

Un gru­po que se abre pa­so en el mun­do del es­pec­tácu­lo, los ne­go­cios, los es­ce­na­rios y las pa­sa­re­las

EN EL AÑO uno re­cuer­da cier­tas pro­duc­cio­nes con mu­cho ca­ri­ño. Esta de­fi­ni­ti­va­men­te es una de ellas. Re­unir a las 6 pro­me­sas ju­ve­ni­les más im­por­tan­tes del país en una ma­ña­na no fue una ta­rea fá­cil. Creo fir­me­men­te en el liderazgo y el ta­len­to que pue­den apor­tar las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes a nues­tros paí­ses. A to­dos los he co­no­ci­do en dis­tin­tas áreas y mo­men­tos, por lo cual qui­se re­co­no­cer sus tra­yec­to­rias en un re­por­ta­je úni­co, con­ver­san­do con ca­da uno so­bre sus desafíos, éxi­tos y sue­ños. Es una pro­duc­ción muy im­por­tan­te para la re­vis­ta, por­que re­qui­rió la coor­di­na­ción de to­do mi equi­po pe­rio­dís­ti­co y de pro­duc­ción. Ce­rra­mos es­te año co­mo los gran­des, con seis en­tre­vis­tas ins­pi­ra­do­ras, que nos re­cuer­dan que no im­por­ta la edad para al­can­zar el éxi­to en nues­tras vi­das.

ADRIÁN CASTRO BAEZA, EL JO­VEN QUE REIN­VEN­TÓ EL TEA­TRO MUSICAL

Adrián Castro Baeza es un jo­ven de 30 años que se atre­vió a so­ñar. Des­de su ado­les­cen­cia sin­tió una gran pa­sión por el ci­ne, sin em­bar­go, cuan­do in­gre­só a la Uni­ver­si­dad de Cos­ta Ri­ca de­ci­dió es­tu­diar Ad­mi­nis­tra­ción de Em­pre­sas. Su in­quie­tud por las ar­tes no ce­só y años más tar­de par­tió ha­cia Ar­gen­ti­na para cum­plir su sue­ño, in­gre­sar a uno de los cen­tros más pres­ti­gio­sos del mun­do, la Uni­ver­si­dad del Ci­ne. Du­ran­te su es­tan­cia en el país sud­ame­ri­cano apren­dió de la in­dus­tria y per­ci­bió el gran apo­yo que brin­da­ba el go­bierno ar­gen­tino al sép­ti­mo ar­te. Al re­gre­sar a Cos­ta Ri­ca Adrián no sa­bía qué ha­cer. Con la ca­be­za lle­na de ideas y sin na­da qué per­der se aven­tu­ró a realizar tea­tro musical, un gé­ne­ro que no era muy co­mún en nues­tro país. El res­to es his­to­ria… jun­to a Sil­via Bal­to­dano y Da­niel Alar­cón fun­dó Lu­ciér­na­ga Pro­duc­cio­nes. Su pri­mer re­to, en el 2015, fue West Si­de Story y dos años más tar­de se con­sa­gró con la me­ga pro­duc­ción de Chica­go, un es­pec­tácu­lo en el que tu­vo que en­fren­tar enor­mes desafíos. Es­te jo­ven ta­len­to rom­pe pa­ra­dig­mas y des­de ya se per­fi­la co­mo uno de los má­xi­mos ex­po­nen­tes de la pro­duc­ción de mu­si­ca­les en el país.

—Adrián con una pro­duc­ción tan gran­de y am­bi­cio­sa co­mo Chica­go, ¿có­mo te cam­bió la vi­da en es­te 2017?

—¿Qué me cam­bió en el 2017? ¡Uy! ¡Wow! Ha­bía­mos he­cho West Si­deS­tory, una pro­duc­ción que le gus­tó a la gen­te, en lo que fue nues­tro pri­mer acer­ca­mien­to, que siem­pre es di­fí­cil. Con Chica­go di­ji­mos: ok te­ne­mos que em­pe­zar un año an­tes. En West Si­de Story nos man­da­ron los li­bros con las co­reo­gra­fías y un mon­tón de re­fe­ren­cias, pe­ro en Chica­go las li­cen­cias no per­mi­ten co­piar na­da.

—Eso que­ría pre­gun­tar­te, ¿có­mo hi­cie­ron con la li­cen­cia?

—Fue di­fí­cil de con­se­guir, por­que no es que uno la pi­de, la pa­ga y te la dan. Tu­vi­mos que pa­sar por un pro­ce­so de apro­ba­ción, por­que Chica­go es con­si­de­ra­da una li­cen­cia Pre­mium, es muy co­no­ci­da y es­tá en Broad­way. Si es apro­ba­da, se la de­be ha­cer to­tal­men­te di­fe­ren­te. Des­de el lo­go, pa­san­do por la es­ce­no­gra­fía, el ves­tua­rio, la co­reo­gra­fía y la pues­ta en es­ce­na; to­do tie­ne que ser nue­vo. Fue un pro­ce­so lar­go y aho­ra, vien­do ha­cia atrás, fue mu­cho me­jor ha­cer nues­tra pro­pia ver­sión. Mi mie­do prin­ci­pal era por­que la pri­me­ra vez que me acer­qué a Chica­go fue por la pe­lí­cu­la, que es gi­gan­te, gran­dio­sa… Vi el musical en Broad­way y en Ar­gen­ti­na, pe­ro la pues­ta en es­ce­na, des­pués de ver la pe­lí­cu­la, te que­da co­mo una deu­da, por­que la pe­lí­cu­la es im­pre­sio­nan­te. En­ton­ces les di­je: en es­te país muy po­cos tie­nen la opor­tu­ni­dad de ver mu­si­ca­les afue­ra, por lo que la re­fe­ren­cia que tie­ne la gen­te es la pe­lí­cu­la y con­tra eso hay que com­pe­tir. El 2017 me hi­zo un po­co más con­fia­do en lo que pue­do ha­cer, por­que co­mo te­nía to­dos es­tos re­tos y los su­pe­ré, aho­ra creo que pue­do dar mu­cho más. Hoy ten­go más es­pe­ran­za en el tea­tro musical en Cos­ta Ri­ca.

—Sien­do un pro­duc­tor ar­tís­ti­co y un di­rec­tor de es­ce­na tan jo­ven, ¿có­mo te per­ci­be la in­dus­tria?

—¿Có­mo me per­ci­be la in­dus­tria? Cuan­do em­pe­za­mos con Lu­ciér­na­ga Pro­duc­cio­nes no éra­mos na­die, pe­ro la gen­te nos apo­yó, mu­chas ins­ti­tu­cio­nes tam­bién; y to­da­vía no sé por qué. A lo me­jor trans­mi­ti­mos una bue­na ener­gía, tal vez lle­ga­mos con una bue­na idea o con al­go que el sec­tor es­ta­ba bus­can­do. En ese mo­men­to di­ji­mos, so­mos muy jó­ve­nes y ne­ce­si­ta­mos gen­te con ex­pe­rien­cia, por lo cual co­men­za­mos a bus­car gen­te ma­yor y con bas­tan­te ex­pe­rien­cia para que nos ayu­da­ra en las di­fe­ren­tes áreas; pe­ro nos fui­mos dan­do cuen­ta de que les mo­les­ta­ba re­ci­bir ins­truc­cio­nes de gen­te jo­ven. Po­cas per­so­nas, co­mo Ma­ría Ama­lia Pen­do­nes, que es la co­reó­gra­fa, Ramiro Ra­mí­rez, el di­rec­tor, Gui­ller­mo Ma­driz, ex di­rec­tor del Cen­tro Na­cio­nal de la Mú­si­ca o Juan Ná­je­ra, el di­rec­tor de Ban­das; no ven en uno a al­guien me­nor sino a una per­so­na con po­ten­cial.

—¿Y con cuál musical es­tás co­que­tean­do para el 2019?

—Hay bas­tan­tes… to­dos son gran­des nom­bres. No nos gus­ta de­cir mu­cho al prin­ci­pio, pe­ro te pue­do de­cir que se ba­ra­jan gran­des nom­bres.

FÁ­TI­MA PIN­TO

LA VOZ COS­TA­RRI­CEN­SE QUE PRO­ME­TE LLE­GAR LE­JOS

Ale­gre, ex­tro­ver­ti­da y aman­te del tra­ba­jo; así se au­to­de­fi­ne Fá­ti­ma Pin­to, la nue­va pro­me­sa cos­ta­rri­cen­se que con sólo tres me­ses en el ám­bi­to de la mú­si­ca ha lo­gra­do co­sas in­creí­bles y ser re­co­no­ci­da no sólo en Cos­ta Ri­ca, sino tam­bién en Mé­xi­co, Pe­rú, Chi­le, Ar­gen­ti­na, Co­lom­bia y Es­pa­ña. Es­te año sa­lió su pri­mer sen­ci­llo “Feel So­met­hing”, que fue un éxi­to en to­das las pla­ta­for­mas mu­si­ca­les. En­tró a los tops 10 de al­gu­nas de las ra­dios más im­por­tan­tes de Cos­ta Ri­ca y se man­tu­vo en la lis­ta “Los 50 más vi­ra­les de Cos­ta Ri­ca” en Spo­tify; lo­gros que la man­tie­nen muy fe­liz y agra­de­ci­da con to­dos los que la apo­yan.

—En los úl­ti­mos me­ses tu éxi­to ha cre­ci­do co­mo la es­pu­ma, ¿crees que te ha cam­bia­do la vi­da?

—Es muy in­tere­san­te, por­que me ha pa­sa­do, por ejem­plo, ir un mall y que me pi­dan fo­tos. Es sú­per lin­do por­que te ha­cen sen­tir que­ri­da, ves que la gen­te em­pie­za a re­co­no­cer tu tra­ba­jo, sen­tís que al pú­bli­co le agra­da tu mú­si­ca y lo que ha­ces. Por otro la­do, las re­des so­cia­les han cre­ci­do bas­tan­te y mi ho­ra­rio ha cam­bia­do mu­cho, pe­ro ahí va­mos sú­per bien. —¿Có­mo ha si­do el apo­yo de tu familia?

—Sien­to que es­toy mu­cho más uni­da con mis pa­pás, por­que me han acom­pa­ña­do en ab­so­lu­ta­men­te to­do. A mí ma­má le di­go “ma­ma­na­ger”, por­que es ade­más mi ma­na­ger; y es muy bue­na. Cuan­do te­ne­mos que via­jar va­mos to­dos jun­tos. Prác­ti­ca­men­te te has vuel­to una in­fluen­cia en los jó­ve­nes, ¿có­mo usas ese po­der?

Para mí hay va­rias co­sas im­por­tan­tes. Yo ten­go tres le­yes de vi­da: to­car to­das las puer­tas, ya que lo peor que pue­de pa­sar es que na­da pa­se; ser agra­de­ci­da, por­que es de bien na­ci­da; y te­ner los pies en la tie­rra y los ojos en Dios. Re­to­man­do lo de to­car las puer­tas, mu­chos jó­ve­nes tie­nen sue­ños enor­mes y no se ani­man a ha­cer­los reali­dad por mie­do, pe­ro lo peor que pue­de pa­sar es que no te abran esa puer­ta y ten­gas que pa­sar a la si­guien­te. Eso es lo que quie­ro trans­mi­tir, que las co­sas se dan si uno les po­ne to­do el es­fuer­zo y el tra­ba­jo. Quie­ro mo­ti­var­los y que crean en sus sue­ños, que apro­ve­chen ca­da opor­tu­ni­dad que se pre­sen­te, que se­pan que cuan­to más agra­de­ci­do es uno, más co­sas bue­nas se le de­vuel­ven.

—En una en­tre­vis­ta an­te­rior nos di­jis­te que no te atre­vías a can­tar en es­pa­ñol, pe­ro se­gún su­pe tú pró­xi­ma can­ción se­rá una mez­cla entre es­pa­ñol e in­glés, ¿có­mo te fue con eso?

Sí, al ini­cio fue to­do un re­to, pe­ro me fas­ci­nó y creo que voy a sa­car mu­chí­si­mas co­sas más en es­pa­ñol. Pien­so que pu­de ba­lan­cear muy bien la mez­cla entre el es­pa­ñol y el in­glés, por­que las par­tes en in­glés son tan sen­ci­llas y cor­tas que cual­quie­ra las pue­de can­tar. Es­toy muy emo­cio­na­da, por­que ade­más, has­ta aho­ra es mi fa­vo­ri­ta.

«Cuan­do em­pe­za­mos con Lu­ciér­na­ga Pro­duc­cio­nes no éra­mos na­die, pe­ro la gen­te nos apo­yó, mu­chas ins­ti­tu­cio­nes tam­bién; y to­da­vía no sé por qué. A lo me­jor trans­mi­ti­mos una bue­na ener­gía, tal vez lle­ga­mos con una bue­na idea o con al­go que el sec­tor es­ta­ba bus­can­do»

—Es­te año abris­te los con­cier­tos de Yo Soy Lu­na, Ariana Gran­de y Ricky Mar­tin jun­to a Ma­lu­ma, ¿có­mo to­mas esas ex­pe­rien­cias?

—Fue­ron muy bue­nas. Gra­cias a ellas co­no­cí per­so­nas sú­per lin­das y al­gu­nas de las que co­no­cí en el con­cier­to de Yo Soy Lu­na tam­bién es­tu­vie­ron en el de Ariana Gran­de y fue real­men­te lin­do en­con­trar­las. Ade­más, co­mo de­cía an­tes, es de bien na­ci­do ser agra­de­ci­do y yo lo es­toy por ha­ber co­no­ci­do a to­das esas per­so­nas y tra­ba­jar con ellas. En el de Ricky Mar­tin y Ma­lu­ma fue di­fe­ren­te, por­que eran 32.000 mil per­so­nas y sólo yo fui la te­lo­ne­ra, con más can­cio­nes. Es­ta­ba ner­vio­sa pe­ro muy emo­cio­na­da.

MAU­RI­CIO SÁN­CHEZ, UN ABO­GA­DO QUE MEZ­CLA LAS LE­YES, EL DE­POR­TE Y LA CREA­TI­VI­DAD

Mau­ri­cio Sán­chez es un jo­ven de 28 años con una lar­ga tra­yec­to­ria. Abo­ga­do de pro­fe­sión y con el de­por­te co­rrien­do en sus ve­nas, des­de muy pe­que­ño es­tu­vo in­vo­lu­cra­do en nu­me­ro­sos pro­ce­sos crea­ti­vos que fue­ron mar­can­do su ca­rác­ter y su desa­rro­llo pro­fe­sio­nal. Es­te em­pren­de­dor no so­lo se ha de­di­ca­do a tra­ba­jar, sino que mu­chos años de su vi­da los ha pa­sa­do es­tu­dian­do. Es un es­pe­cia­lis­ta en in­no­va­ción y em­pren­di­mien­to, gra­dua­do en ad­mi­nis­tra­ción de em­pre­sas del de­por­te de la Es­cue­la Uni­ver­si­ta­ria del Real Ma­drid y cuen­ta con una maes­tría en ne­go­cios del entretenimiento, en­fo­ca­da en el de­por­te.

«Ten­go un blog de via­jes en el que es­cri­bo so­bre mis ex­pe­rien­cias. Así fue co­mo las 2 co­sas se unie­ron y aho­ra ten­go la po­si­bi­li­dad

de via­jar para tra­ba­jar»

Es­te jo­ven no so­lo ha lo­gra­do ejer­cer su pro­fe­sión en el ne­go­cio de su familia, la cons­truc­to­ra Sán­chez Car­va­jal, sino que tam­bién ha desa­rro­lla­do sus pro­pios pro­yec­tos: Fut­fit y Pas­sio­ni­sS­ports; lo que lo con­vier­te en uno de los em­pren­de­do­res más jó­ve­nes del país.

—Mau­ri­cio, ini­cias­te tu em­pren­di­mien­to a los 21 años…

—Cuan­do es­ta­ba a pun­to de gra­duar­me de la uni­ver­si­dad co­men­zó el boom del em­pren­di­mien­to y me pu­se a ex­pe­ri­men­tar. No tra­ba­ja­ba en un bu­fe­te y tu­ve un em­pren­di­mien­to que no tie­ne na­da que ver con el de­por­te. Or­ga­ni­za­ba fies­tas, in­ven­té con un ami­go unos coc­te­les, los ven­día­mos y esa fue mi pri­me­ra ex­pe­rien­cia co­mo em­pren­de­dor. Nos fue bien pe­ro no era lo que yo que­ría. Des­cu­brí que lo que me gus­ta­ba era desa­rro­llar ne­go­cios y ex­plo­tar la par­te del de­re­cho y la pro­pie­dad in­te­lec­tual. En ese mo­men­to, cuan­do es­ta­ba muy me­ti­do en el fút­bol, co­men­zó el boom del cross­fit y se me ocu­rrió mez­clar el en­tre­na­mien­to de al­ta in­ten­si­dad de un fut­bo­lis­ta con el fun­cio­nal, que es en lo que se ba­sa el cros­fit; para crear una ex­pe­rien­cia en la cual uno sien­ta que en­tre­na co­mo un fut­bo­lis­ta, pe­ro ob­tie­ne los re­sul­ta­dos de un gim­na­sio, con el va­lor agre­ga­do de que no es abu­rri­do y que ha­ce lo que le gus­ta, que es ju­gar fút­bol. Em­pe­cé a desa­rro­llar el pro­yec­to, fui al Real Ma­drid y na­ció Fut­Fit. Aho­ra es­ta­mos bus­can­do la ma­ne­ra de desa­rro­llar­lo, por­que el mo­de­lo de ne­go­cio que te­nía­mos an­te­rior­men­te no fun­cio-

nó, in­ten­ta­mos co­lo­car­lo en va­rios clu­bes y no lo lo­gra­mos. Ade­más, el mo­de­lo ori­gi­nal tie­ne mu­cha pro­pie­dad in­te­lec­tual y el mer­ca­do to­da­vía no es­tá lis­to. Es­ta­mos bus­can­do un lo­cal para desa­rro­llar­lo, el in­te­rés es­tá y la gen­te co­men­ta que quie­re en­tre­nar así. —¿Có­mo se desa­rro­lló tu otro pro­yec­to?

—Co­mo a Fut­fit le cos­tó arran­car, hi­ce un aná­li­sis que me per­mi­tió com­pro­bar que la in­dus­tria del de­por­te, en Cos­ta Ri­ca, es­tá cre­cien­do y se ne­ce­si­ta un co­no­ci­mien­to es­pe­cia­li­za­do. En­ton­ces di­je, mon­te­mos una con­sul­to­ra y de­sa­rro­lla­do­ra de pro­yec­tos para la in­dus­tria del de­por­te. Ahí na­ció la em­pre­sa ma­má de Fut­fit, que se lla­ma Pas­sio­nis Sports.

—¿Có­mo te per­ci­be la in­dus­tria sien­do un jo­ven em­pre­sa­rio? ¿Te res­pe­tan?

—Es muy di­fí­cil, lo di­go con to­tal ho­nes­ti­dad es muy, muy di­fí­cil; es­pe­cial­men­te en el de­por­te rey de Cos­ta Ri­ca, que es el fút­bol. Hay cier­ta fric­ción tam­bién por­que mi equi­po es jo­ven, des­de los 20 has­ta los 28. Ha si­do un ca­mino de mu­cho apren­di­za­je, adap­ta­ción y fle­xi­bi­li­za­ción. Son dos fac­to­res, lo nue­vo que es la in­dus­tria en Cos­ta Ri­ca y lo jo­ven que soy, aun­que ten­ga 28 años, la gen­te pue­de pen­sar que no sé na­da.

CINTHIA MON­GE, UNA DI­SE­ÑA­DO­RA DE AL­TA CA­LI­DAD

Cur­só sus es­tu­dios en la pres­ti­gio­sa Par­son’s School of De­sign de Nue­va York y hoy en día es con­si­de­ra­da un ta­len­to fres­co, crea­ti­vo y ele­gan­te. Cinthia ha par­ti­ci­pa­do en dos se­ma­nas de la mo­da, pe­ro fue tan so­lo el co­mien­zo de una gran ca­rre­ra en el mun­do del di­se­ño. Con­ver­sa­mos so­bre su tra­yec­to­ria, sus re­tos y su nue­vo pro­yec­to de vi­da: el ma­tri­mo­nio.

—Es­te año vol­vis­te a par­ti­ci­par en una se­ma­na de la mo­da, ¿có­mo fue el pro­ce­so de alis­tar una nue­va co­lec­ción?

—La pri­me­ra vez es­tu­ve más preo­cu­pa­da y pen­dien­te de có­mo ha­cer­lo. Ne­ce­si­ta­ba bus­car el fac­tor co­mer­cial por­que la prio­ri­dad es ven­der la co­lec­ción, aun­que es­tá el in­te­rés en po­si­cio­nar­te co­mo di­se­ña­do­ra. La se­gun­da vez in­clu­yó un do­ble re­to, por­que te­nía la pre­sión de crear al­go nue­vo. La gen­te ya tie­ne un cri­te­rio so­bre vos y so­bre lo que vas a crear. Fue in­tere­san­te el pro­ce­so, muy di­fe­ren­te a la pri­me­ra; mu­cho más lar­go y com­ple­to, pues ex­pe­ri­men­té más en el di­se­ño y las te­las. —¿Sen­tís que has evo­lu­cio­na­do?

—Ten­go bas­tan­tes clien­tes. La ex­po­si­ción en un Fas­hio­nWeek te da cre­di­bi­li­dad y mu­chí­si­mas clien­tas sur­gie­ron a tra­vés de ella. Ya ha­ce un año y no he te­ni­do un mes sin tra­ba­jo, to­dos los me­ses re­ci­bo, co­mo mí­ni­mo, de 8 a 10 pe­di­dos. Cuan­do vol­ví de Ma­llor­ca di­je: no quie­ro ha­cer ves­ti­dos de no­che, no es lo que me lla­ma, pe­ro de­fi­ni­ti­va­men­te es lo que el mer­ca­do re­quie­re, por­que acá es muy es­ca­so. —¿A quién va di­ri­gi­da tu mar­ca?

—Me ins­pi­ro en una mujer a la que gus­ta ves­tir di­fe­ren­te, que le im­por­te lo que ten­ga pues­to y con una per­so­na­li­dad fe­me­ni­na. No ten­go un ran­go de edad, di­se­ño des­de para chi­qui­tas de 5 años has­ta para se­ño­ras de 65. To­do tie­ne que ver con el vínculo que es­ta­blez­co en el ta­ller con mis clien­tas, a las que doy un ser­vi­cio úni­co y per­so­na­li­za­do. Siem­pre veo cuá­les son sus ne­ce­si­da­des, ya sean de: pre­cio, even­to y cuer­po, para a par­tir de es­to desa­rro­llar al­go que sea úni­co para esa per­so­na y cu­bra sus ne­ce­si­da­des. —Ha­ce dos años que abrí el ta­ller.

—De to­do, aun­que lo más di­fí­cil es el ser­vi­cio al clien­te y, de­fi­ni­ti­va­men­te, es lo que más tra­to de pres­tar. In­clu­so la mujer más fla­ca y di­vi­na vie­ne con el com­ple­jo más gran­de, por lo que in­ten­to ha­cer que se sien­ta có­mo­da y que se va­ya fe­liz con su pie­za.

—¿Cuán­to lle­vas ya de ca­rre­ra?

—¿Con que te has en­con­tra­do, que te ha de­ja­do?

—A ni­vel per­so­nal tie­nes to­do un pro­yec­to de

«Ha si­do un ca­mino de mu­cho apren­di­za­je, adap­ta­ción y fle­xi­bi­li­za­ción. Son dos fac­to­res, lo nue­vo que es la in­dus­tria en Cos­ta Ri­ca y lo jo­ven que soy, aun­que ten­ga 28 años, la gen­te pue­de pen­sar que no sé na­da»

vi­da que es el ma­tri­mo­nio, ¿cuán­do te ca­sas? —¡El 20 de enero! —¿Y có­mo te sen­tís?

—Sú­per emo­cio­na­da. Ya ten­go 6 años de es­tar con mi no­vio Ro­ber­to. He­mos te­ni­do mu­chas eta­pas y vi­ven­cias di­fe­ren­tes, por lo que aho­ra es­ta­mos sú­per emo­cio­na­dos por for­ma­li­zar nues­tra re­la­ción. —¡Ya de­bes es­tar con to­dos los pre­pa­ra­ti­vos!

—Me gus­ta ser prác­ti­ca y es­toy re­ci­bien­do una gran ayu­da, por­que tra­ba­jo un mon­tón y no quie­ro de­jar ni una ni la otra. Tra­ta­ré que la bo­da no se con­vier­ta en un es­trés. Quie­ro de­le­gar un po­co para re­la­jar­me y dis­fru­tar­lo. Por aho­ra voy bien. —¿Có­mo des­cri­bi­rías es­te año?

—Fue un año sú­per im­por­tan­te para mí, en lo la­bo­ral y en lo per­so­nal. Pa­sa­ron mu­chas co­sas y he te­ni­do que pen­sar es­tra­te­gias para desa­rro­llar­me en am­bos as­pec­tos.

ALE MO­RA, EL DJ COS­TA­RRI­CEN­SE QUE CON­QUIS­TA LOS ES­CE­NA­RIOS DEL MUN­DO

Su ru­ti­na con­sis­te en via­jar a los lu­ga­res y rin­co­nes más exó­ti­cos del pla­ne­ta. Ale Mo­ra es mu­cho más que un mez­cla­dor de can­cio­nes, yo lo de­fi­ni­ría co­mo un ar­tis­ta con­tem­po­rá­neo. Su mú­si­ca ha­ce vi­brar a mi­les de per­so­nas y es con­si­de­ra­do uno de los me­jo­res Dj’s no so­lo del con­ti­nen­te, sino del mun­do.

—Ale, prác­ti­ca­men­te vi­vís en un avión, ¿no te can­sas de tan­to aje­treo?

—Sí, me can­so mu­cho fí­si­ca y men­tal­men­te, me da an­sie­dad. Son mu­chos al­tos y ba­jos el es­tar frente a 30 mil per­so­nas, para lue­go lle­gar al ho­tel y es­tar so­lo, sin ha­cer otra cosa que des­can­sar y des­pués al otro día ha­cer lo mis­mo otra vez. Ae­ro­puer­to, ho­tel, ae­ro­puer­to y lue­go al show.

—¿Có­mo ha­ces frente a ese ago­ta­mien­to mental?

—Úl­ti­ma­men­te tra­to de co­mer sano, ha­cer ejer­ci­cio, es­tar con amigos y dis­traer­me de la mú­si­ca. Es un po­co com­pli­ca­do

¿Ya te acos­tum­bras­te a la idea de que ca­da pre­sen­ta­ción sea an­te una gran ma­sa de gen­te?

Mis amigos me pre­gun­tan si me pon­go ner­vio­so y pues no, es­to es co­mo para un doc­tor ope­rar a un pa­cien­te. Si el mé­di­co se pu­sie­ra ner­vio­so ca­da que va a ope­rar, no ten­dría buenos re­sul­ta­dos. Yo lo veo co­mo ir a la ofi­ci­na, para mi es nor­mal. —¿Has­ta dón­de que­rés lle­gar?

—La me­ta a cor­to pla­zo es es­tar en el top 100 de los Dj´s. Aho­ra ha­go mu­chas co­la­bo­ra­cio­nes con ar­tis­tas de gran re­nom­bre. Es­tu­ve con Avi­cii, tu­vi­mos una con­ver­sa­ción de 2 ho­ras co­mo si fué­ra­mos amigos de to­da la vi­da, me con­tó que es­tu­vo en­fer­mo y que es­ta­ba har­to de la in­dus­tria, por la gen­te que quie­re apro­ve­char­se de él. Me ha­bló de to­do y me in­cen­ti­vó a se­guir ade­lan­te. Es sú­per hu­mil­de y bue­na gen­te, lo di­go por­que

«Es­ta­mos pla­nean­do ha­cer un con­cier­to acá, en Cos­ta Ri­ca, den­tro de unos me­ses, sin em­bar­go, los me­ses que si­guen se­rán bas­tan­te tran­qui­los, trabajando a full pe­ro calladita, para

lue­go vol­ver sú­per car­ga­da»

«Soy una per­so­na sú­per es­truc­tu­ra­da, aun­que es­toy abier­ta a ex­plo­rar. Me en­can­ta lo que ha­go, me en­can­ta tra­ba­jar y creo que en la vi­da uno va vien­do las op­cio­nes con­for­me se mue­ve el mer­ca­do»

hay otros que son muy pre­po­ten­tes. —¿Có­mo em­pe­zó esta pa­sión?

—Co­mo un hobby. Em­pe­cé to­can­do en una se­re­na­ta del colegio. Lue­go fui a es­tu­diar a Es­ta­dos Uni­dos y co­men­cé a ver có­mo po­día ir ha­cien­do mis pro­pias can­cio­nes. Co­no­cí a una gen­te en Mia­mi que, pe­se a que no es­ta­ban en­fo­ca­dos en el te­ma de los Dj’s, te­nía mu­chas co­ne­xio­nes y con ellos me fui me­tien­do. Fue así co­mo, en Mia­mi, arran­có mi ca­rre­ra pro­fe­sio­nal.

—Con to­do es­to tam­bién te has vuel­to un em­ba­ja­dor del país, lle­vas el nom­bre de Cos­ta Ri­ca a po­bla­cio­nes to­tal­men­te exó­ti­cas y di­fe­ren­tes.

—Es muy lin­do, por­que ten­go amigos Dj’s de otros paí­ses que me pre­gun­tan de dón­de soy y cuan­do les di­go que de Cos­ta Ri­ca me di­cen que ellos mue­ren por ve­nir aquí. El país es­tá muy bien po­si­cio­na­do en el exterior y eso es muy chiva.

—¿Qué se sien­te el te­ner tan­to éxi­to mun­dial a los 25?

—Em­pe­cé a los 21 co­mo pro­fe­sio­nal. Es­ta­ba acos­tum­bra­do a via­jar con mi familia, más tran­qui­lo, pe­ro no a te­ner ca­si que un vue­lo dia­rio. Es una vi­da que no ha­bía ex­pe­ri­men­ta­do. Uno, co­mo mú­si­co, de­be sa­ber có­mo con­tro­lar es­te rit­mo de vi­da, tan pe­sa­do, para no aca­bar mal.

NA­TA­LIA CAR­VA­JAL, LA MUL­TI­FA­CÉ­TI­CA MUJER QUE SE ABRE PA­SO CON NUE­VOS PRO­YEC­TOS

Na­ta­lia sue­ña y lo ha­ce en gran­de. Can­tan­do, bai­lan­do y pre­sen­tan­do ini­ció, cuan­do era muy pe­que­ña, su ca­rre­ra en un pro­gra­ma de te­le­vi­sión para ni­ños. Su ta­len­to, que no ha he­cho más que evo­lu­cio­nar con el tiem­po, la ha con­ver­ti­do en una de las caras más re­co­no­ci­das de la te­le­vi­sión y las re­des so­cia­les en Cos­ta Ri­ca. Esta mul­ti­fa­cé­ti­ca mujer, aman­te de las pa­sa­re­las, los de­por­tes y la na­tu­ra­le­za; re­gre­sa a la te­le­vi­sión con Des­ti­nos TV des­pués de 8 me­ses fue­ra de las cá­ma­ras. Con su co­ro­na en el 2016 co­mo Miss Eco Uni­ver­se, la her­mo­sa jo­ven se ha pro­pues­to la me­ta de con­ver­tir­se en Miss Cos­ta Ri­ca. Con la sen­ci­llez que la ca­rac­te­ri­za y una son­ri­sa en su ros­tro, la ex rei­na de be­lle­za nos re­ve­ló sus más emo­cio­nan­tes pro­yec­tos, sue­ños y pa­sio­nes.

—Sos muy mul­ti­fa­cé­ti­ca. Te en­can­ta mo­de­lar, los de­por­tes, la te­le­vi­sión… —Siem­pre me ha gus­ta­do el re­to de ha­cer co­sas nue­vas y ex­plo­rar las di­fe­ren­tes par­tes de mi per­so­na­li­dad. Hay co­sas que son muy dis­tin­tas entre sí, pe­ro creo que eso es lo lin­do: po­der le­van­tar­se un día a ha­cer al­go que te lle­ne y al día si­guien­te ha­cer al­go que tam­bién lo ha­ga, pe­ro que es com­ple­ta­men­te di­fe­ren­te. Creo que no hay que te­ner mie­do y se de­be bus­car den­tro de uno para des­cu­brir esas va­ria­das per­so­na­li­da­des. —¿Có­mo em­pe­zó to­do? —Creo que eso es al­go que una trae des­de pe­que­ñi­ta. Re­cuer­do que ca­da vez que íba­mos a una fies­ta fa­mi­liar o con amigos siem­pre mon­ta­ba un show y lo pre­sen­ta­ba. Son co­sas que uno ya tie­ne des­de an­tes y la vi­da las va aco­mo­dan­do en el ca­mino. Em­pe­cé con un cas­ting para un

pro­gra­ma de te­le­vi­sión in­fan­til, en el que me to­có can­tar, bai­lar y pre­sen­tar. To­da­vía que­dan mil co­sas más que quie­ro ha­cer, pe­ro hay que de­jar que las co­sas flu­yan.

—¿Có­mo re­su­mi­rías tus ma­yo­res lo­gros de es­te año?

—Es­te año fue muy im­por­tan­te, pues ce­rré la eta­pa de Egip­to. En el 2016 ga­né el con­cur­so, or­ga­ni­za­do en ese país por las Na­cio­nes Uni­das, para ele­gir a Miss Eco Uni­ver­se, una re­pre­sen­tan­te de la edu­ca­ción am­bien­tal a ni­vel mun­dial; y es­te año en­tre­gué la co­ro­na. Via­jé a un mon­tón de paí­ses don­de tu­ve la opor­tu­ni­dad de ser es­cu­cha­da. Pu­de ha­blar en la te­le­vi­sión na­cio­nal en Egip­to y dar a co­no­cer mis percepciones de la be­lle­za, des­de el pun­to de vis­ta de al­guien que vie­ne del otro la­do del mun­do. Lle­gar con un men­sa­je am­bien­tal y de igual­dad, que tal vez en es­te ti­po de paí­ses re­cién es­tá em­pe­zan­do a ser es­cu­cha­do , fue una ex­pe­rien­cia pre­cio­sa. Es­te año ce­rré ese ca­pí­tu­lo in­creí­ble, pe­ro ya es­ta­ba lis­ta para lo que ve­nía. Por otro la­do, el re­gre­so a la te­le­vi­sión con es­te pro­yec­to de Des­ti­nos y otros que aún se es­tán co­ci­nan­do, me tie­ne muy emo­cio­na­da. La te­le­vi­sión es mi pa­sión prin­ci­pal y es­toy fas­ci­na­da por vol­ver a em­pe­zar, lle­gar a nue­vas per­so­nas y asu­mir nue­vos re­tos.

—¿Si­gue tu in­te­rés por par­ti­ci­par en Miss Cos­ta Ri­ca?

—Sí. Des­pués de la ex­pe­rien­cia de Miss Eco, que fue her­mo­sa en to­dos los sen­ti­dos, me en­can­ta­ría te­ner la opor­tu­ni­dad de re­pre­sen­tar a mí país en Miss Uni­ver­so. Pue­de ser una ex­pe­rien­cia her­mo­sa y que me va a ge­ne­rar mu­cho apren­di­za­je. Si las co­sas sa­len bien y to­do se da lo dis­fru­ta­ría mu­chí­si­mo, pe­ro va­mos a ver, un pa­si­to a la vez. —Tu cla­ve para el éxi­to es…

—Creo que el éxi­to es re­la­ti­vo Pues, para mí, no tie­ne que ver con los lo­gros que uno alcance. Pien­so que el éxi­to es lle­gar a ese mo­men­to de tu vi­da don­de te­nés la fuer­za ne­ce­sa­ria para no ren­dir­te, sea lo que sea que ha­gas. Esa es la cla­ve. Creo que las per­so­nas exi­to­sas no son las que no se equi­vo­can o que no co­me­ten erro­res, sino las que se vuel­ven a le­van­tar y, pa­se lo que pa­se, si­guen lu­chan­do.

«Em­pe­cé to­can­do en una se­re­na­ta del colegio. Lue­go fui a es­tu­diar a Es­ta­dos Uni­dos y co­men­cé a ver có­mo po­día ir ha­cien­do mis pro­pias can­cio­nes»

Fo­to­gra­fías: GLEN ÁL­VA­REZ Pro­duc­ción: CHI­NI SA­LA­ZAR

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