AN­DRÉS DE LA PA­RRA

Su familia, su sa­lu­da­ble es­ti­lo de vi­da y sus pro­yec­tos, en su en­tre­vis­ta más per­so­nal «La cla­ve del éxi­to es­tá en la fe­li­ci­dad y la cla­ve de la fe­li­ci­dad es­tá en con­cen­trar­nos en las co­sas que es­tán ba­jo nues­tro con­trol»

Hola Costa Rica - - Contenido - Tex­to: SO­FÍA MÉN­DEZ

El Apues­to de­por­tis­ta que agi­ta las re­des so­cia­les

«Mi cuen­ta de Fa­ce­book es muy per­so­nal, pe­ro en mi Ins­ta­gram lo que van a ver ma­yor­men­te son posteos re­la­cio­na­dos a mi en­tre­na­mien­to, mi es­ti­lo de vi­da y ob­via­men­te al­gu­nas co­si­llas per­so­na­les co­mo mi so­bri­na, mis via­jes y las co­sas que me gus­tan»

CON TAN SO­LO 25 años, es­te pu­bli­cis­ta de pro­fe­sión ha de­ci­di­do de­di­car­se a su pa­sión: el cross­fit, un de­por­te que se ha con­ver­ti­do en su es­ti­lo de vi­da y ha lle­va­do su nom­bre a po­si­cio­nar­se co­mo una fi­gu­ra des­ta­ca­da en las re­des so­cia­les. Su es­cul­tu­ral fi­gu­ra y una per­so­na­li­dad ma­du­ra y ate­rri­za­da se ex­po­nen en ca­da uno de sus posteos, ro­ban­do ad­mi­ra­ción (¡y sus­pi­ros!) a quie­nes lo si­guen. Es­te de­por­tis­ta, que apun­ta alto, nos ha re­ve­la­do sus sue­ños y pro­yec­tos, ade­más de con­tar­nos so­bre su familia y su es­ti­lo de vi­da. En po­cas pa­la­bras, ¿qué es An­drés?

Una per­so­na fe­liz, apasionada y que ha­ce lo que más le gus­ta: de­por­te. —¿Có­mo na­ció tu pa­sión por el de­por­te?

—Siem­pre lo prac­ti­qué. Ju­gué fút­bol to­da mi vi­da, en Saprissa y Brujas, lue­go me me­tí a los jue­gos na­cio­na­les a ha­cer de­catlón y más tar­de co­men­cé con en­tre­na­mien­to fun­cio­nal y a le­van­tar pe­sas ha­cien­do po­wer­lif­ting (le­van­ta­mien­to de po­ten­cia). Cross­fit lle­gó des­pués de una le­sión en la ro­di­lla; cuan­do me re­ven­té el li­ga­men­to cru­za­do an­te­rior y es­tu­ve seis me­ses en re­cu­pe­ra­ción. En ese tiem­po, tu­ve la opor­tu­ni­dad de ver los Cross­fit Ga­mes, que es co­mo el mun­dial de la es­pe­cia­li­dad; y al ver lo que ha­cían me ena­mo­ré. Ape­nas me re­cu­pe­ré un po­co de la ro­di­lla co­men­cé a ha­cer cross­fit a mo­do de reha­bi­li­ta­ción de la ope­ra­ción. Des­de

en­ton­ces no he pa­ra­do.

—Mu­chos di­cen que el cross­fit ha­ce da­ño al cuer­po…

—Se lo ha sa­ta­ni­za­do so­cial­men­te por­que es un de­por­te de alto im­pac­to y su­ma­men­te com­ple­jo que no se pue­de to­mar a la li­ge­ra. Se lo de­be to­mar co­mo un de­por­te se­rio, no co­mo un hobby, por­que hay que de­di­car mu­cho tiem­po a sus téc­ni­cas. El error que co­me­te el que quie­re ver­se co­mo un “cross­fi­te­ro”, es no en­ten­der el sa­cri­fi­cio que con­lle­va y que es un es­ti­lo de vi­da al que hay que de­di­car mu­cho tiem­po. Si uno le de­di­ca el tiem­po ne­ce­sa­rio a las téc­ni­cas y a los pro­ce­sos no de­be­ría le­sio­nar­se.

—¿Acom­pa­ñás tus ru­ti­nas con una ali­men­ta­ción es­pe­cial?

—Cui­do mu­cho lo que co­mo, no me lo to­mo a la li­ge­ra. Ha­ce un año y me­dio me aten­dió Ma­ri­sol Uma­ña, la cross­fi­te­ra nú­me­ro 1 de Cos­ta Ri­ca, que es nu­tri­cio­nis­ta y atien­de en es­pe­cial to­do lo re­la­cio­na­do con el de­por­te. Acu­dí a ella bus­can­do me­jo­rar mi ren­di­mien­to y des­de en­ton­ces si­go el plan que me hi­zo. Tam­po­co me gus­ta vol­ver­me de­ma­sia­do lo­co con el te­ma de la co­mi­da, por­que sien­to que la vi­da hay que dis­fru­tar­la; pe­ro en el día a día co­mo bas­tan­te bien. Evi­to el azú­car, soy dis­cre­to con mis me­rien­das y, en general, tra­to de cui­dar­me.

—¿Cuá­les son tus pro­yec­tos para el fu­tu­ro? —En el fu­tu­ro me veo co­mo uno de los má­xi­mos re­fe­ren­tes del cross­fit en Cos­ta Ri­ca. Ser el me­jor es du­ro y muy di­fí­cil, ya que hay mu­cha com­pe­ten­cia y de­ma­sia­dos atle­tas buenos, pe­ro es­pe­ro de aquí a un par de años es­tar en el ni­vel de los me­jo­res y, oja­lá, ser el me­jor. Eso a cor­to pla­zo, pe­ro en el me­diano, unos 5 años, me veo due­ño de un cen­tro de acon­di­cio­na­mien­to fí­si­co. Ese es real­men­te mi sue­ño de vi­da: ser due­ño de mi pro­pia mar­ca, de mi pro­pio box y po­der trans­mi­tir a la gen­te mi pa­sión por la salud y el fit­ness en general. —¿Cuál es tu lu­gar fa­vo­ri­to? —Puerto Vie­jo en Li­món, ese es mi lu­gar fa­vo­ri­to en Cos­ta Ri­ca, aun­que tam­bién me en­can­ta Mon­te­ver­de. —Tu es­pec­ta­cu­lar fí­si­co agi­ta las re­des so­cia­les. —Las re­des so­cia­les las em­pe­cé a ver co­mo un me­dio de ex­po­si­ción. Vi­vo en un me­dio en el que es im­por­tan­te dar­se a co­no­cer, co­mo atle­ta y en­tre­na­dor y, co­mo de­ci­mos po­pu­lar­men­te, da­do que to­do en­tra por los ojos, las re­des son la ca­ra que le da­mos al mun­do. Mi Fa­ce­book es muy per­so­nal, pe­ro en mi Ins­ta­gram lo que vas a ver ma­yor­men­te son posteos re­la­cio­na­dos a mi en­tre­na­mien­to, mi es­ti­lo de vi­da y ob­via­men­te al­gu­nas co­si­llas per­so­na­les co­mo mi so­bri­na, mis via­jes y las co­sas que me gus­tan. Creo que si al­gún día pon­go un ne­go­cio o me em­pie­za a ir me­jor en las com­pe­ten­cias na­cio­na­les, es un buen me­dio para ex­po­ner­me.

Fo­to­gra­fías: SO­FÍA MÉN­DEZ / LUI­GI LAM / COSTAROKAMEDIA

Con­ver­sa­mos con el ga­lán de­por­ti­vo que sa­cu­de las re­des so­cia­les en Cos­ta Ri­ca para co­no­cer su la­do más per­so­nal y sus me­tas co­mo el pre­pa­ra­dor fí­si­co más po­pu­lar del país. «Mi fe­li­ci­dad no de­pen­de de los de­más, de­pen­de de lo que yo ha­ga. En el mo­men­to en que sos fe­liz, sos exi­to­so y to­do em­pie­za a

fluir» nos cuen­ta.

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