Las tác­ti­cas pa­ra la des­truc­ción

Rain­bow Six Sie­ge es un vi­deo­jue­go en cons­tan­te evo­lu­ción que es­te mes es­tre­nó la mo­da­li­dad Out­break en la que el ju­ga­dor de­be­rá re­sis­tir una se­rie de mu­tan­tes.

La Nacion (Costa Rica) - Teleguia - - TELEGUÍA RECOMIENDA - An­drés Díaz an­dres.diaz@na­cion.com

Rain­bow Six Sie­ge es un mul­ti­ju­ga­dor tác­ti­co de pri­me­ra per­so­na. La me­cá­ni­ca de es­te tí­tu­lo es co­lo­car al ju­ga­dor en los za­pa­tos de un gru­po de po­li­cías que de­ben sal­var a las víc­ti­mas de un se­cues­tro. Eso sí, tam­bién el usua­rio pue­de op­tar en con­ver­tir­se en uno de los se­cues­tra­do­res.

Así co­mien­za un jue­go del ga­to y el ra­tón ar­ma­do con mu­cha pól­vo­ra. Du­ran­te la par­ti­da ha­brá dos equi­pos, ca­da uno de cin­co ju­ga­do­res.

Los con­jun­tos de­be­rán com­pe­tir pa­ra con­tro­lar un ob­je­ti­vo en un ma­pa de­ter­mi­na­do. Am­bas fac­cio­nes tie­nen un rol que desem­pe­ñar, los bue­nos son las fuer­zas an­ti­te­rro­ris­tas que de­ben eli­mi­nar a los mal­he­cho­res.

El con­cep­to dis­ta de ser no­ve­do­so, sin em­bar­go, la eje­cu­ción de la idea le otor­ga ori­gi­na­li­dad an­te otras ofer­tas si­mi­la­res.

La par­ti­da co­mien­za con la elec­ción de tu Ope­ra­dor. Es­tos per­so­na­jes pue- den equi­par­se con una va­rie­dad li­mi­ta­da de ar­ma­men­to, en­tre ri­fles de asal­to, es­co­pe­tas y su­bame­tra­lla­do­ras.

Tam­bién pue­den lle­var gra­na­das de hu­mo y ce­ga­do­ras, ade­más de car­gas ex­plo­si­vas. En cuan­to a la de­fen­sa, los ju­ga­do­res pue­den ele­gir en­tre alam­bre de púas pa­ra atra­sar el avan­ce del enemi­go o es­cu­dos por­tá­ti­les pa­ra re­sis­tir los ba­la­zos. Ahí ra­di­ca la emo­ción de es­te tí­tu­lo en el aje­drez que sig­ni­fi­ca ca­da par­ti­da.

Los Ope­ra­do­res son di­fe­ren­tes en­tre sí, ca­da uno tie­ne una ha­bi­li­dad que los de­fi­ne. Unos se es­pe­cia­li­zan en ata­que; otros en de­fen­sa. Tam­bién hay un con­jun­to de sol­da­dos que se ca­rac­te­ri­zan por ser el so­por­te de sus ca­ma­ra­das en me­dio de la re­frie­ga.

Los Ope­ra­do­res sir­ven en si­tua­cio­nes es­pe­cí­fi­cas, así que exis­te el ries­go de ele­gir a uno com­ple­ta­men­te inú­til. Por ejem­plo, hay uno que sir­ve pa­ra ras­trear las hue­llas de los enemi­gos, lo cual es in­ser­vi­ble cuan­do los opo­nen­tes es­tán atrin­che­ra­do en un cuar­to.

Evo­lu­ción.

Una de las ven­ta­jas que tie­ne es­te vi­deo­jue­go, que se es­tre­nó en el 2015, ha sido su cons­tan­te pro­gre­sión y so­por­te que re­ci­be por par­te de los desa­rro­lla­do­res de Ubi­soft.

El es­tu­dio fran­cés se ha ca­rac­te­ri­za­do por ba­lan­cear el jue­go de ma­ne­ra con­ti­nua y de agre­gar nue­vos per­so­na­jes, ar­mas y es­ti­los.

Al­re­de­dor de es­te vi­deo­jue­go se ha ge­ne­ra­do un de­por­te elec­tró­ni­co que con­vo­ca a los ju­ga­do­res más fie­bres y tác­ti­cos de es­te es­ti­lo de com­ba­tes.

La úl­ti­ma ad­he­sión de es­te vi­deo­jue­go es Out­break, en el cual los usuarios coope­ra­rán en­tre sí pa­ra neu­tra­li­zar una ame­na­za de hom­bres mu­tan­tes y en­fren­tar­se a nue­vos desafíos en equi­pos de tres usuarios.

Tom Clancy's Rain­bow Six Sie­ge, que es­tá dis­po­ni­ble en PC, PS4 y Xbox One, cuen­ta ya con 25 mi­llo­nes de ju­ga­do­res. Va­le la pe­na ju­gar­lo.

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