Crisis de em­pleo

La Nacion (Costa Rica) - - PÁGINA QUINCE - Jhi­dal­[email protected]­to.org Juan Car­los Hi­dal­go

Las imá­ge­nes ca­la­ron hon­do en mí, pues­to que ve­nían li­te­ral­men­te del cos­ta­do de mi casa en Ciu­dad Que­sa­da. El lu­nes pa­sa­do más de 2.200 per­so­nas hi­cie­ron fi­la por ho­ras con la es­pe­ran­za de ob­te­ner uno de los 100 pues­tos que Wal­mart es­tá ofre­cien­do en mi te­rru­ño. No se tra­ta de un fe­nó­meno ex­clu­si­vo de San Car­los. Es­ce­nas si­mi­la­res se re­gis­tran en to­do el país ca­da vez que una em­pre­sa gran­de anun­cia con­tra­ta­cio­nes. Son una mues­tra feha­cien­te de que Cos­ta Ri­ca atra­vie­sa una crisis de em­pleo.

Más allá del dra­ma de las 242.000 per­so­nas sin tra­ba­jo, hay va­rios as­pec­tos de la si­tua­ción que re­sul­tan muy in­quie­tan­tes. Uno, es que lle­va­mos una dé­ca­da con un al­to ni­vel de de­socu­pa­ción y pa­re­ce que ya nos acos­tum­bra­mos. Lo an­te­rior ex­pli­ca­ría la es­ca­sa ur­gen­cia mos­tra­da por el go­bierno pa­ra re­sol­ver el pro­ble­ma y que se re­fle­ja en la po­co am­bi­cio­sa me­ta de ce­rrar el 2022 con una ta­sa de des­em­pleo que os­ci­le en­tre un 7,3 % y un 8,4 % (ac­tual­men­te es un 10,2 %).

Lo otro es que la de­socu­pa­ción es al­ta­men­te re­gre­si­va. Mien­tras que la po­bla­ción que no es po­bre tie­ne una ta­sa de des­em­pleo de ape­nas el 4,6 %, la de los po­bres es del 21,4 %. La enor­me dis­pa­ri­dad ex­pli­ca en par­te el au­men­to de la de­sigual­dad que he­mos ates­ti­gua­do en lo que va del si­glo: se ha con­so­li­da­do una di­ná­mi­ca en la cual las opor­tu­ni­da­des la­bo­ra­les se es­tán ge­ne­ran­do, prin­ci­pal­men­te, en los es­tra­tos de mayor in­gre­so, lo cual ati­za la com­pe­ten­cia sa­la­rial y dis­pa­ra, aún más, la pa­ga de esos sec­to­res que ya de por sí son pu­dien­tes.

Me preo­cu­pa, ade­más, el ses­go con­tra la ge­ne­ra­ción de pues­tos de tra­ba­jo po­co ca­li­fi­ca­dos, cuan­do el 60 % de la mano de obra entra en esa ca­te­go­ría. El go­bierno apues­ta por la en­se­ñan­za del in­glés y la edu­ca­ción dual –al­go jus­to y ne­ce­sa­rio– pe­ro eso so­lo re­sol­ve­rá par­te del pro­ble­ma. Sea­mos ho­nes­tos, no es rea­lis­ta es­pe­rar que el Es­ta­do es­té en con­di­cio­nes de ca­pa­ci­tar al 60 % de los tra­ba­ja­do­res.

Pa­ra re­ma­tar, el Es­ta­do aten­ta con­tra la em­plea­bi­li­dad de los tra­ba­ja­do­res po­co ca­li­fi­ca­dos al en­ca­re­cer ar­ti­fi­cial­men­te su mano de obra me­dian­te una com­bi­na­ción tó­xi­ca de al­tas car­gas so­cia­les y un sa­la­rio mí­ni­mo que no guar­da pro­por­ción con la reali­dad del mer­ca­do la­bo­ral, co­mo se­ña­ló la OCDE, pe­ro que tu­vo muy po­co eco en­tre los to­ma­do­res de de­ci­sio­nes. No po­de­mos dar­nos el lu­jo de se­guir ig­no­rán­do­lo. ■

Newspapers in Spanish

Newspapers from Costa Rica

© PressReader. All rights reserved.