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La Teja - - Sucesos - ✦ RO­CÍO SANDÍ ro­cio.san­[email protected]­te­ja.cr

La Fuer­za Pú­bli­ca to­mó el pre­ca­rio La Ta­bla, en San Ra­fael Aba­jo de De­sam­pa­ra­dos, pe­ro no pien­se que se tra­tó de un alla­na­mien­to o al­go por el es­ti­lo.

To­do lo con­tra­rio, los ofi­cia­les lle­na­ron el lu­gar con ri­sas, jue­gos y mu­cha di­ver­sión con una gran fies­ta, co­mo par­te de un megaoperativo muy es­pe­cial.

Ayer, los ni­ños del lu­gar vi­vie­ron­por ade­lan­ta­do la Na­vi­dad­ya que los uni­for­ma­dos, en coor­di­na­ción con gru­pos re­li­gio­sos de la co­mu­ni­dad, or­ga­ni­za­ron la ac­ti­vi­dad y a cam­bio re­ci­bie­ron la sa­tis­fac­ción de ver a los pe­que­ños dis­fru­tar a lo gran­de.

Un cas­ti­llo in­fla­ble fue uno de los jue­gos más co­ti­za­dos, la fi­la nun­ca ba­jó ya que los chi­qui­ti­nes es­ta­ban co­mo lo­cos brin­que que brin­que. Otros se in­cli­na­ron por pin­tar­se la ca­ri­ta, las en­car­ga­das de ha­cer ar­te en los ros­tros fue­ron tres mu­je­res ofi­cia­les que du­ran­te ho­ras no ba­ja­ron pin­ce­les.

Otros dos uni­for­ma­dos es­tu­vie­ron ha­cien­do to­do ti­po de fi­gu­ras con glo­bos, en­tre ellas flo­res, avio­nes, co­ra­zo­nes y pe­rri­tos.

Los más gran­des no de­ja­ron de ju­gar bo­la, en el plan­ché del ba­rrio se ar­móu­na tre­men­da­me­jen­ga en la que has­ta ju­gó el ministro de Se­gu­ri­dad, Mi­chael So­to. Pe­se a que la pul­seó, no lo­gró ha­cer ni un gol, pe­ro di­jo que sí dis­fru­tó bas­tan­te.

Un gru­po po­li­cial pu­so el to­que mu­si­cal a la ac­ti­vi­dad, ellos can­ta­ron con un rit­mo ur­bano y lle­va­ron un men­sa­je de paz, res­pe­to y res

pon­sa­bi­li­dad.

Lo­cos por los chu­zos. La­pre­sen­cia del enor­me ca­mión blin­da­do del Mi­nis­te­rio de Se­gu­ri­dad fue una de las prin­ci­pa­les atrac­cio­nes, mu­chí­si­ma gen­te, gran­des y pe­que­ños, se acer­ca­ron con cu­rio­si­dad a ver el chu­zo y to­mar­se fo­tos.

Uno de los he­li­cóp­te­ros del Ser­vi­cio de Vi­gi­lan­cia Aé­rea (SVA) es­tu­vo so­bre­vo­lan­do el lu­gar de la fies­ta y eso en­can­tó a los chi­qui­tos, quie­nes gri­ta­ban mien­tras le­van- me­ses lle­van los me­ga­ope­ra­ti­vos ta­ban las ma­nos y brin­ca­ban para que los ofi­cia­les que es­ta­ban en los ai­res los vie­ran.

Has­ta las mo­tos de los po­lis ge­ne­ra­ron sen­sa­ción ya que los pe­que­ños pu­die­ron su­bir­se en las bi­chas y sen­tir­se co­mo ofi­cia­les.

Cuan­do el ham­bre apre­tó, los or­ga­ni­za­do­res re­par­tie­ron fres­cos, pa­lo­mi­tas y go­lo­si­nas. Lue­go lle­gó el show de los pa­ya­sos para ha­cer reír y bai­lar a to­dos.

En me­dio del mo­lo­te, de vez en cuan­do se aso­ma­ban dos pe­rros de la uni­dad ca­ni­na que tam­bién es­ta­ban en la pa­chan­ga.

Ya cuan­do el can­san­cio empezaba a apa­re­cer en los ojos de al­gu­nos chi­cos, lle­ga­ron los vi­llan­ci­cos y tam­bién el ci­ne, to­dos dis­fru­ta­ron jun­tos de una pe­lí­cu­la.

La pe­que­ña Eric­ka González di­jo que se sen­tía muy emo­cio­na­da de to­do lo que vi­vió.

“Me gus­ta ver las pa­tru­llas y voy a pe­dir que me ha­gan una bom­ba en for­ma de flor. Me gus­tó cuan­do vino él he­li­cóp­te­ro, fue muy emo­cio­nan­te”, con­tó.

Katherine Ji­mé­nez fue otra de las ni­ñas que dis­fru­tó a lo gran­de.

“Me gus­ta to­do lo que hay en la fies­ta, oja­lá que ha­gan mu­chas más. Ha­ce mu­cho me di­je­ron que iban a ha­cer la fies­ta y es­ta­ba con­ten­ta es­pe­ran­do que fue­ra hoy”, ase­gu­ró en­tre ri­sas y emo­ción.

Las ma­más de los chi­qui­ti­nes se mos­tra­ron muy con­ten­tas y agra­de­ci­das con la ini­cia­ti­va.

“Cuan­do vi­mos el ca­rro gran­de de la Policía vi­ni­mos a to­mar­nos fo­tos, mis nie­tos es­tán co­mo lo­cos”, ex­pre­só Kattia Ál­va­rez.

“Me pa­re­ce que es­ta es una gran opor­tu­ni­dad para que los ni­ños le pier­dan el mie­do a los ofi­cia­les y se acer­quen a ellos, eso los va a ale­jar de las co­sas ma­las”, re­la­tó.

Por su par­te, Ani Ji­mé­nez con­tó que sus ge­me­li­tos y sus dos hi­jos ado­les­cen­tes es­pe­ra­ron du­ran­te se­ma­nas la fies­ta.

“Me gus­ta que hay for­mas de di­ver­sión para ni­ños de to­das las eda­des, los más pe­que­ños pue­den ju­gar con bom­bas, pin­tar­se la ca­sa o su­bir­se al in­fla­ble y los más gran­des pue­den ju­gar bo­la.

El ministro de se­gu­ri­dad ase­gu­ró que es­tas ini­cia­ti­vas les per­mi­ten sem­brar una bue­na se­mi­lla en los más pe­que­ños.

“Ha­ce dos me­ses vi­ni­mos a ha­cer un ope­ra­ti­vo aquí en Las Ta­blas y nos en­con­tra­mos un gru­po de ni­ños que nos in­vi­tó a ju­gar fút­bol y les pro­me­ti­mos que íba­mos a vol­ver, es­ta esa pro­me­sa cum­pli­da, va­mos a com­par­tir con ellos y ha­cer va­rias ac­ti­vi­da­des de prevención”, di­jo.

JO­SÉ CORDERO.

Los ofi­cia­les de­ja­ron que los chi­qui­ti­nes se subie­ran a sus mo­tos.

JO­SÉ CORDERO.

El ministro de Se­gu­ri­dad se su­mó a la me­jen­ga pe­ro no anotó.

Has­ta los gran­des se acer­ca­ban a ver y to­mar­se fo­tos con es­te chu­zo.

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