An Ap­proach to the Taller Ex­per­i­men­tal de Grá­fica in Ha­vana

Niurma Pérez Zerpas › ni­[email protected]

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Cualquier ac­er­camiento a la his­to­ria del grabado en Cuba tiene que tomar en cuenta la creación del Taller Ex­per­i­men­tal de Grá­fica de La Habana en julio de 1962, el cual marcó un punto de giro en el de­sar­rollo de esta man­i­festación en la Isla. Ya un paso im­por­tante lo habían dado Carmelo González y un grupo de creadores en la Aso­ciación de Grabadores de Cuba (1949), al es­ti­mar las cual­i­dades es­téti­cas del género y hac­erlo valer en el panorama artís­tico na­cional, pues como se sabe desde los ini­cios del grabado en Cuba en el siglo xviii este fue siempre tratado con pre­juicios.

Es con el tri­unfo de la Revolu­ción de 1959, y to­dos los cam­bios que en el or­den cul­tural esta trajo con­sigo, que se apre­cia un ver­dadero de­spegue de la grá­fica en el país. El Taller Ex­per­i­men­tal de Grá­fica se con­vir­tió en el es­pa­cio que hizo posi­ble di­cho im­pulso, en él se abogó por man­tener lo mejor de la tradi­ción an­te­rior, pero dotando al grabado de un carác­ter mu­cho más con­tem­porá­neo, so­bre todo con ten­den­cia a la ex­per­i­mentación. Artis­tas como José Con­tino, Rafael Zarza, José Gómez Fres­quet (Frémez), Al­fredo Sosabravo y otros, comen­zaron a dar aires de ren­o­vación al arte de la prensa, a par­tir de la inda­gación téc­nica y con­cep­tual. Se volvieron asid­uos al Taller pin­tores y hasta es­cul­tores, que asum­ieron el es­pa­cio como una es­pecie de lab­o­ra­to­rio que les per­mitía ex­per­i­men­tar con nuevos lengua­jes y for­mas de creación.

A su vez, la en­señanza se volvió tradi­ción, el am­bi­ente prop­i­ciaba que los mae­stros in­struy­eran a los más jóvenes, lo cual se acen­tuó con la pro­gre­siva in­ser­ción de grad­u­a­dos de la Academia San Ale­jan­dro y el In­sti­tuto Su­pe­rior de Arte (ISA). Otro he­cho que fa­vore­ció la con­tinuidad y pro­mo­ción de las obras del Taller fue la creación de al­gunos even­tos que re­alzaron el pa­pel de esta man­i­festación en la

Isla: la I Trienal de Grabado “Víc­tor Manuel” en 1979, el I En­cuen­tro Na­cional de Grabado en 1983 y el Premio La Joven Es­tampa, aus­pi­ci­ado por la Casa de las Améri­cas en 1987; además de la Bienal de La Habana que tam­bién reserv­aba un es­pa­cio para que los grabadores cubanos di­alog­a­ran con artis­tas de otras lat­i­tudes. So­bre todo los en­cuen­tros na­cionales proyec­taron dis­cu­siones teóri­cas de ex­traor­di­nario valor para la ac­tu­al­ización del género, a través de con­fer­en­cias, clases prác­ti­cas y ex­hibi­ciones.

No ex­ento de avatares, el Taller ha sabido man­ten­erse sorte­ando las lim­ita­ciones de carác­ter económico e in­ten­tando ren­o­varse desde los pos­tu­la­dos que dieron lu­gar a su creación. Con esta per­spec­tiva se proyecta su ac­tual di­rec­tor, el artista Oc­tavio Irv­ing, quien asume como reto re­cu­perar la vi­tal­i­dad que ha car­ac­ter­i­zado esta in­sti­tu­ción, luego de al­gunos años de cierta in­er­cia. El 8vo En­cuen­tro Na­cional de Grabado, re­al­izado en el 2013, seis años de­spués de su an­te­rior edi­ción, per­mi­tió que se re­flex­ionara ac­erca de las nuevas con­cep­ciones en torno a la grá­fica y al modo en que esta se ac­tu­al­iza con los nuevos tiem­pos.

[…] Ac­tual­mente vis­i­tar el Taller, de­san­dar en­tre las máquinas y las mesas de tra­bajo, se con­vierte en una grata ex­pe­ri­en­cia al de­s­cubrir una nómina de artis­tas de di­ver­sas gen­era­ciones, cuyas obras se dis­tinguen por la ex­per­i­mentación con di­ver­sas téc­ni­cas y so­portes, y so­bre todo, por un gran sen­tido creativo. Si bien las mo­ti­va­ciones temáti­cas e in­qui­etudes es­téti­cas son di­ver­sas en cada uno de el­los, les unen el do­minio del ofi­cio y la necesi­dad de hacer del grabado una man­i­festación ac­tiva que tam­bién se trans­figura y adapta a su época. De ahí que además de im­peca­bles xilo­grafías, litografías, calcografías o colo­grafías, en­con­tremos obras de téc­nica mixta que ex­per­i­men­tan con varias de el­las, o com­bi­nan es­tas con la fo­tografía, la im­pre­sión dig­i­tal, la in­sta­lación o el video. […]

Son mu­chos los de­safíos que aun tiene por de­lante el Taller, no solo en el or­den artís­tico sino tam­bién económico […]. De cualquier man­era, el prin­ci­pal in­cen­tivo con­tinúa siendo la téc­nica en sí misma como punto de par­tida para la ex­per­i­mentación, lo cual se hizo vis­i­ble en la mues­tra Todo INK, du­rante la 12 Bienal de La Habana. No es mi in­ten­ción so­brees­ti­mar la ac­tivi­dad de un es­pa­cio que se en­cuen­tra en pro­ceso de re­vi­tal­ización, de re­cu­peración de esa en­ergía que lo car­ac­ter­izó du­rante dé­cadas, sino re­cono­cer en su justa me­dida los val­ores es­téti­cos del grabado con­tem­porá­neo cubano y el pa­pel que en ello ha tenido el Taller Ex­per­i­men­tal de Grá­fica de La Habana, una in­sti­tu­ción que in­tenta hac­erle honor a su nom­bre, tras medio siglo de his­to­ria. ƒ

JULIO CÉSAR PEÑA - Adán y Eva, 2015 Xilo­grafía / 122 x 244 cm / Cortesía del artista

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