Fur­ther from What the Ob­ject Does Not Men­tion

Juan Carlos Betancourt › jcar­los­be­tan­[email protected]­hoo.com

Art On Cuba - - Index - Juan Carlos Betancourt

[…] Desde tus ini­cios en el mundo del arte ev­i­den­cia­bas una relación muy fuerte con los ob­je­tos. Al punto de que es­tos pier­den su pa­sivi­dad co­tid­i­ana para con­ver­tirse en su­je­tos de tu poética. ¿Po­drías pro­fun­dizar un poco más en el sig­nifi­cado de esta relación de con­ver­gen­cia para tu dis­curso artís­tico?

Los ob­je­tos han des­per­tado mi in­terés desde que era muy pe­queño.

[…] Me iba de ex­cur­sión con un grupo de ami­gos, y re­gresábamos con ob­je­tos cu­riosos que de­spués eran clasi­fi­ca­dos y or­ga­ni­za­dos cuida­dosa­mente en ca­jas de cartón. Este “juego” que sim­ple­mente con­sistía en bus­car una cosa de­scono­cida y, even­tual­mente, en­con­trar lo que desde ese mo­mento des­per­taría nues­tra imag­i­nación, fue algo mar­avil­loso que desde en­tonces me ha acom­pañado. Años de­spués, este in­terés por “leer” los ob­je­tos fue lo que más me atrajo del es­tu­dio del dis­eño in­dus­trial. Tam­bién los cor­tos, pero muy in­tere­santes, sem­i­nar­ios so­bre semán­tica im­par­tidos en aquel en­tonces en el In­sti­tuto Su­pe­rior de Dis­eño rev­e­laron para mí un sin­número de con­tenidos y nuevas her­ramien­tas que me ayu­daron a com­pren­der el valor co­mu­ni­ca­cional de los ob­je­tos.

Esen­cial­mente un ob­jeto no es más que un “prob­lema” re­suelto.

Es en esta zona de ex­tremo prag­ma­tismo donde habi­tan la may­oría de los ob­je­tos. No ob­stante, sería ab­surdo omi­tir sus im­pli­ca­ciones cul­tur­ales. Es de­cir, toda la in­for­ma­ción que se pudiera adquirir a par­tir del análi­sis del uso de los ob­je­tos, de su relación con el hom­bre, su es­pa­cio y su tiempo. […] En mi obra los ob­je­tos o frag­men­tos de el­los no son otra cosa que un reclamo a pen­sar en todo lo demás que nor­mal­mente les rodea y que com­pone su parte más im­por­tante, su valor emo­cional. Es allí donde veo que los ob­je­tos son ca­paces de generar his­to­rias, es allí pre­cisa­mente donde los ob­je­tos se rev­e­lan no solo como con­tene­dores de val­ores y sen­timien­tos, sino que se trans­for­man en parte nues­tra, de nues­tra his­to­ria y de nue­stro mismo cuerpo.

[…] Ahora cuén­tame algo de tu bi­ografía más re­ciente, por ejem­plo, ¿cómo lle­gaste a Ale­ma­nia y de qué man­era la cul­tura de un país tan ale­jado de la “pro­vi­sion­al­i­dad” ha in­flu­ido en tu tra­bajo? […]

Llegué a Ale­ma­nia en el 2007 de­spués de haber vivido tres años en Italia y uno en Es­paña. […] Vivir aquí y, so­bre todo, par­tic­i­par de una con­tinua dis­cusión so­bre ideas con­tem­poráneas defini­ti­va­mente me ha for­mado. Es cierto que de “pro­vi­sion­al­i­dad” hay muy poco por es­tos sitios. Dig­amos que el or­den en el que se de­sar­rol­lan los even­tos aquí me ha pro­por­cionado un pen­samiento es­truc­tural que apre­cio mu­cho. En lo que se re­fiere al manejo de la iden­ti­dad cul­tural cubana te diré que aun tra­bajo, in­ves­tigo y pienso mu­cho en Cuba. Quizá no en la Cuba que ex­iste o en la que nací sino en otra Cuba. Una isla que con­tinúo fab­ri­cando y que he apren­dido a ver en tér­mi­nos lit­er­ar­ios, como una fic­ción en­tera o, mejor de­cirlo como el es­critor alemán

W.G. Se­bald, como una “fic­ción ver­dadera”.

[…] Tú eres un artista cubano. ¿Cómo ll­evas eso en la ac­tu­al­i­dad? Además, en este sen­tido, ¿sigues te­niendo al­guna conex­ión pro­fe­sional con la Isla?

Aunque com­prendo per­fec­ta­mente la necesi­dad de al­gunos de man­tener este tipo de clasi­fi­ca­ciones, real­mente yo no las val­oro ni las en­cuen­tro nece­sarias. Sí, soy cubano de nacimiento y me siento cubano, lo que sig­nifica que es­toy atado emo­cional­mente a todo lo que vi y sentí en la Isla. Esto es algo tremen­da­mente in­menso que sería ab­surdo ne­gar. Lo de “artista cubano” o clasi­fi­ca­ciones de este tipo no las en­cuen­tro nece­sarias y creo que no son ni siquiera ver­daderas. Más bien las con­sidero un dis­parate. El arte es univer­sal y to­dos los artis­tas debe­mos con­tribuir a que esa defini­ción cada día se haga más clara. El arte con fron­teras y como defini­ción geopolítica es algo muy triste. No solo va en con­tra de sus prin­ci­p­ios más her­mosos, sino tam­bién en con­tra de nosotros mis­mos como seres hu­manos.

No tengo conex­ión con ninguna in­sti­tu­ción o pro­fe­sional del arte en la Isla. No ob­stante, man­tengo muy buena relación con la Fun­dación Lud­wig de Cuba y con cole­gas artis­tas allí. En re­al­i­dad, du­rante todo este tiempo nadie desde Cuba se ha aprox­i­mado a mí. Esto es muy cu­rioso, para no de­cir triste. Cuando veo a mis ami­gos ital­ianos, es­pañoles, ale­manes, etc. par­tic­i­pando nor­mal­mente en la vida cul­tural de sus re­spec­tivos países, ha­ciendo ex­posi­ciones y ed­u­cando, pienso que algo fun­da­men­tal no está bien en mi país. ¿Cómo es posi­ble que de­spués de haber tra­ba­jado in­ten­sa­mente con per­sonas e in­sti­tu­ciones de renom­bre in­ter­na­cional nadie desde Cuba se haya in­tere­sado en lo que hago? Por des­gra­cia yo no soy la ex­cep­ción. Hay otros, no solo artis­tas, tam­bién grandes pro­fe­sion­ales de to­dos los cam­pos, que tienen el dere­cho a par­tic­i­par, y a ser in­vi­ta­dos a par­tic­i­par en Cuba. Esto es un tema muy grande que de­biera tener otro tipo de de­bate. […] ƒ

GABI­NETE ORDO AMORIS (Diango Hernández, Ernesto Oroza y Fran­cis Acea) Copa, 1995 / Vidrio pe­gado Cortesía de Gabi­nete Ordo Amoris y la Fun­dación Lud­wig de Cuba Foto: Gabi­nete Ordo Amoris

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