Cam­ou­flage in Ari­amna Con­tino’s Art

Art On Cuba - - Index - Clau­dia González Machado › [email protected]

La belleza del arte de Ari­amna Con­tino po­dría hac­er­nos pen­sar que es­ta­mos ante una obra que deslum­bra solo por su im­po­luta min­u­ciosi­dad y ar­monía. Y nada más. Pero tras la ilusión de la del­i­cadeza, y tras un son­deo que tra­scienda las aprox­i­ma­ciones más su­per­fi­ciales, de­s­cub­ri­mos que el vir­tu­o­sismo de esta artista va mu­cho más allá de la mera apari­en­cia, de­velán­donos un cú­mulo de sig­nifi­ca­dos que son claves para generar el difí­cil vi­aje de la in­ter­pretación (…) Ari­amna es, a pe­sar de su ju­ven­tud, una maes­tra en el arte de la ironía. Su obra no puede ser con­tem­plada a vuelo de pá­jaro. No es un arte para “mirar y seguir de largo” (…) Y es que una de las car­ac­terís­ti­cas in­her­entes de su arte es pre­cisa­mente el rev­e­lamiento de un sig­nifi­cado in­có­modo y no pocas ve­ces per­tur­bador, todo ello sub­rep­ti­cio tras la exquisitez man­ual de su trabajo en pa­pel cal­ado o de sus in­sta­la­ciones.

Pareciera que Ari­amna quiere en­gañarnos, pero nada más lejos de la ver­dad. Ella quiere situ­arnos ante ver­dades y temas muchas ve­ces preteri­dos, sub­al­ter­nos y aparente­mente in­trascen­dentes (...) Si en un ini­cio su obra se cen­traba fun­da­men­tal­mente en el ex­a­men crítico de per­son­ajes céle­bres, ya pertenecieran es­tos al ám­bito de la historia, la música o la política (así lo de­mues­tran se­ries como El Club de los 27, Ap­nea, Deja Vu, No Icons, Ro­mance o Situación in­có­moda), el arte de A. Con­tino ha mu­tado ha­cia nuevos asideros con­cep­tuales que se cen­tran en es­feras más gen­erales de la cul­tura.

(…) Ya desde la serie Arse­nal, di­vi­dida en dos eta­pas (2012–2013 y 2013–2016), ob­ser­va­mos un cam­bio sus­tan­cial en la vi­su­al­i­dad del arte de Ari­amna Con­tino. Su in­terés por los múlti­ples sig­nifi­ca­dos que sug­iere un per­son­aje en su con­texto, o traspo­lado a otras cir­cun­stan­cias bajo una lec­tura con­tem­poránea, se des­dibuja y comienza a fo­calizarse en un asunto tan con­tro­ver­sial como supues­ta­mente nece­sario: las ar­mas y su razón de ser, o lo que es lo mismo, su ca­paci­dad para en­gen­drar la vi­o­len­cia (…) Ari­amna nos en­trega un grupo de ar­mas que han sido us­adas por per­sonas a lo largo del orbe y que han servido para acabar con la vida de un sin­número de in­di­vid­uos. Cada obra porta los datos del hecho, el lu­gar, la fecha y la can­ti­dad de muer­tos o heri­dos. A la vi­o­len­cia del acto homi­cida se con­trapone la pul­cri­tud del trabajo en pa­pel cal­ado (…) Se trata, en fin, del viejo prob­lema en­tre lo bello y lo bueno, lo malo y lo feo, y por qué no, del an­tiguo y ya im­proce­dente de­bate en­tre forma y con­tenido.

Vi­sual­mente (aunque no con­cep­tual­mente), esta serie ten­dría su coro­lario en otras obras pro­duci­das en el año 2015 y agru­padas bajo el nom­bre de Reli­cario (…) En una cul­tura tan het­erogénea como lo es la lati­noamer­i­cana, re­pleta de mes­ti­za­jes, prés­ta­mos, apropia­ciones e hi­b­ri­dación, y en un sec­tor tan vi­o­lento y poderoso como al que pertenecen los nar­co­traf­i­cantes, no ex­trañaría ver es­tas “reliquias” que os­ten­tan lu­josos ma­te­ri­ales y piedras pre­ciosas, como sím­bo­los in­equívo­cos de poder (…) Un año más tarde (…) ex­plora la re­ligión como tema que puede ser anal­izado desde múlti­ples aris­tas, sin de­jar a un lado la polémica que ello po­dría sus­ci­tar. Cuando la fe se hace in­mensa nos ofrece, a sim­ple vista, difer­entes tipos de cruces aso­ci­adas común­mente a la fe re­li­giosa (…) íconos sub­ver­tidos por difer­entes gru­pos cul­tur­ales, no nece­sari­a­mente re­li­giosos (…) Un claro ejem­plo po­dría ser la cruz del Cris­tian­ismo, que in­ver­tida es el sím­bolo de los cul­tos satáni­cos.

Algo sim­i­lar ocurre con la obra Dios im­per­fecto, en donde Ari­amna per­manece se­ducida por la sub­je­tivi­dad de la fe y su rep­re­sentación en cruces aso­ci­adas a la di­ver­si­dad de creen­cias a lo largo del mundo. Pero en este caso cada cruz ha sido re­al­izada en con­creto, ma­te­rial áspero y rudo, a la man­era de un neg­a­tivo del cual emer­gen nuevas cruces, esta vez en cera (el­e­mento pere­cedero por nat­u­raleza, una vez que la para­fina comienza a que­marse). La artista quiere ex­pre­sar no solo el modo en que la fe varía según la per­sona o la cul­tura que la asuma, sino además la forma en que una doc­t­rina con­serva in­her­entes a sí misma dos caras: aque­lla que se pro­fesa au­tori­taria e in­cues­tion­able y su con­tra­parte (…)

La artista quiere in­vi­tarnos a pen­sar y a hacer nue­stro su cues­tion­amiento. Cada asunto tiene “otra cara” que muchas ve­ces per­manece en el os­tracismo o la ig­no­ran­cia. Y nada mejor que poner a di­alogar el re­verso junto al an­verso, para sus­ci­tar una lec­tura más en­rique­cida. Eso es lo que sucede en La as­cen­sión (2016), una obra que bebe de la icono­grafía re­li­giosa con la clásica es­cena de la as­cen­sión de Cristo, pero lo hace bajo la mi­rada con­tro­ver­tida del pre­sente.

(…) La frag­ili­dad de los con­cep­tos y sus sig­nifi­ca­dos han con­tin­u­ado siendo asunto de in­terés en la ac­tual creación de Ari­amna Con­tino.

(…) Por ra­zones de es­pa­cio, re­sulta im­posi­ble de­ten­erme en otro de los “mo­men­tos” más sug­es­tivos del trabajo de Ari­amna, y en este caso me re­fiero a aquel que re­al­iza en con­junto con Alex Hernán­dez. Es muy sug­er­ente el modo en que dos in­di­vid­u­al­i­dades cre­ati­vas se com­ple­men­tan, a pe­sar de las difer­en­cias en­tre la pro­duc­ción de uno y otro, para dar lu­gar a obras que traslu­cen com­pro­miso, apego, cor­re­spon­den­cia y un pro­fundo conocimiento de la prob­lemática plas­mada (…)

Ari­amna Con­tino es una artista (con to­das sus le­tras), mas su trabajo se me an­toja muy próx­imo a la so­ci­ología, lo que en­riquece su per­spec­tiva y afán con­cep­tual. ƒ

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