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Art On Cuba - - Index - Al­berto Barral

La ret­ro­spec­tiva de la obra de Belkis Ayón en El Museo del Bar­rio, NY, es una re­fres­cante de­mostración del arte ac­tual que lo­gra un im­pacto lo su­fi­cien­te­mente fuerte para de­safiar no­ciones pre­con­ce­bidas ac­erca de la cul­tura y la ex­pre­sión con­tem­poránea, casi siempre apre­ci­adas desde la per­spec­tiva de un de­sar­rollo ha­cia la ab­strac­ción. Esta lec­tura se con­vir­tió en un dogma orto­doxo del mod­ernismo desde los cen­tros tradi­cionales del arte en Europa y los Es­ta­dos Unidos de Norteamérica, so­bre todo a par­tir de la post guerra, cuando los movimien­tos de van­guardia de prin­ci­p­ios de siglo tu­vieron una reval­u­ación museográ­fica. (…)

Belkis es­taba fasci­nada con la heren­cia cul­tural africana que había sido con­ser­vada y pro­te­gida en se­creto por los es­clavos africanos en Cuba a través de la adaptación de las creen­cias re­li­giosas. Este fenó­meno es parte del pro­ceso de in­te­gración y mez­cla cul­tural que ocur­rió en las Améri­cas y con más én­fa­sis en el Caribe, como re­sul­tado de la diás­pora africana.

Christina Vives, cu­radora de la mues­tra, enun­cia en su en­sayo tres eta­pas im­por­tantes en el de­sar­rollo de Belkis como artista. La primera en 1986, cuando la artista de­cidió hacer de la so­ciedad sec­reta

Abakuá el tema de sus obras. Luego vino su de­cisión de tra­ba­jar ex­clu­si­va­mente con la colo­grafía, una téc­nica de im­pre­sión en re­lieve que con­siste en in­cor­po­rar el­e­men­tos tex­tu­ra­dos que se ad­jun­tan a una base antes de entin­tar…

El ter­cer de­sar­rollo en su es­tilo ocur­rió cuando la artista elim­ina todo el color de su obra re­ducién­dola a blanco, ne­gro y tonos de gris. Hubo otros de­safíos adi­cionales, como la falta de registros vis­i­bles de dibu­jos o pin­turas de la tradi­ción Abakuá, a ex­cep­ción de las líneas y grá­fi­cos pin­ta­dos en los pisos o pare­des con tiza blanca o de color para los rit­uales Abakuá, cono­ci­dos como Ekeniyo; además el he­cho de lidiar con una so­ciedad sec­reta para hom­bres, hizo de la in­ves­ti­gación de Belkis un pro­ceso aún más di­fi­cul­toso.

En su obra tem­prana es im­por­tante no­tar la apari­ción de una figura ais­lada y la ten­sión que se es­tablece en­tre esta y el fondo. Belkis de­sar­rolló esta ten­sión mu­cho más efi­cien­te­mente cuando los col­ores se volvieron más os­curos, aña­di­endo un aura de mis­te­rio y forzando al es­pec­ta­dor a pasar más tiempo de­scifrando la obra… Una rep­re­sentación que ilus­tra este des­tino es La Sen­ten­cia, 1993, donde ve­mos a Sikán cu­bierta con un traje he­cho de es­ca­mas de pescado, sus manos atadas con cade­nas, sus ojos es­pan­ta­dos por la prox­im­i­dad de dos ser­pi­entes blan­cas y la apari­ción in­es­per­ada de una mano, tam­bién blanca que ame­naza desde atrás. La rep­re­sentación de los mi­tos tam­bién puede leerse como un co­men­tario so­bre la vida cubana du­rante el “Período es­pe­cial” que duró desde 1989 hasta fi­nales de la dé­cada de 1990 y suma aprox­i­mada­mente un ter­cio de la vida de Belkis, pero sig­ni­fica­ti­va­mente rep­re­senta tres cuar­tos de su vida adulta. Es es­en­cial poner en per­spec­tiva que este os­curo pe­ri­odo de co­lapso económico y de­silusión fue una con­stante a través de la pro­duc­ción y de­sar­rollo de sus obras más sig­ni­fica­ti­vas.

Lo que emerge en esta ret­ro­spec­tiva es clara­mente la man­i­festación de una gran y orig­i­nal ex­pre­sión artís­tica, que maneja el lenguaje del arte para es­table­cer mu­chos diál­o­gos com­ple­jos con la gran y an­tigua tradi­ción de lo Abakuá en un con­texto con­tem­porá­neo… ƒ

Nil­loro, 1991 / Colo­grafía / 215 x 300 cm / Col­lec­ción Belkis Ayón Es­tate / © Belkis Ayón Es­tate / Cortesía de Lan­dau Trav­el­ing Exhibitions

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