EL ÚLTIMO CUBISTA DEL MUNDO

Arte por Excelencias - - CONTENTS - Yor­da­nis Ri­car­do Pu­po

Cu­an­do en ju­lio pa­sa­do Ar­te por Ex­ce­len­ci­as se pre­pa­ra­ba pa­ra asis­tir, co­mo me­dia part­ner, a la cu­ar­ta edición de la feria de ar­te mo­der­no y con­tem­porá­neo Art Mar­be­lla, vi­si­ta­mos la ga­le­ría Art Unity, en Gra­na­da, un es­pa­cio de ar­tes di­ri­gi­do por Na­ta­liya Ri­e­sen y su es­po­so, Willy L’eplat­te­ni­er (Chaux-de-fonds, 1953).

Fui­mos a ha­blar de su participación en la feria, a la que lle­va­ron una re­pre­sen­ta­ci­ón de cre­a­do­res ucra­ni­a­nos, es­paño­les y sui­zos, pe­ro al ver la obra de Willy -es­pe­ci­al­men­te su oda a Wi­fre­do Lam- sa­li­mos con la cer­te­za de ha­ber cono­ci­do al último cubista del mundo.

¿WILLY L'EPLAT­TE­NI­ER ES UN AR­TIS­TA SUIZO, ESPAÑOL O UCRANIANO?

Ya no sé lo que soy hoy. Si hay un evento pa­ra pin­to­res es­paño­les, no ca­be mi obra. Si hay un evento pa­ra pin­to­res sui­zos, no me cono­cen. En Ucra­nia soy más cono­ci­do. Aun­que allí sí que ex­pon­go co­mo suizo, e in­clu­so he re­ci­bi­do el apoyo de la em­ba­ja­da sui­za.

Yo he te­ni­do una ex­pe­ri­en­cia fa­bu­lo­sa con Ucra­nia. Tú eres cu­ba­no y sa­bes que los ar­tis­tas cu­ba­nos son muy uni­dos, ha­cen piña. Y los ucra­ni­a­nos son un po­co así. No conoz­co La Ha­ba­na, pe­ro ten­go ami­gos de allí y veo cómo son. Mi es­po­sa Na­ta­liya es ucra­ni­a­na, he vi­vi­do di­e­ci­séis me­ses en su pa­ís y he si­do su­pera­do por el ni­vel de aco­gi­da de los ar­tis­tas. Eso aquí no exis­te. El va­lor de la cul­tu­ra en los pa­í­ses de la an­ti­gua Uni­ón So­vi­é­ti­ca es dis­tin­to.

¿CÓMO LLEGAS AL CUBISMO?

Soy eco­no­mis­ta y ten­go una for­ma­ci­ón ma­temá­ti­ca. Por eso es­toy muy có­mo­do en el cubismo, no en el sen­ti­do de que to­do vi­e­ne fá­cil. El cubismo ha si­do des­ar­ro­lla­do por ca­su­a­li­dad por Pi­cas­so, por Bra­que… y lle­gó un tal Ju­an Gris, que pa­ra mí es el me­jor cubista, pe­ro co­mo mu­rió a los 42 años pro­du­jo un po­co me­nos que Pi­cas­so. Co­mo Ju­an Gris, yo res­pe­to la re­gla áu­rea de la pin­tu­ra cubista. A él le in­tere­sa­ba muc­ho esa re­gla es­té­ti­ca que a mí me per­mi­te cons­truir mi obra.

Aho­ra, el cubismo fue des­ar­ro­lla­do des­de 1907 apro­xi­ma­da­men­te, y aban­do­na­do bastante pron­to. Ha si­do un po­co apar­ta­do del ar­te mo­der­no, aun cu­an­do ha­bía muc­ho por des­ar­ro­llar. El cubismo ana­lí­ti­co, sin­té­ti­co, ór­fi­co, son tres fa­ses del ar­te cubista que to­da­vía nos de­jan muc­ho es­pa­cio, so­bre to­do a ni­vel del co­lor, que no ha­bía muc­ho al prin­ci­pio. Creo que es­ta es una lí­nea que se pu­e­de des­ar­ro­llar de for­ma in­de­fi­ni­da.

¿POR QUÉ EMPIEZAS A PINTAR, SI LLEVABAS LAS MATEMÁTICAS EN LA CA­BE­ZA?

Mi abuelo, Char­les L’eplat­te­ni­er, fue pro­fe­sor de Le Cor­bu­si­er, en Sui­za. Y él me di­jo: ve­te a la ar­qui­tec­tu­ra, por­que en la

pin­tu­ra no va­les na­da. Él mu­rió an­tes de yo na­cer y no lo cono­cí. De hec­ho, no me en­te­ré de su exis­ten­cia has­ta la mu­er­te de mi ma­dre. Mi abu­e­la se vol­vió a ca­sar con otro pin­tor y yo des­de pe­queño te­nía una ca­ja de pin­tu­ras… y pin­ta­ba.

Cre­cí con el olor de la tre­men­ti­na. Y en ca­sa ha­bía un mon­tón de cu­a­dros de mi abuelo. Cre­cí ro­de­a­do de sus pin­tu­ras. No he pu­es­to nun­ca en mi ha­bi­ta­ci­ón un pós­ter de chi­cas des­nu­das.

CHAR­LES L'EPLAT­TE­NI­ER ERA TAM­BI­ÉN AR­QUI­TEC­TO, DISEÑADOR DE JOYAS. SE LE CONSIDERA UN MAESTRO DEL ART NOUVEAU. CU­AN­DO SE MENCIONA SU APELLIDO EN SUI­ZA, ¿PESA MÁS EL ABUELO O EL NIETO?

Char­les L’eplat­te­ni­er es cono­ci­do allí. Era una per­so­na im­por­tan­te. En el Mu­seo de Be­llas Ar­tes de Chaux-de-fonds ti­e­nen una sa­la com­ple­ta de­di­ca­da a su obra. Él in­ven­tó una lí­nea pa­ra­le­la a Gau­dí, sin cono­cer­se. Tam­bi­én en Sui­za Willy L’eplat­te­ni­er su­e­na más que en Es­paña, por­que aquí hay pro­ble­mas pa­ra pro­nun­ci­ar­lo.

¿CUÁNDO PIENSAS EN LA PIN­TU­RA CO­MO PROFESIÓN?

A los 20 años. Tra­ba­ja­ba de con­ta­ble pa­ra uno de los marc­han­tes de ar­te más im­por­tan­tes del si­glo xx y un día le en­señé mis pin­tu­ras. Él me pro­pu­so que me de­di­ca­ra a es­to y no a ali­ne­ar nú­me­ros. Pe­ro mi mujer de en­ton­ces me di­jo: no, tú tra­ba­ja, por­que la pin­tu­ra en Sui­za no es un tra­ba­jo. El ar­te en Sui­za se co­lec­ci­o­na, pe­ro no se re­co­no­ce al ar­tis­ta. En­ton­ces pa­ré de pintar. Aco­gí la pin­tu­ra de nu­e­vo en 1996, y des­de en­ton­ces pin­to sin pa­rar.

¿HAY MUC­HOS AR­TIS­TAS CONTEMPORÁNEOS HACIENDO CUBISMO?

No­oo [ri­sas]. El cubismo no está aca­ba­do. Aun­que mucha gente di­ce que soy el último cubista del mundo… pe­ro da igual. Yo pi­en­so que a los que les gus­ta el cubismo, que ti­e­nen una sen­si­bi­li­dad fren­te a es­ta for­ma del ar­te, ti­e­nen con­mi­go una po­si­bi­li­dad ma­ra­vi­llo­sa de tener cu­a­dros muc­ho más ba­ra­tos que los de Pi­cas­so.

DE MOMENTO… [MÁS RI­SAS]. TEN­GO ENTENDIDO QUE EN UN MU­SEO DE KIEV HAY UN CUADRO TUYO AL LADO DE UN VELÁZQUEZ, LA PRI­ME­RA OBRA MODERNA EN UN MU­SEO DE AR­TE CLÁSICO.

Sí. Creo que mi cubismo y mi ar­te van por bu­en ca­mi­no.

¿QUÉ FORMATOS SUELES PINTAR?

Co­mo soy mi­nusvá­li­do, me cu­es­ta pintar de pie. Su­e­lo pintar sen­ta­do y los formatos son ca­si si­em­pre 50 x 60, más bi­en

A los que les gus­ta el cubismo, que ti­e­nen una sen­si­bi­li­dad fren­te a es­ta for­ma del ar­te, ti­e­nen con­mi­go una po­si­bi­li­dad ma­ra­vi­llo­sa de tener cu­a­dros muc­ho más ba­ra­tos que los de Pi­cas­so.

pe­queños. Ac­tu­al­men­te pin­to 120 x 80, no muy gran­de, no por in­ca­pa­ci­dad, si­no por co­mo­di­dad: me gus­ta mo­ver el cuadro y, por otra par­te, nor­mal­men­te la gente no ti­e­ne es­pa­cio pa­ra col­gar uno de oc­ho me­tros en ca­sa. Eso es al­go po­si­ti­vo a la ho­ra de co­lo­car una obra en una re­si­den­cia. Aho­ra, hay gente que di­ce que pa­ra ser re­co­no­ci­do, hay que pintar muy gran­de. Yo di­go que no.

TAM­BI­ÉN HACES ESCULTURAS Y GRABADOS.

Ha­go grabados ma­ne­ra ne­gra y agua­fu­er­tes so­bre pa­pel de al­ta ca­li­dad y en ti­ra­das muy pe­queñas. Y esculturas tam­bi­én cu­bis­tas, en hi­er­ro, y otras que ju­e­gan con los cam­pos mag­né­ti­cos. Al­go un po­co especial: ajus­tan­do la po­si­ci­ón idó­nea de ima­nes se ob­ti­e­ne un equi­li­brio que des­a­fía las leyes de la gra­ve­dad. Son ge­ne­ral­men­te obras úni­cas, re­a­li­za­das en ma­de­ra o me­ta­cri­la­to. La es­cul­tu­ra ti­e­ne una co­sa muy bu­e­na: me li­be­ra.

HAS HEC­HO UNA SE­RIE QUE RINDE HOMENAJE A LA VANGUARDIA DEL SI­GLO XX.

Sí. Ca­da li­en­zo ha­ce una re­pro­duc­ci­ón de la obra del ar­tis­ta y un re­tra­to suyo, a mi for­ma, cubista. In­ten­to si­em­pre in­ves­ti­gar pa­ra ver cómo era la per­so­na, e in­ten­to plas­mar un momento di­fe­ren­te o me­nos cono­ci­do de su vi­da. He hec­ho unas quin­ce pin­tu­ras, pe­ro ten­dría que com­ple­tar­la y ha­cer­la más gran­de. El pri­me­ro fue Pi­cas­so, por su­pu­es­to, lu­e­go Andy War­hol, Wi­fre­do Lam… El pro­ble­ma de las se­ri­es es que se ago­tan las ide­as, así que hay que pa­rar y es­pe­rar.

¿WI­FRE­DO LAM?

Sí, es un ar­tis­ta que me gus­ta muc­ho. Su obra es muy in­tere­san­te. Tam­bi­én me gus­ta­ría ha­cer al­go a Gu­aya­sa­mín. He in­ten­ta­do ele­gir a ar­tis­tas que no se­an el tí­pi­co pin­tor, si­no que ten­gan una his­to­ria detrás. Lam es ge­ni­al. Tu­vo con­tac­to con Pi­cas­so.

¿CONOCE LA PIN­TU­RA CUBANA?

La pin­tu­ra cubana es muy co­lo­ris­ta. El co­lor allí es muy fu­er­te. Las lí­ne­as son muy di­rec­tas. La­men­ta­ble­men­te, no conoz­co a muc­hos ar­tis­tas cu­ba­nos.

ADEMÁS DE AR­TIS­TAS (NATALYA TI­E­NE FOR­MA­CI­ÓN MUSICAL), OS PODEMOS LLAMAR MECENAS Y CO­LEC­CI­O­NIS­TAS.

Además de nu­es­tra la­bor en Art Unity, que co­mo sa­bes es un es­pa­cio de ar­tes, so­mos co­lec­ci­o­nis­tas. Y ca­si si­em­pre que vi­e­ne un ar­tis­ta a nu­es­tra ga­le­ría, com­pra­mos al me­nos una obra. De Car­me­lo Tre­na­do te­ne­mos seis, tres de los her­ma­nos Zi­gu­ra, dos de Sch­mid…

EL AR­TE ES CARO.

No, el ar­te es ba­ra­tí­si­mo, pe­ro eso la gente no lo sa­be. Es una in­ver­si­ón de la que nun­ca te ar­re­pi­en­tes. Por­que te que­da. Si hay una obra que te gus­ta, y la po­nes en tu sa­lón o en tu dor­mi­to­rio, si­em­pre te va a gus­tar. Y ca­da vez te va a gus­tar más. La gente ti­e­ne que evo­lu­ci­o­nar en ese sen­ti­do. So­bre to­do en Es­paña. Aquí no hay cos­tum­bre de com­prar ar­te. Quizás por la his­to­ria del pa­ís.

¿EL MER­CA­DO DEL AR­TE SE HA RECUPERADO EN ES­PAÑA?

Creo que hay más mo­vi­mi­en­to, una re­cu­pe­ra­ci­ón. So­bre to­do, una vu­el­ta a la pin­tu­ra. La gente se abur­re un po­co del ar­te con­cep­tu­al. A ni­vel de mer­ca­do, yo ca­si to­do lo que com­pro es en sub­as­ta, y los pre­ci­os han subi­do. Se ven­den bi­en los nom­bres im­por­tan­tes y los me­nos son más di­fí­ci­les. Pe­ro el mer­ca­do to­da­vía no ha vu­el­to a co­mo era ha­ce di­ez años, cu­an­do ha­bía una eco­no­mía más sa­na.

Aho­ra mis­mo te­ne­mos muc­has es­pe­ran­zas con es­ta feria: Mar­be­lla no es pre­ci­sa­men­te Es­paña, y el pú­bli­co es más se­lec­to.

WILLY L'EPLAT­TE­NI­ER

THE LAST CUBIST IN THE WORLD

I am an eco­no­mist and I have a mat­he­ma­ti­cal back­ground. That's why I'm very com­for­ta­ble in Cu­bism, not in the sen­se that everyt­hing co­mes easy. Cu­bism has be­en de­ve­lo­ped by chan­ce by Pi­cas­so, by Bra­que... and the­re ca­me a cer­tain Ju­an Gris, who for me, is the best Cubist, but as he di­ed at 42 ye­ars old he pro­du­ced a litt­le less than Pi­cas­so.

Now, Cu­bism was de­ve­lo­ped sin­ce 1907, ap­pro­xi­ma­tely, and aban­do­ned qui­te so­on. It has be­en a bit re­mo­ved from mo­dern art, even though the­re was much to de­ve­lop.

Cu­bism is not fi­nis­hed. Alt­hough many pe­o­ple say that I am the last cubist in the world... but it do­es not mat­ter. I think that tho­se who like Cu­bism, who have sen­si­ti­vity for this form of art, have a won­der­ful pos­si­bi­lity of ha­ving pain­tings with me much che­a­per than Pi­cas­so's.

Una de las pin­tu­ras cu­bis­tas de Willy L'eplat­te­ni­er.

Wi­fre­do Lam, de la se­rie Pin­to­res fa­mo­sos del si­glo xx.

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