El sa­ber nos con­vier­te en ga­na­do­res

BavaroNews - - AQUÍ NOSOTROS - FRED­DIE JOHN­SON / freddy­john­son80@outlook.com

“De un uni­ver­so de un au­la su­per­po­bla­da de 48 es­tu­dian­tes, apa­re­ció Luz, (una es­tu­dian­te) des­te­llan­do en sus ojos la sa­tis­fac­ción de ser la úni­ca de 48 que ha­bía "leí­do" tres libros es­ta se­ma­na en Youtu­be”.

En la gra­dua­ción de "La Gran Aven­tu­ra" de uno de los gru­pos de es­tu­dian­tes de 6to gra­do en la Es­cue­la don­de mi es­po­sa im­par­te es­te pro­gra­ma de dis­ci­pu­la­do.

Ke­nia, mi es­po­sa, me pi­dió que an­tes de en­tre­gar los cer­ti­fi­ca­dos die­ra unas pa­la­bras de mo­ti­va­ción y desafío, no só­lo con el ob­je­ti­vo de que fue­ran bue­nos cris­tia­nos, si no de que fue­ran bue­nas per­so­nas.

Mis im­pro­vi­sa­das pa­la­bras me con­du­je­ron ha­cia la im­por­tan­cia de apro­ve­char co­rrec­ta­men­te los re­cur­sos a la dis­po­si­ción de " Los mi­llen­nials", que ob­via­men­te, no te­nía­mos los "ge­ne­ra­ción X". Y los baby boo­mers, ni ima­gi­nar­lo.

"¡El Youtu­be, por ejem­plo, de­cía yo, có­mo lo usan inade­cua­da­men­te!"

De re­pen­te gi­ré un desafío, ca­si se­gu­ro de que na­die res­pon­de­ría afir­pro­fe­so­ra ma­ti­va­men­te, (es­toy en una es­cue­la pri­ma­ria, ca­si ru­ral, ha­blán­do­les a una au­dien­cia en­tre 10 y 15 años).

"Es­toy se­gu­ro -con­ti­nué- de que nin­gu­nos de us­te­des usan el Youtu­be pa­ra leer un buen li­bro. Le da­ré mil pe­sos aho­ra mis­mo al que me de­mues­tre que es­tá le­yen­do un li­bro, con la téc­ni­ca de au­dio­li­bro"

De un uni­ver­so de un au­la su­per­po­bla­da de 48 es­tu­dian­tes, apa­re­ció Luz, (una es­tu­dian­te) des­te­llan­do en sus ojos la sa­tis­fac­ción de ser la úni­ca de 48 que ha­bía "leí­do" tres libros es­ta se­ma­na en Youtu­be.

Pre­gun­té los títulos, los au­to­res y las na­cio­na­li­da­des de los mis­mos, lo cual ella con­tes­tó con se­gu­ri­dad y gra­cia, ga­nán­do­me mil pe­sos en el ac­to.

Se los en­tre­gué en pre­sen­cia de la ti­tu­lar del cur­so, 47 tes­ti­gos y de mi es­po­sa, pa­ra evi­tar to­do ti­po de malos en­ten­di­dos.

Lue­go, ella di­jo a mi es­po­sa, que le com­pra­ría una or­quí­dea a su madre con el im­por­te ga­na­do.

¡Es que sa­ber, nos con­vier­te en ga­na­do­res! -ter­mi­na­ba mi char­la des­em­bol­san­do los mil pe­sos.

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