MI­CHE­LLE REY­NO­SO

LA DISEÑADORA QUE VIS­TE A PER­SO­NA­LI­DA­DES DOMINICANAS

Ritmo Social - - Sumario. Entrevistas - en­tre­vis­ta Pa­tri­cia Acos­ta

EL NOM­BRE DE LA AR­TIS­TA DE­TRÁS DE LOS VES­TI­DOS Y TRA­JES QUE UTI­LI­ZAN GRAN­DES PER­SO­NA­LI­DA­DES DOMINICANAS.

Su con­vic­ción por el di­se­ño y la mo­da es su mu­sa pa­ra ha­cer de sus ves­ti­dos los más ele­gan­tes y ori­gi­na­les. La pa­sión y el amor que le en­tre­ga ca­da día a sus di­se­ños es lo que le per­mi­te mar­car la di­fe­ren­cia. Sus ini­cios fue­ron en un pe­que­ño es­pa­cio de su ca­sa; ella re­creó un ta­ller pa­ra ha­cer lo que le gus­ta­ba. Hoy, sus di­se­ños tie­nen mu­cha de­man­da y exi­gen de más es­pa­cio. Mi­che­lle Rey­no­so es el nom­bre de la ar­tis­ta de­trás de los ves­ti­dos y tra­jes que uti­li­zan gran­des per­so­na­li­da­des dominicanas.

MI­CHE­LLE REY­NO­SO ES UNA MU­JER fuerte, pe­ro de co­ra­zón blan­do; es per­se­ve­ran­te y so­ña­do­ra, con­si­de­ra ser ca­paz de mo­ver cie­lo y tie­rra pa­ra cum­plir sus me­tas y, so­bre to­do, en­tien­de ser una tra­ba­ja­do­ra in­can­sa­ble.

SU DE­SEO POR LAS TE­LAS Y LA MO­DA sur­gió ha­ce al­re­de­dor de una dé­ca­da, cuan­do era pro­pie­ta­ria de una tien­da de ro­pa fe­me­ni­na y le sur­gió la idea de fa­bri­car ves­ti­dos de fies­tas con sus pro­pias ideas, ya que sa­lía del país en bus­ca de pie­zas es­pe­cí­fi­cas y no las en­con­tra­ba. En­ton­ces, con la ayu­da de un ami­go mo­dis­to, co­men­zó a crear esas pie­zas las cua­les eran las fa­vo­ri­tas de sus clien­tes.

SE INS­PI­RA EN LOS VIA­JES, ma­yor­men­te cuan­do se des­co­nec­ta y es­tá en paz, ahí le lle­ga la mu­sa y flu­yen co­sas ma­ra­vi­llo­sas.

SU PRI­MER TRA­BA­JO FUE CO­MO MO­DE­LO de pa­sa­re­las y ede­ca­na de una mar­ca re­co­no­ci­da de cer­ve­zas del país. No es­tu­dió di­se­ño de mo­da, es diseñadora por con­vic­ción, es to­tal­men­te em­pí­ri­ca. Ella nos cuenta que le en­can­ta­ría ves­tir a Char­li­ze The­ron.

LO­GRÓ ADEN­TRAR­SE AL MUN­DO DE LA mo­da cuan­do adap­tó un es­pa­cio de su ca­sa pa­ra co­ser y a raíz de que siem­pre ha co­no­ci­do mu­chas per­so­na­li­da­des de nues­tro país, ellas mis­mas se co­men­za­ron a in­tere­sar por sus pie­zas y las uti­li­za­ban. Lle­gó un mo­men­to en que tu­vo tan­ta de­man­da, que de­ci­dió eli­mi­niar el ta­ller de su ca­sa y lle­var­lo a una pla­za co­mer­cial; hoy ya lo de­más es his­to­ria.

A SU PRI­MER DES­FI­LE Y PRI­ME­RA co­lec­ción le lla­mó Cham­pag­ne y fue ela­bo­ra­da en el año 2016. Pa­ra ella, una mu­jer con cla­se es la que irra­dia per­so­na­li­dad y ac­ti­tud com­bi­na­da con unos bue­nos mo­da­les y es­ti­lo. Ex­pli­ca que te­ner cla­se no se tra­ta de lle­var una mar­ca de ro­pa ca­ra o un ex­qui­si­to per­fu­me, la cla­se va más allá del com­por­ta­mien­to fe­me­nino. En­tien­de que el es­ti­lo es la ma­ne­ra per­so­nal que te­ne­mos de ves­tir­nos.

LO MÁS DI­FÍ­CIL QUE LE HA TO­CA­DO VI­VIR es la en­fer­me­dad y muer­te de su pa­dre.

LLE­GAR A DES­TA­CAR­SE CO­MO HAS­TA AHO­RA es un lo­gro, triunfos que lle­van con­si­go mu­chos tro­pie­zos y ale­gría. Mi­che­lle Rey­no­so re­fle­xio­na y ex­pli­ca que, pa­ra con­ver­tir sus sue­ños reali­dad, ne­ce­si­tó de mu­cho es­fuer­zo, de­ter­mi­na­ción, per­se­ve­ran­cia y, so­bre to­do, dis­ci­pli­na. To­das esas, re­cal­ca, son las cla­ves que te lle­van al éxi­to en lo que sea que te des­ta­ques. La diseñadora ase­gu­ra en un cló­set no pue­de fal­tar una blu­sa blan­ca, unos jeans y un ves­ti­do bá­si­co ne­gro.

foto Yael Du­val ma­qui­lla­je Jho­naly Ma­keup

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