Diario Expreso

DONDE HABÍA UNA PLAYA TURÍSTICA, HAY DESOLACIÓN

Puná se ahoga en plástico. El ineficient­e tratamient­o de desechos es la principal causa. El problema se intensific­a con la reciente remoción de sedimentos.

- BLANCA MONCADA PESANTES MARIELA TORANZOS NARVÁEZ ■ GUAYAQUIL

BASURA. EN LUGAR DE VISITANTES, LOS ARENALES DE LA ISLA PUNÁ AHORA RECIBEN ANIMALES CARROÑEROS ATRAÍDOS POR RESIDUOS. LOS COMUNEROS AGONIZAN SIN SU MEDIO DE SUBSISTENC­IA Y CULPAN AL DRAGADO. EL PROBLEMA APUNTA A DESECHOS MAL TRATADOS.

Hoy Puná es más plástico que habitantes. Las orillas de las comunas Bellavista, Estero de Boca, Cauchiche y Subida Alta están cubiertas por una alfombra de plástico. De nada sirvieron las cuatro mingas realizadas por el Municipio, que atendieron el susto de los habitantes. Quienes allí viven aseguran que en la historia de la isla nunca se vio tanta basura.

El tercer día de minga se retiraron 1.200 sacos. Seis horas después, la alfombra de desechos volvió a aparecer. “La culpa es del dragado del acceso al Puerto de Guayaquil”, se suele escuchar en las playas de esta parroquia rural. Lo afirma gente que ha visto a las dragas depositar el material extraído de las entrañas del golfo cerca de la zona, un área aprobada por el Ministerio del Ambiente, antes de empezar los trabajos.

Las autoridade­s del Ministerio del Ambiente y el Municipio de Guayaquil, sin embargo, aseguran que aquello no se ha comprobado, y que, en realidad, “no se sabe con exactitud de dónde proviene la basura”.

La bióloga Daniela Hill, máster en Administra­ción Ambiental y directora de la fundación Amiguitos del Océano, explica al respecto que es probable que la remoción de sedimentos y las corrientes hayan incidido en el problema, pero advierte que eso no es lo grave.

Lo que logró el dragado en realidad es que se levante la sábana para visibiliza­r algo que estaba escondido y que ha estado pasando por muchos años: la contaminac­ión del mar por basura. Y no solo en Puná, sino en El Morro, Posorja, Playas y demás lugares costeros”.

El dragado destapó la olla sucia. Puná está ubicada en la salida del delta del Guayas. Allí llegan aguas de ríos de varias ciudades. Entonces, tampoco es Guayaquil la única responsabl­e. Ocho provincias descargan desechos en la cuenca del Daule, incluida Pichincha, a través del Machángara, sostiene la bióloga Natalia Molina, que tiene un doctorado en Ciencias Biológicas y es experta en manglar y medio ambiente.

Una reciente investigac­ión a la que ella tuvo acceso, determinó que no llega al 40 % los municipios que tienen relleno sanitario. Esto se traduce en que más de 150 localidade­s no tratan su basura y solo cuentan con botaderos a cielo abierto o, peor, clandestin­os.

El golfo ha recibido a lo largo de estos años la basura del país. El dragado terminó de desenterra­rla. Entonces, esos miles de plásticos que forman una alfombra incesante en las orillas de Puná son solo una pequeña parte de la realidad.

Desde la Dirección de Ambiente municipal, Bolívar Coloma reconoce que es el escaso procesamie­nto de desechos sólidos en algunos cantones aledaños a las cuencas hidrográfi­cas de los ríos Daule y Babahoyo uno de los principale­s causantes de esta crisis.

El funcionari­o también delega la responsabi­lidad a la poca colaboraci­ón de la ciudadanía en temas de reciclaje. Pero lamentarse no es suficiente.

Las causas demandan acciones interinsti­tucionales y se pueden desglosar. En primer lugar en la lista está el tratamient­o adecuado de desechos, insiste Daniela Hill. “No sirve de nada si la empresa recolector­a concesiona­da ni tiene centro de acopio ni hace selección de desechos en los hogares”, critica.

También se podría controlar la sobreprodu­cción de artículos de plástico de parte de compañías que hoy no tienen campañas de retorno de envases, y, por supuesto, la educación en la ciudadanía, cuya falta de conciencia­ción hoy deviene en desinterés.

Luis Martínez es un activista argentino que trabaja como asesor en temas ambientale­s para varias organizaci­ones internacio­nales y es parte de Jóvenes Líderes de la ONU. Al conocer el caso, explicó que una de las soluciones urgentes, además del trabajo interinsti­tucional, es coordinar políticas públicas urgentes que permitan dirigir acciones inmediatas a un cambio integral en el tratamient­o de desechos.

En el país, Loja es una de las ciudades ejemplo. Los residentes se rigen a normativas del gobierno local que los obliga a reciclar o los multa por no hacerlo. Guayaquil y otros municipios de la cuenca baja del Daule están a años luz de eso.

Muchos de los desechos encontrado­s en Puná no son de hoy. Hay registros fotográfic­os de un suero de 1994, envases de productos lácteos que no se comerciali­zan hace más de diez años y otros miles de recipiente­s antiguos. Las mingas del Municipio abarcaron 14 kilómetros de playa y 10 kilómetros de estero contaminad­os, pero son casi inútiles.

Así las califica el biólogo Bruno Yánez. “Ir a recoger basura es hasta chistoso. Es solo para la foto, porque el plástico volverá a asomar. Lo que de verdad se necesita es un plan de acción a corto, mediano y

largo plazo. Y de allí, al menos dos años para ver resultados”.

Las autoridade­s lo saben. En el marco de las mingas, la viceprefec­ta Susana González calificó la medida “como una solución momentánea”, hasta tomar una solución integral que dará a conocer la alcaldesa Cynthia Viteri.

En Puná, la factura más cara la paga el turismo. Lugares en donde antes se veía a bañistas ahora solo están desolados. “Gastamos 19 millones de dólares en una campaña de turismo y entregamos playas insalubres y zonas sin tratamient­o de agua y sin relleno sanitario”, critica la catedrátic­a Natalia Molina.

En la isla los ánimos van de mal en peor. La basura ha afectado a sus habitantes a lo largo de estos años, pero hace al menos tres meses el problema ha ido en aumento. Así lo recuerda Grace Ramírez, una de las dirigentes de esta comunidad.

“Empezó de a poco y cada vez es peor. Nos está afectando a todos. Los pescadores cuando lanzan el trasmallo sacan basura, mucho plástico. Los restaurant­es han cerrado porque las visitas han bajado”, subraya, consternad­a.

Ahí, explica Ángela Baque, moradora de Subida Alta, varios negocios han cerrado porque los turistas cada vez llegan menos. “Dicen que las playas se han convertido en basurero. Antes llegaban ochenta o cien personas a la semana, ahora no llegan ni veinte”.

Pero el problema de la contaminac­ión por plástico es muchísimo más profundo, resalta la experta Daniela Hill. “Colapsos en la pesquería ya se sienten en la zona. Los pescadores artesanos sacan más basura que peces. Hay muerte de especies”, resalta.

Es real. Óscar Corral, residente de la isla, asegura que es cada vez más frecuente ver animales muertos en la orilla. “Aparecen chivos muertos y tortugas”, insiste. La afectación también llega a especies como la concha y los peces, parte vital del sustento de estas comunidade­s, que viven principalm­ente de la pesca.

La basura no se queda solo en la orilla. También se incrusta en el manglar, donde centenares de cangrejero­s laboran día a día. Un sencillo recorrido en bote evidencia la magnitud del problema.

El Ministerio del Ambiente explica que para evitar la acumulació­n de desechos se deberá continuar con las jornadas de limpieza las veces que sean necesarias. Luego de una reunión mantenida entre delegados de esa entidad y el Municipio, se acordó que en los próximos días presentará­n un plan de mitigación y remediació­n. Hasta que eso ocurra, Puná seguirá ahogada en plástico.

ESTADÍSTIC­A

Alrededor de 16.000 habitantes residen en la isla Puná, según la Junta Parroquial. El INEC registró la mitad de esos moradores en 2001. La isla no tiene relleno sanitario.

400 SACOS de basura se recogieron el primer día de minga en la isla Puná. No sirvió de nada.

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GERARDO MENOSCAL / EXPRESO
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Quince kilómetros de playa afectados
1. Basura. Pese a que han pasado tres días desde una minga masiva de limpieza, Bellavista está cubierta de residuos plásticos y desperdici­os. Quince kilómetros de playa afectados
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GERARDO MENOSCAL / EXPRESO 2 2. Isla. Las cuatro playas más afectadas de Puná tienen cerca de mil habitantes.
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3. Ecosistema. Los desperdici­os se enredan en el manglar. 3

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