Is­rael Mal­do­na­do

NUN­CA ESPERÉ ES­TE d NI­VEL DE PO­PU­LA­RI­DAD”

Dominguero - - El Personaje - Por Ivon­ne La­go M. la­goi@ gra­na­sa. com. ec

El can­tan­te del gru­po Chi­cha Po­wer es quien per­so­ni­fi­ca a en Eduar­do Grey la no­ve­la ‘ Sha­ron, La He­chi­ce­ra’.

Can­tan­te de pro­fe­sión, Is­rael Mal­do­na­do no pue­de creer que su pa­pel en la no­ve­la ‘ Sha­ron, La He­chi­ce­ra’ le ha­ya he­cho ga­nar no­to­rie­dad. Aun­que su desempeño ha si­do so­bre los es­ce­na­rios de­mos­tran­do su ta­len­to mu­si­cal, ca­rre­ra que ini­ció ha­ce 20 años, fue el per­so­na­je Ri­car­do Re­yes el que lo pu­so en el ojo pú­bli­co. El pa­pel de Mal­do­na­do, en la se­rie de Ecua­vi­sa, es cor­to pe­ro in­ten­so, al dar­le vi­da a Eduar­do Grey, co­no­ci­do di­rec­tor de la or­ques­ta Los He­chi­ce­ros, quien fue par­te im­por­tan­te en la vi­da de Sha­ron, al con­ver­tir­se en el pa­dre de su hi­ja Sa­mant­ha. Pa­ra me­ter­se en el per­so­na­je, el can­tan­te tu­vo un cam­bio ra­di­cal en su as­pec­to. Su ca­be­llo pa­só por la per­ma­nen­te, le pin­ta­ron ca­nas, se de­jó cre­cer la bar­ba y el bi­go­te, lo que oca­sio­nó que la gen­te no lo re­co­no­cie­ra. Sin em­bar­go, aque­llo va­lió la pe­na, ya que la res­pues­ta del pú­bli­co ha si­do po­si­ti­va.

ERES MÁS CAN­TAN­TE QUE AC­TOR.

Al mo­men­to sí. Es a lo que más me de­di­co.

¿ CÓ­MO SE DA ES­TO DE EN­TRAR A UNA PRO­DUC­CIÓN DON­DE NO SE EX­PLO­TA TU CA­LI­DAD CO­MO MÚ­SI­CO, PE­RO ES­TÁS EN UN PA­PEL IM­POR­TAN­TE EN LA NO­VE­LA DE SHA­RON?

En reali­dad, ten­go 6 años tra­ba­jan­do en TV, pe­ro es la pri­me­ra vez que gano no­to­rie­dad, siem­pre he te­ni­do pa­pe­les pro­ta­gó­ni­cos y en pro­duc­cio­nes muy cos­to­sas co­mo ‘ Se­cre­tos’, hoy es­tá la de Sha­ron, que rom­pió el ré­cord; lue­go de eso es­tu­ve en ‘ Milagros’, otra obra de Ecua­vi­sa, pe­ro al­go pa­só que nun­ca pu­do sa­lir al ai­re. Es­tu­ve ade­más en ‘ El más que­ri­do’, fui el se­gun­do ac­tor jun­to a San­tia­go Car­pio, nos fue muy bien, aho­ra en Sha­ron la gen­te co­mo que me ha re­co­no­ci­do, soy el pa­pá de Sa­mant­ha, su pri­mer amor o tal vez de­cep­ción, de Sha­ron.

AL INI­CIO DE LA NO­VE­LA SE AD­VIER­TE QUE ES­TÁ BA­SA­DA EN LA VI­DA DE SHA­RON, PE­RO TAM­BIÉN HAY PER­SO­NA­JES Y SI­TUA­CIO­NES FICTICIAS Y OTRAS PUE­DEN SER COIN­CI­DEN­CIAS.

Ri­car­do Re­yes es Eduar­do Grey y ya lo pue­do de­cir por­que ya co­no­cí al pa­pá de Sa­mant­ha.

¿ EN QUÉ CIR­CUNS­TAN­CIAS SE DIO ESE EN­CUEN­TRO?

Hoy en día, soy muy ami­go de Sa­mant­ha. Nos hi­ci­mos ami­gos en la pro­duc­ción. Sa­bía quién era ella, pe­ro el sa­lu­do era ho­la, ho­la, no de be­sos. De ahí nues­tras pri­me­ras es­ce­nas fue­ron muy dis­tan­tes, en el mo­men­to de ac­tuar nun­ca me atre­ví a pre­gun­tar­le na­da de su pa­pá, no te­nía idea cuál era su re­la­ción, sa­bía que era me­dio com­pli­ca­da, pe­ro co­mo no te­nía la con­fian­za nun­ca le pre­gun­té. Pa­sa­mos tres me­ses me­ti­do en la pro­duc­ción y en ma­yo Sa­mant­ha y yo em­pe­za­mos a ser más cer­ca­nos, me in­vi­tó a la fies­ti­ta de su her­mano y fui con mi hi­ji­to y me di­jo ‘ mi pa­pá es­tá aquí’.

¿ TE REUNISTE CON ÉL, HA­BLA­RON, TE ACON­SE­JÓ ACERCA DE TU PER­SO­NA­JE?

Nun­ca pen­sé que el pa­pá y ella te­nían al­gu­na re­la­ción, bueno, asu­mí mal. Ya ha­bía de­ja­do de gra­bar, me ha­bía cam­bia­do el look, aho­ri­ta tú me ves más co­mo soy yo, pe­ro des­de fe­bre­ro a ma­yo me de­jé la bar­ba, me hi­ce la per­ma­nen­te, y fue bien chis­to­so por­que me que­dó un afro, al­go bien in­tere­san­te. De he­cho, la gen­te no me re­cono-

No ten­go nin­gu­na re­li­gión, soy hi­jo, soy cre­yen­te, tra­ba­jo en una re­la­ción con Dios, que me guía. Es­tu­ve 6 a 7 me­ses en reha­bi­li­ta­ción por dro­gas y al­cohol, y des­pués de eso Él es mi fuen­te”.

ce en la ca­lle. El otro día com­par­tí en una me­sa con unas chi­cas y ha­bla­ban de la no­ve­la de Sha­ron y del per­so­na­je de Ri­car­do Re­yes, pe­ro no te­nían ni idea que era yo has­ta que les di­je.

¿ PE­RO QUÉ PA­SÓ CON EDUAR­DO GREY?

No le pu­de sa­car na­da. De he­cho cuan­do lo co­no­cí me di cuen­ta que me ha­bía in­ven­ta­do un per­so­na­je. Él tie­ne un tono de voz com­ple­ta­men­te dis­tin­to, una ma­ne­ra de ex­pre­sar­se com­ple­ta­men­te dis­tin­ta. Él no es tan Ri­car­do Re­yes, él tie­ne otra for­ma de ac­tuar. Tie­ne la par­si­mo­nia que yo no ten­go, yo soy más ace­le­ra­do. Es Is­rael Mal­do­na­do ha­cien­do a Eduar­do Grey, no te­nía nin­gún re­fe­ren­te, bus­qué en YouTu­be, pe­ro nun­ca vi na­da, en­ton­ces me to­có in­ven­tár­me­lo y dar lo que me de­cían los di­rec­to­res. Hu­bie­ra que­ri­do co­no­cer­lo an­tes, eso fue lo que pen­sé. Tal vez hu­bie­ra po­di­do to­mar otro ca­mino en la in­ter­pre­ta­ción.

¿ LO­GRA­RON HA­BLAR?

¡ Cla­ro! Sa­mant­ha me di­jo ‘ ven te lo pre­sen­to’, in­clu­so ten­go fotos con él. Real­men­te fue che­ve­rí­si­mo. Con­ver­sa­mos un buen tiem­po, me pa­só unas can­cio­nes, me di­jo que es­ta­ba ha­cien­do al­go. No lle­ga­mos a na­da, pe­ro en ese mo­men­to se por­tó muy bien.

¿ TU PER­SO­NA­JE ES DE LAR­GA DU­RA­CIÓN?

Ter­mi­na pron­to. Es bas­tan­te fiel a la ver­dad y pa­ra eso es­ta­ban Sa­mant­ha y la fa­mi­lia de Sha­ron pa­ra ase­gu­rar­se de que se cuen­te la his­to­ria de una Sha­ron real con de­fec­tos y equi­vo­ca­cio­nes. Mi per­so­na­je es lo que en ver­dad fue. Se co­no­cie­ron en la ban­da, tu­vie­ron un romance, que­dó em­ba­ra­za­da, es­tá con­ta­da co­mo es. Ya mi per­so­na­je fue. Has­ta la per­ma­nen­te se me fue.

HAY BUE­NAS Y MA­LAS CRÍ­TI­CAS DE LA NO­VE­LA.

Ma­las no hay o tal vez de­ben ha­ber, pe­ro no he vis­to. Real­men­te no son ma­las en el sen­ti­do que me odian y que di­gan ‘¡ qué bes­tia, es­te ti­po es un sin­ver­güen­za!’. Yo no lo

pue­do juz­gar y es al­go que apren­dí con Jai­me Ta­ma­riz, a no juz­gar a mi per­so­na­je, si me me­to a pen­sar que voy a ser de ma­lo, per­dí. Me han di­cho por las re­des so­cia­les que soy ma­lo, que soy un sin­ver­güen­za y me da ri­sa. Les con­tes­to a ca­si to­dos, me to­mo mi tiem­po. Re­vi­so el ce­lu­lar a ca­da ra­to y les res­pon­do, pe­ro es un 70 / 30, que es­tá en­gan­cha­do. Ecua­vi­sa ha he­cho un gran tra­ba­jo. Real­men­te ha si­do una ex­pe­rien­cia ché­ve­re. Es­te ni­vel de po­pu­la­ri­dad nun­ca en mi vi­da lo esperé, siem­pre me he man­te­ni­do co­mo can­tan­te, en un pla­tó, siem­pre he es­ta­do pre­sen­te des­de que me ini­cié en el 99. Es­te año ha si­do un gran año pa­ra la Chi­cha Po­wer.

¿ ESE ES EL GRU­PO MU­SI­CAL AL CUAL PER­TE­NE­CES?

Sí. Se ha jun­ta­do con lo de mi­cro­tea­tro, Sha­ron y Luis Mi­guel. Ha si­do un buen año pa­ra mí.

TIE­NES MUY BUE­NA VOZ, HAS HE­CHO CON­CIER­TOS EN HO­ME­NA­JE A LUIS MI­GUEL, ¿ POR QUÉ NO BUS­CAR LA INTERNACIONALIZACIÓN?, HAY CAN­TAN­TES QUE ES­TÁN AHÍ PERSISTIENDO, ¿ POR QUÉ TE QUEDASTE EN LOS COVERS Y BAN­DAS?

Por dos ra­zo­nes. Ten­go 40 años y des­de que ten­go 19 es­toy tra­ba­jan­do pro­fe­sio­nal­men­te. He la­bo­ra­do en múl­ti­ples pro­yec­tos. En el 2002 abrí un con­cier­to de Los Ami­gos In­vi­si­bles con te­mas míos, 5 o 6 can­cio­nes. En el 2004 me fui a Es­ta­dos Uni­dos en un pro­yec­to lle­va­do por un pro­duc­tor que ha­bía ga­na­do un Grammy con San­ta­na. Nos jun­ta­mos un do­mi­ni­cano, un pa­ra­gua­yo, una su­per­ban­da en la Flo­ri­da y no pa­só na­da. Me fui a vi­vir a Los Án­ge­les, con Au­to Pop hi­ci­mos un dis­co, ten­go unas 60 can­cio­nes com­pues­tas, de pa­so si­go com­po­nien­do.

¿ POR QUÉ NO LE HAS DA­DO LOS TE­MAS A OTROS CAN­TAN­TES?

Ten­go 40 años y, co­mo te di­go, en los 20 me la pa­sé ha­cien­do to­do lo que te es­toy con­tan­do. Me fui a Ar­gen­ti­na, Mia­mi, Los Án­ge­les... No sé qué pa­só, no le veo mu­cha ex­pli­ca­ción. Ten­go ta­len­to pa­ra el can­to, ten­go ca­ris­ma, la gen­te me si­gue y me aplau­de, pe­ro ese no es el kit del asun­to, tam­bién ten­go di­li­gen­cia. Li­te­ral­men­te he pa­sa­do ham­bre, frío, so­le­dad, he vi­vi­do en mu­chas par­tes, la qui­se ha­cer, la lu­ché, ya la hi­ce. En es­te mo­men­to pa­sé por una con­ver­sión.

¿ QUÉ TI­PO DE CON­VER­SIÓN?

Hoy en día, es­toy don­de Dios quie­re que es­té. En la Chi­cha Po­wer, el Is­rael Mal­do­na­do co­mo ac­tor, las puer­tas que se me abren son las que el Se­ñor quie­re que yo atra­vie­se, por­que des­de don­de es­toy pue­do lle­var el Evangelio, que es lo que me apa­sio­na, por en­ci­ma de cual­quier co­sa. Mi can­to y mi ac­tua­ción son vehícu­los por los cua­les pue­do lle­gar a otras per­so­nas que el Se­ñor me po­ne en fren­te. Con la Chi­cha Po­wer sa­ca­mos el año pa­sa­do una can­ción lla­ma­da ‘ Amor fino’. Y en es­te mo­men­to es­toy ter­mi­nan­do de pro­du­cir un nue­vo te­ma lla­ma­do ‘ Eres pa­ra mí’ con la Chi­cha. En una se­ma­na es­ta­rá lis­to.

¿ CUÁL FUE EL MO­TI­VO QUE TE LLE­VÓ A CAM­BIAR RA­DI­CAL­MEN­TE?

Na­da me mo­ti­vó, yo no bus­qué con­ver­tir­me, na­die me lle­vó a una igle­sia. Ha­ce 4 años o más sen­tí que de­bía cam­biar y te soy sin­ce­ro, re­ci­bí una vi­si­ta del Es­pí­ri­tu San­to. Me pa­só al­go so­bre­na­tu­ral, no te lo pue­do ma­qui­llar de otra ma­ne­ra, el Es­pí­ri­tu San­to me vi­si­tó un día y me mos­tró co­sas, me pu­so ideas, me lle­nó de amor, me re­ve­ló cuál es mi iden­ti­dad, no es ser can­tan­te o ac­tor, sino en ser hi­jo. Eso me de­vol­vió paz y es­ta­bi­li­dad, no ne­ce­si­té bus­car nun­ca más con­fort ni en mu­je­res, ni en dro­gas ni en al­cohol, ya no es­toy bus­can­do sa­tis­fac­ción en co­sas pa­sa­je­ras, mis ojos es­tán pues­tos en lo eterno. Eso fue Dios mis­mo. Es ra­ro y di­fí­cil de creer.

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