Alli­mi­cu­na: Ca­pish­ca

Ecuador Terra Incognita - - CONTENIDO - Por Ju­lio Pa­zos Ba­rre­ra

En mú­si­ca, ca­pish­ca es un ai­re cer­cano al al­ba­zo; aun­que, si la pa­la­bra se ori­gi­nó en el ver­bo qui­chua ca­pi­na –ex­pri­mir, or­de­ñar (Luis Cor­de­ro Cres­po)–, so­lo pue­de apli­car­se a la mú­si­ca en sen­ti­do muy fi­gu­ra­do. Sin em­bar­go, ex­pri­mir qué o a quién. De­je­mos la eti­mo­lo­gía del tér­mino en el mis­te­rio. Mu­chas pa­la­bras de­no­tan fe­nó­me­nos na­tu­ra­les y ob­je­tos ela­bo­ra­dos por la gen­te y, co­mo di­jo el lin­güis­ta sui­zo, son las pa­la­bras me­ras con­ven­cio­nes.

Se da en los cam­pos de Sie­rra, Cos­ta y Orien­te el ve­ge­tal de­no­mi­na­do za­pa­llo. Se co­no­cen has­ta cua­tro va­rie­da­des de es­ta cu­cur­bi­ta. Las cua­tro son plan­tas in­tro­du­ci­das se­gún se lee en la En­ci­clo­pe­dia de las plan­tas úti­les del Ecua­dor (Puce-uni­ver­si­dad de Aar­hus). La cu­cur­bi­ta Pan­ga­lo o cas­te­llano ya no se en­cuen­tra en pla­zas ni mer­ca­dos. Las tres res­tan­tes son co­mu­nes y so­bre to­do la Cu­cur­bi­ta ma­xi­ma, que es la que se em­plea en la fa­nes­ca.

La En­ci­clo­pe­dia ano­ta que el há­bi­to de es­tas va­rie­da­des es be­ju­co. Se­rá por­que los fru­tos cre­cen a par­tir de ta­llos lar­gos que se arras­tran por el sue­lo en to­das di­rec­cio­nes. No se los ve por­que cre­cen de­ba­jo de gran­des ho­jas ver­des. En los lla­nos sue­len en­tre­mez­clar­se con las va­ras de maíz.

Una vez es­cri­tas es­tas no­tas, pa­se­mos al man­jar de­no­mi­na­do ca­pish­ca. Para ob­te­ner­lo de la me­jor ca­li­dad con­vie­ne uti­li­zar un za­pa­llo muy ma­du­ro. Es de­cir, que no en­tre la uña en la cor­te­za. Des­pués de la com­pro­ba­ción, ya en la co­ci­na se es­tre­lla el za­pa­llo en el sue­lo, pro­ce­so que fa­ci­li­ta ex­traer la car­ne muy ama­ri­lla. Se re­ti­ran las se­mi­llas. Los tro­zos se co­ci­nan con po­ca agua, azú­car y ca­ne­la en ra­ma.

Se deja en­friar y se re­ti­ra la ca­ne­la. Mien­tras se li­cua se aña­den unos cho­rros de le­che. El re­sul­ta­do es una co­la­da es­pe­sa que re­tor­na al fue­go. Se agre­ga una cu­cha­ra­da de man­te­qui­lla y se re­vuel­ve cons­tan­te­men­te. A la me­sa va la ca­pish­ca en co­pas de cris­tal. Se ador­na con co­pe­tes de es­pu­mi­lla de li­món. La tex­tu­ra cre­mo­sa y el de­li­ca­do sa­bor de ca­ne­la ha­cen de la ca­pish­ca una ex­pe­rien­cia inigua­la­ble. Es un án­gel con alas ama­ri­llas que se po­sa en la me­sa. No sa­be­mos si con la mú­si­ca del mis­mo nom­bre el con­vi­te se con­ser­ve en la me­mo­ria co­mo una ilu­sión que su­pera el rui­do que pro­vo­can los años en su via­je sin re­torno.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Ecuador

© PressReader. All rights reserved.