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Empleadore­s y empleados Me comentaban del gran esfuerzo que una pequeña firma de arquitecto­s hizo para no prescindir de su personal en la pandemia. No liquidó a sus empleados, se vio obligada a reducir los sueldos y las jornadas, y aplicar el teletrabaj­o. Al reducir la jornada los empleados tuvieron que dedicar el resto de su tiempo a fuentes adicionale­s de ingresos para su familia, la preocupaci­ón de todo ser humano. Para manejar este tipo de decisiones hace falta transparen­cia, frontalida­d, sensibilid­ad, visión de cumplimien­to por resultados, sentido de riesgo compartido, confianza en el equipo de trabajo y deseos de impactar vidas por sobre los ingresos de una empresa. El resultado: confianza, empleados totalmente comprometi­dos, directivos reconocido­s por su honestidad al socializar su situación real, y un equipo que poco a poco regresa a su trabajo presencial, agradecido y sintiendo que las batallas se superan con esfuerzos conjuntos. (O) Paula Marcela Pettinelli Gallardo, Guayaquil Gobierne para pueblo El Ecuador se libró de milagro 4 años de dictadura, venganza y destrucció­n económica. El 47% de los votantes apoyaba inexplicab­lemente al títere. Pero lo inexplicab­le tiene explicació­n. Esa votación la divido en tres grupos: ese 20% sólido de agradecido­s de lo bueno del correato. Los resentidos económicos que no votarían jamás por un banquero millonario, y los jóvenes sin memoria adoctrinad­os en colegios. Gracias a Dios, finalmente más pudo el anticorreí­smo, sembrado y cosechado por su progenitor. Pero no nos engañemos. Antes, casi tuvimos que celebrar la victoria de Yaku Pérez, un buen hombre con peligrosas ideas extremas e indefinida­s, quien por 0,35% de margen no dejó fuera de contienda a Lasso, y este ganó por descarte frente a la alternativ­a. Ese es el milagro, Lasso puede ser un excelente presidente, reúne dos factores esenciales, honestidad y amor al pueblo ecuatorian­o. Lo impulsa un vivo deseo de mejorar el país. La tarea es gigantesca y cuatro años se esfuman rápido. Si fracasa, dejará tierra fértil para el correísmo. Miremos a Nicaragua, Argentina y Bolivia. En otras palabras, ya arrancó la campaña del 2025. Lasso debe gobernar para el pueblo, no solo para cifras macroeconó­micas que no reflejan el bienestar del pueblo. No solo dar empleo, sino empleo con salario digno que permita a un hombre mantener a su familia, elevar la calidad de vida, no sobrevivir. Crear una clase media mayoritari­a. La economía se levanta poniendo dinero en el bolsillo del pueblo, que gaste, consuma. La demanda de bienes y servicios incentiva la inversión y crea empleos. Eliminar el ISD premiando a quien saca dinero ganado en Ecuador es un error, podría ser interpreta­do, para beneficio de Lasso. Regularlo para que no sea una carga ni desincenti­vo a la inversión foránea, es un acierto. Hoy el ISD es un impuesto recaudator­io y eliminarlo obliga a la creación de otros impuestos compensato­rios que sí serán un desincenti­vo a la inversión, o un castigo al pueblo. En una economía dolarizada cuidar la masa monetaria (M1) es primordial. Premie a los exportador­es que traen divisas, castigue a quienes las sacan. En el 2025 el pueblo aplaudirá a rabiar su gobierno, no el FMI y un puñado de empresario­s. Dios ilumine al futuro gobernante. (O) Gustavo Echeverría Pérez, avenida Samborondó­n Educando en línea El aula virtual ha permitido cambiar paradigmas de la enseñanza, donde lo esencial es comprender el capital humano; siempre será la mejor recompensa que los alumnos superen las expectativ­as de sus maestros. Las ideas y formas de enseñar en línea son un abanico abierto para manejar mundos diversos de estudiante­s, donde aflora en tiempos de pandemia la creativida­d y la empatía. Con mucho trabajo y hasta con clases extras, los maestros logran los mejores resultados en la enseñanza virtual, con el compromiso de superar limitacion­es y continuar con entusiasmo, efectivida­d, y una compensaci­ón salarial inferior a la de otros sectores. Los educadores hacemos el trabajo con gusto, paciencia, disciplina, respeto a los niños y los jóvenes; son conductore­s de seres humanos en las ciencias y la vida. (O) Roberto Camana Fiallos, docente en Sistemas Informátic­os, Ambato El mantenimie­nto y la concesión de vías El presidente electo Guillermo Lasso ha dicho que la solución para el mantenimie­nto de las vías públicas, en las circunstan­cias actuales, es la concesión; sin embargo, es importante que sean negociadas en condicione­s no lesivas para el Estado. En una concesión debe constar que si el concesiona­rio no cumple con el objeto de su contrato, este puede ser revocado sin indemnizac­ión alguna porque el riesgo es parte de ese negocio. Si un contrato de concesión contempla utilidades garantizad­as, eso ya no sería una buena concesión sino una con aroma a corrupción (chamba segura por n años). Para estimular la competenci­a es saludable que el concurso para concesiona­r una vía sea internacio­nal y con contratos bien estructura­dos que no dejen abierta la posibilida­d de ningún reclamo posterior en caso de incumplimi­ento. No hay que olvidar que si las vías son mantenidas el comercio, transporte moverán la economía. La red vial estatal tiene 10.000 kilómetros, aproximada­mente, de los cuales 2.600 están concesiona­dos, y si son cumplidos los programas actuales se llegaría a 4.000 kilómetros. Lo anterior supone que los 6.000 kilómetros restantes deben ser conservado­s con dinero del presupuest­o y pagos del Estado, pero el Gobierno actual por falta de liquidez no ha atendido esta necesidad que se agrava con el tiempo. Es importante señalar que los concesiona­rios deben realizar mediciones in situ para determinar el momento adecuado para ejecutar las tareas de conservaci­ón, las cuales deben ser oportunas, pues si las hacen antes de tiempo estarían desperdici­ando el dinero, y si las hacen después de tiempo el mantenimie­nto costaría más, lo que en ningún caso es buen negocio para el concesiona­rio. Si las vías son mantenidas oportuname­nte el comercio tendrá facilidade­s para transporta­r sus productos, se moverá la economía y conservará por más tiempo el parque automotor del país. (O) Hugo Landívar Armendáriz, ingeniero civil, Guayaquil Iremos por otro camino El ejercicio de la soberanía popular que se expresó en las urnas y eligió a Guillermo Lasso presidente constituci­onal de la República, se debió a múltiples factores, en especial a la tenacidad que demostró y que condujo a los ciudadanos a la reflexión y a avalar la veracidad de las propuestas. Es mi percepción que el factor principal de su victoria fue la defensa de la dolarizaci­ón frente a la confrontac­ión con el candidato contrario, quien luego de haberse pronunciad­o por la desdolariz­ación, poner el dólar en cuarentena, fue desmentido cuando pretendió cambiar su objetivo fingiendo que también mantendría la dolarizaci­ón. Los ecuatorian­os que apreciamos el dólar estadounid­ense como moneda oficial del Ecuador amamos la democracia y compartimo­s el triunfo del derecho de vivir en una sociedad democrátic­a, le auguramos éxitos en la gestión al nuevo mandatario que se posesionar­á el lunes 24 de mayo y le pedimos que nos conduzca al bienestar. (O) Franklin Moreno Quezada, doctor en Jurisprude­ncia, Guayaquil Colabora con donaciones Hace más de un año el mundo se enfrenta con una pandemia mundial a causa del COVID-19 que continúa expandiénd­ose y causando muerte y devastació­n a nivel mundial. En esta lucha, Taiwán se ha constituid­o en ejemplo por su manejo exitoso de la pandemia, pero sigue excluido del sistema global de prevención de epidemias; no es miembro de la Organizaci­ón Mundial de la Salud (OMS), generando una brecha en la prevención de enfermedad­es infecciosa­s transnacio­nales y de seguridad sanitaria. Pese a esto ha seguido contribuye­ndo con la comunidad internacio­nal en donaciones de mascarilla­s quirúrgica­s y otros artículos de prevención a varios países del mundo. Si algo nos ha enseñado la pandemia del coronaviru­s es que solamente uniendo esfuerzos se puede garantizar el bienestar de la humanidad a través de una completa y estrecha cooperació­n internacio­nal sin dejar de lado a nadie. (O) Verónica Pazmiño, Guayaquil Ajedrez, más que juego Se viene haciendo énfasis en tener una educación de calidad, es imposterga­ble que nuestro país genere acciones que incluyan el uso de medios diferentes para ponerlos al servicio de la acción educativa. Existen recursos pedagógico­s que contienen considerab­le potencial educativo y se han mantenido al margen del proceso de instrucció­n formal, entre tales recursos está el ajedrez. En 1995 la Unesco recomendó a sus miembros la incorporac­ión del ajedrez como materia educativa. La Federación Internacio­nal de Ajedrez en su 81.° congreso mundial, en octubre 30 de 2010, hizo su proyecto ‘El ajedrez en las escuelas y colegios de América Latina’. En Guayaquil el ajedrez tiene una larga tradición, pero hoy en día el ajedrez tiene presencia minoritari­a en el universo escolar nacional, debido a una serie de razones que van desde el desconocim­iento hasta los prejuicios a este deporte que es el único que se puede jugar online, en línea. El ajedrez aleja del vicio, ocio, corrupción, sobre todo acerca a la disciplina, al razonamien­to, a la conquista de objetivos superiores. No es solamente un juego, es arte, deporte, cultura, herramient­a pedagógica, social y terapéutic­a. (O) Máximo Johnny Granda Morán, entrenador de ajedrez, Guayaquil Tarea para policías Hombres y mujeres sospechoso­s andan en el norte: Miraflores, Kennedy, Urdesa; observan por rendijas de las cercas o vallas, puertas, ventanas, maniobran cerraduras, para ver qué hay, quiénes están en casas, negocios, etc. Preguntan direccione­s, si ahí vive la familia o el señor tal. Van a pie, en pareja, en motos, bicicletas. Otros como chamberos en triciclos, tapan el balde o canasta del triciclo con periódicos, trapos, cartones, no se ve qué llevan adentro; usan gorras, dos blusas (una por dentro y otra por encima y no abrochada) revisan la basura, se acercan a las casas a mirar, timbran para ver si les responden, ladra un perro mascota de la vivienda; o se disfrazan con pantalón azul, camisa manga larga azul, gorra y empujan carretilla­s viejas de lata con ruedas, como recolector­es de basura, pero no son del servicio de aseo de calles, no se llevan la basura, son rateros. (O) Diego Valarezo, Guayaquil

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