TRIS­TE­ZAS Y ALE­GRÍAS

Expresiones - - Ocio (e) -

Las tris­te­zas son co­mo el cau­ce de los ríos: se des­li­zan sua­ves y ba­jan por tu vi­da sin de­te­ner­se an­te los obs­tácu­los, pa­ra lue­go desem­bo­car en las pla­yas de tu fu­tu­ra ale­gría. Es siem­pre así. Por eso, cuan­do no­tes que tu mi­ra­da pier­de el bri­llo co­mo el atar­de­cer, re­cuer­da que al lle­gar la ma­ña­na, el sol ha­rá que tu hoy sea el ini­cio de al­go to­tal­men­te nue­vo, ines­pe­ra­do. Y al lle­gar el ma­ña­na, ten­drás la ca­be­za bien er­gui­da, la son­ri­sa fá­cil y la es­pe­ran­za cier­ta de que to­do se­rá me­jor. To­dos los sin­sa­bo­res que de­bis­te so­por­tar en la vi­da tie­nen una fi­na­li­dad: que pue­das apre­ciar aque­llo que te ha­ce fe­liz, aque­llo que te ha­ce en­ten­der el sen­ti­do de la exis­ten­cia, aque­llo que te per­mi­te va­lo­rar la paz de tus días. La vi­da es un lu­jo y apro­ve­char­la a ple­ni­tud es to­do un ar­te. Ama, res­pi­ra y sue­ña. Tam­bién su­fre, es ne­ce­sa­rio. Es par­te del ca­mino. ANÓ­NI­MO

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