NUÑO DE LA CUEVA,

Memorias Porteñas - - Mp - Por MARIANO SÁN­CHEZ BRAVO

Don Nuño Eu­la­lio de la Cueva y Al­ce­do fue uno de los jó­ve­nes qui­te­ños que cur­só en una de las com­pa­ñías de guar­dias ma­ri­nas de Es­pa­ña y si­guió su ca­rre­ra co­mo ofi­cial na­val en la Ma­dre Pa­tria. Co­mo an­te­ce­den­te de sus pro­ge­ni­to­res me per­mi­to de­ta­llar la si­guien­te in­for­ma­ción, y con ello ve­re­mos las cir­cuns­tan­cias por las que lle­ga­ron a Qui­to: en 1765 se pro­du­jo la lla­ma­da Re­vo­lu­ción de los ba­rrios de Qui­to, con la cual la po­bla­ción qui­te­ña re­cla­ma­ba con­tra un in­cre­men­to de los im­pues­tos a los aguar­dien­tes (es­tan­cos), es­ta­ble­ci­do por las autoridades co­lo­nia­les. El pue­blo los re­cha­zó en dos le­van­ta­mien­tos, uno que es­ta­lló el 22 de ma­yo y el otro el 24 de ju­nio. Al triun­far la in­su­rrec­ción, fue una de las exi­gen­cias que se va­yan el co­rre­gi­dor y el fis­cal, y fue­ran sus­ti­tui­dos con ca­ba­lle­ros crio­llos.

Después de es­tas cir­cuns­tan­cias, el vi­rrey nom­bró co­mo co­rre­gi­dor pro­vi­sio­nal a don Mi­guel Ol­me­do, en re­em­pla­zo de don Ma­nuel Sán­chez Oso­rio, que ha­bía fa­lle­ci­do; en tan­to que el rey de Es­pa­ña se apres­tó a nom­brar co­mo co­rre­gi­dor de Qui­to ti­tu­lar a don Nuño Apo­li­nar de la Cueva y Ca­ba­lle­ro Pon­ce de León.

So­bre es­te úl­ti­mo se de­ta­lla con fe­cha 21 de oc­tu­bre de 1765, un ex­pe­dien­te de in­for­ma­ción y li­cen­cia de pa­sa­je­ro a In­dias, y se lo men­cio­na ya co­mo co­rre­gi­dor de Qui­to, y que es na­tu­ral de Li­ma y ve­cino de Je­rez; que via­ja de Es­pa­ña a Qui­to, acom­pa­ña­do de su es­po­sa do­ña Ma­ría Ger­tru­dis Al­ce­do y He­rre­ra, y de sus hi­jos An­to­nio Mar­ce­lo, Jo­sé Ma­ría, Ma­ría Con­cep­ción y Ma­ría Ger­tru­dis Cueva y Al­ce­do, y con dos cria­dos.

Se­gún otro do­cu­men­to, se in­di­ca que el 8 de enero de 1767, Nuño de la Cueva hizo ju­ra­men­to co­mo co­rre­gi­dor de Qui­to an­te el pre­si­den­te de la Real Au­dien­cia de Cádiz, en Es­pa­ña. Al lle­gar a Qui­to pro­ce­dió a la ra­ti­fi­ca­ción de su ju­ra­men­to an­te el Ca­bil­do. Di­re­mos de una vez que su ges­tión du­ró has­ta el año 1774.

Es de in­di­car que el co­rre­gi­dor Nuño de la Cueva os­ten­ta­ba el mar­que­sa­do de San­ta Lu­cía de Con­chán, y co­mo tal fue el IV mar­qués. Es­te es un tí­tu­lo no­bi­lia­rio es­pa­ñol de ca­rác­ter he­re­di­ta­rio, con­ce­di­do por pri­me­ra vez en Pe­rú, por el rey Car­los II de Es­pa­ña, el 12 de ju­nio de 1683 a Fran­cis­co de la Cueva y Guz­mán, su an­te­pa­sa­do. Se­gún los ge­nea­lo­gis­tas, la fa­mi­lia Cueva o de la Cueva, de re­mo­to ori­gen, es una de las más ilus­tres de Es­pa­ña, y a me­dia­dos del si­glo XII ya flo­re­cían ca­ba­lle­ros de es­te li­na­je, que fue­ron se­ño­res de Mo­li­na. Tam­bién to­ma­ron par­te en la lu­cha con­tra los mo­ros en An­da­lu­cía y fi­gu­ra­ron en­tre los ga­na­do­res de la ba­ta­lla de Bae­za (Jaén) en 1227.

En lo que res­pec­ta a su es­po­sa, do­ña Ma­ría Ger­tru­dis de Al­ce­do y He­rre­ra, es de in­di­car que aque­lla es hi­ja de don Dio­ni­sio de Al­ce­do y He­rre­ra, que fue­ra pre­si­den­te de la Real Au­dien­cia de Qui­to, y muy co­no­ci­do en nues­tra historia; sien­do a su vez her­ma­na de An­to­nio, co­ro­nel y ca­pi­tán de Guar­dias Es­pa­ño­las, au­tor del Dic­cio­na­rio geo­grá­fi­co de Amé­ri­ca, tam­bién hijo de Dio­ni­sio, y na­ci­do en Qui­to.

Don Nuño Apo­li­nar de la Cueva y Ca­ba­lle­ro, IV mar­qués de San­ta Lu­cía de Con­chán, y do­ña Ma­ría Ger­tru­dis Al­ce­do y He­rre­ra, tu­vie­ron en Qui­to otro hijo, el que na­ció el 12 de fe­bre­ro de 1772, y pu­sie­ron por nom­bres Nuño Eu­la­lio de la Cueva y Al­ce­do. Cuan­do su pa­dre, el co­rre­gi­dor de Qui­to, ter­mi­nó su ges­tión, to­da la fa­mi­lia re­tor­nó a Es­pa­ña tiem­po después. A la edad de

EL JO­VEN QUI­TE­ÑO NUÑO DE LA CUEVA CULMINÓ CON

ÉXI­TO SUS ES­TU­DIOS Y SU MAJESTAD LO PROMOVIÓ A ALFÉREZ DE FRAGATA DE LA REAL AR­MA­DA ESPAÑOLA, EL 26 DE ABRIL DE 1791.

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