EL GO­BIERNO DE LEÓN FEBRES-COR­DE­RO:

Memorias Porteñas - - Mp - Por JO­SÉ LUIS OR­TIZ

UN EN­TORNO ECO­NÓ­MI­CO DI­FÍ­CIL.

El go­bierno de León Febres-Cor­de­ro, en lo eco­nó­mi­co, tu­vo dos eta­pas, ca­da una con sus pro­pias ca­rac­te­rís­ti­cas. La pri­me­ra, que va de 1984 a 1986, y la se­gun­da, de 1986 a 1988. En la pri­me­ra, los re­sul­ta­dos de su ges­tión, pe­se a la pre­sen­cia de los efec­tos de la cri­sis pre­ce­den­te oca­sio­na­dos de mo­do pre­do­mi­nan­te por las se­cue­las del fe­nó­meno de El Ni­ño (82-83), se ade­cua­ron a las pro­pues­tas de me­jo­rar las con­di­cio­nes para lo­grar un au­men­to en las ex­por­ta­cio­nes tra­di­cio­na­les y aten­der las de­man­das de los sec­to­res vin­cu­la­dos a esa ac­ti­vi­dad. En la se­gun­da, por otra par­te, se hi­cie­ron pre­sen­tes varios fe­nó­me­nos que al­te­ra­ron la se­cuen­cia de las pre­vi­sio­nes gu­ber­na­men­ta­les. Una de ellas, y de tre­men­da re­per­cu­sión, fue la ro­tu­ra del oleo­duc­to co­mo con­se­cuen­cia de los te­rre­mo­tos ocu­rri­dos el 5 de mar­zo de 1987.

Es­te fe­nó­meno na­tu­ral tu­vo efec­tos ca­tas­tró­fi­cos tan­to en la eco­no­mía co­mo en la vi­da de la co­lec­ti­vi­dad na­cio­nal. Ocu­rrie­ron dos mo­vi­mien­tos sís­mi­cos de mag­ni­tu­des que ca­si lle­ga­ron a los 7 gra­dos… Uno a las 20:54 y otro a las 23:10, con un sal­do de más de mil muer­tos, mil mi­llo­nes de dó­la­res en pér­di­das y enor­mes des­la­ves. El epi­cen­tro es­tu­vo ubi­ca­do en la zo­na del vol­cán Re­ven­ta­dor y el desen­la­ce se tra­du­jo en las pér­di­das se­ña­la­das, los des­pren­di­mien­tos de tie­rra y al­go que in­ci­dió de ma­ne­ra di­rec­ta en la eco­no­mía del país: la des­truc­ción de más de 70 ki­ló­me­tros del úni­co SOTE que te­nía el Ecua­dor en ese mo­men­to. Ello sig­ni­fi­có que la pro­duc­ción pe­tro­le­ra se in­te­rrum­pie­ra al­re­de­dor de seis me­ses, con sus ló­gi­cas con­se­cuen­cias en el ni­vel del in­gre­so na­cio­nal. Ca­be re­cor­dar que a esas al­tu­ras la si­tua­ción eco­nó­mi­ca ya no go­za­ba de hol­gu­ra de­bi­do a que el Go­bierno afron­ta­ba un mo­men­to de di­fi­cul­ta­des para la ob­ten­ción de cré­di­tos en el ex­te­rior. El país no es­ta­ba pre­pa­ra­do para el desas­tre, pues­to que, in­me­dia­ta­men­te des­pués del me­jo­ra­mien­to de las con­di­cio­nes eco­nó­mi­cas en 1985, vino la caída del pre­cio de ba­rril de cru­do a un pro­me­dio de 12 dó­la­res, que se man­tu­vo du­ran­te to­do el año de 1986, y ello se tra­du­jo en que el Ecua­dor de­ja­ra de pa­gar su deu­da ex­ter­na. La Re­ser­va In­ter­na­cio­nal es­ta­ba en nú­me­ros ro­jos, los pro­ble­mas fis­ca­les se agu­di­za­ban, y to­do ello su­ma­do a las con­se­cuen­cias del fe­nó­meno sís­mi­co hi­zo que el Pro­duc­to In­terno Bru­to ca­ye­ra en 6 %, que el ré­gi­men de­ci­die­ra fi­nan­ciar los gas­tos me­dian­te emi­sio­nes inor­gá­ni­cas, con las ob­vias con­se­cuen­cias de la ele­va­ción ace­le­ra­da de los pre­cios y la com­pli­ca­ción glo­bal de la eco­no­mía. Vi­cen­te Al­bor­noz Guar­de­ras, in­ves­ti­ga­dor eco­nó­mi­co, sos­tu­vo en su co­lum­na de El Co­mer­cio del 27 de oc­tu­bre de 2013 lo si­guien­te: “…Cuan­do en agos­to de 1988 ter­mi­nó la presidencia de Fe­bre­sCor­de­ro, por esa mez­cla de ma­la suer­te y ma­las po­lí­ti­cas, la eco­no­mía es­ta­ba en so­le­tas, la Re­ser­va Mo­ne­ta­ria en me­nos de 330 mi­llo­nes de dó­la­res, la in­fla­ción y la po­bre­za al al­za y el país en mo­ra­to­ria. Se ne­ce­si­ta­ron cin­co años para vol­ver a po­ner en or­den a la eco­no­mía…”.

Me­di­das para res­pon­der a una de­ci­di­da po­lí­ti­ca de obra pú­bli­ca

LOS ACON­TE­CI­MIEN­TOS MÁS VIO­LEN­TOS EN ES­TE GO­BIERNO FUE­RON: EL TAURAZO, PI­DIEN­DO LA LI­BER­TAD DE

VAR­GAS PAZZOS; LA RE­PRE­SIÓN A ALFARO VI­VE Y EL SE­CUES­TRO Y MUER­TE DE NAHIM ISAÍAS.

EL TAURAZO.

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