Ra­dio­gra­fía al em­pleo en la eco­no­mía ecua­to­ria­na

Revista Ekos - - BUSINESS CULTURE - Tex­to: Econ Víc­tor Za­ba­la An­dra­de, Ge­ren­te Uni­dad de In­ves­ti­ga­ción Eco­nó­mi­ca y Mer­ca­do de Gru­po Ekos.

El em­pleo es una va­ria­ble de vi­tal im­por­tan­cia pa­ra la so­cie­dad, de su re­mu­ne­ra­ción pro­vie­nen los re­cur­sos pa­ra el con­su­mo y aho­rro de los ho­ga­res en el tiem­po. La pro­duc­ción es una fun­ción de la fuer­za de tra­ba­jo, ca­pi­tal y tec­no­lo­gía. Pa­ra que una eco­no­mía pro­duz­ca y crez­ca se de­ben usar de for­ma efec­ti­va es­tos tres fac­to­res, de he­cho, cuan­do se ana­li­za por si so­la la va­ria­ble del em­pleo de la fuer­za de tra­ba­jo, hay que dis­tin­guir en­tre el uso del tra­ba­jo en tiem­po e in­ten­si­dad (es de­cir el nú­me­ro de ho­ras y nú­me­ro de tra­ba­ja­do­res que se des­ti­nan a la ac­ti­vi­dad pro­duc­ti­va), y el ca­pi­tal hu­mano, que tie­ne que ver en có­mo esa fuer­za de tra­ba­jo uti­li­za la tec­no­lo­gía que tie­ne dis­po­ni­ble. Es­to es im­por­tan­te re­cal­car, pues exis­te el mi­to de que la tec­no­lo­gía re­em­pla­za al em­pleo en la eco­no­mía, cuan­do lo que verdaderamente ocu­rre es que la tec­no­lo­gía cam­bia la for­ma del em­pleo; es de­cir se em­plea re­cur­sos con di­fe­ren­te ca­pi­tal hu­mano, así si bien es cier­to que una ca­bi­na au­to­má­ti­ca en un pea­je re­em­pla­za el em­pleo del re­cau­da­dor, pe­ro ge­ne­ra em­pleo pa­ra los in­ge­nie­ros desa­rro­lla­do­res de la má­qui­na, por tan­to, en tér­mi­nos glo­ba­les el em­pleo con la tec­no­lo­gía se mo­vi­li­za en el tiem­po de un sec­tor a otro con di­fe­ren­te ca­pi­tal hu­mano. El sa­la­rio es la re­mu­ne­ra­ción que se otor­ga al tra­ba­ja­dor por el uso de su ca­pi­tal hu­mano y de su fuer­za de tra­ba­jo; el sa­la­rio de­pen­de de la pro­duc­ti­vi­dad del tra­ba­ja­dor y la pro­duc­ti­vi­dad de­pen­de del ca­pi­tal hu­mano, de la tec­no­lo­gía dis­po­ni­ble y del efi­cien­te uso del tiem­po que se des­ti­na pa­ra el tra­ba­jo. Sin em­bar­go, el sa­la­rio tam­bién ac­túa co­mo un pre­cio de mer­ca­do; la fuer­za de tra­ba­jo es un fac­tor sus­cep­ti­ble de es­ca­sez en el tiem­po. De es­ta for­ma, cuan­do una eco­no­mía cre­ce, au­men­ta la in­ten­si­dad del uso del tra­ba­jo y, por tan­to, se ge­ne­ra ma­yor es­ca­sez y los sa­la­rios tien­den a au­men­tar. Cuan­do una eco­no­mía en­tra en re­ce­sión, la in­ver­sión de ca­pi­tal y pro­duc­ción ba­ja y se em­plean me­nos tra­ba­ja­do­res pa­ra la pro­duc­ción, au­men­tan­do la can­ti­dad de tra­ba­ja­do­res en el mer­ca­do y pre­sio­nan­do los sa­la­rios ha­cia aba­jo. Pa­ra me­jo­rar las con­di­cio­nes de em­pleo, es ne­ce­sa­rio una ma­yor in­ver­sión pri­va­da, pe­ro tam­bién un co­rrec­to uso de la tec­no­lo­gía y una me­jo­ra en el desa­rro­llo del ca­pi­tal hu­mano en una so­cie­dad. Se en­tien­de co­mo des­em­pleo a aque­lla por­ción de la so­cie­dad que se en­cuen­tra en edad y ca­pa­ci­dad de tra­ba­jar, que bus­ca tra­ba­jo y no lo con­si­gue. El des­em­pleo vo­lun­ta­rio no se con­si­de­ra des­em­pleo, mien­tras que las ac­ti­vi­da­des que ayu­dan a ge­ne­rar in­gre­sos pe­ro no for­man par­te de un em­pleo for­mal se con­si­de­ra co­mo em­pleo inade­cua­do. La eco­no­mía ecua­to­ria­na, atra­ve­só un pe­río­do de al­to cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co, ca­rac­te­ri­za­da por una fuer­te in­ver­sión pú­bli­ca, que ayu­dó a dis­mi­nuir de for­ma sig­ni­fi­ca­ti­va las con­di­cio­nes de des­em­pleo, en­tre 2007 y 2017. La eco­no­mía cre­ció en pro­me­dio el 3,3%, sin em­bar­go a par­tir del año 2015, em­pie­za a des­ace­le­rar­se y si bien el des­em­pleo no va­ría de for­ma sig­ni­fi­ca­ti­va, si se ob­ser­va una dis­mi­nu­ción del em­pleo ade­cua­do y un in­cre­men­to del em­pleo inade­cua­do, lo que ge­ne­ra

una bre­cha que ha ido cre­cien­do has­ta la fe­cha, lo que im­pli­ca un de­te­rio­ro en las con­di­cio­nes la­bo­ra­les de la po­bla­ción. Pa­ra mar­zo de 2018, La po­bla­ción eco­nó­mi­ca­men­te ac­ti­va (PEA) fue de 8,2 mi­llo­nes (48% de la po­bla­ción to­tal del Ecua­dor). De es­ta po­bla­ción, 3,36 mi­llo­nes (41,1%) man­tie­nen un tra­ba­jo pleno (es de­cir un tra­ba­jo de 8 ho­ras la­bo­ra­bles al día y con un sa­la­rio igual o su­pe­rior al bá­si­co), mien­tras que tan so­lo 360 mil per­so­nas (4,4% de la PEA) afir­ma bus­car tra­ba­jo y no en­con­trar­lo, lo que im­pli­ca que el em­pleo inade­cua­do al­can­za 54,5% de la PEA. Así si bien en nú­me­ro de per­so­nas el em­pleo pleno au­men­ta, en pro­por­ción de la PEA el em­pleo ade­cua­do es me­nor al re­por­ta­do en di­ciem­bre de 2017 y es­tá al ni­vel del re­por­ta­do en 2016 que es pre­ci­sa­men­te el año en el cual la re­ce­sión se ma­ni­fes­tó de for­ma más se­ve­ra. Las con­di­cio­nes de em­pleo mues­tran un de­te­rio­ro que no es con­sis­ten­te con el cre­ci­mien­to ex­pe­ri­men­ta­do por la eco­no­mía en 2017 y las pre­vi­sio­nes de cre­ci­mien­to en 2018; es­te fe­nó­meno tie­ne que ver con las ex­pec­ta­ti­vas for­mu­la­das por las em­pre­sas en re­la­ción a la sos­te­ni­bi­li­dad del cre­ci­mien­to en el tiem­po. El des­em­pleo ur­bano (5,7%) es ma­yor al des­em­pleo ru­ral (1,9%), es­to de­bi­do a que en el sec­tor ru­ral las per­so­nas con­si­guen for­mas pre­ca­rias de tra­ba­jo a tra­vés de la agri­cul­tu­ra, de es­ta for­ma los ni­ve­les de em­pleo ade­cua­do en las ciu­da­des (50,15%), son ma­yo­res a los del sec­tor ru­ral (23,1%). Cuan­do se ana­li­zan los re­sul­ta­dos a ni­vel de ciu­dad se ob­ser­va co­mo Cuen­ca (61,4%) y Qui­to (60,2%) son las ciu­da­des de ma­yor em­pleo pleno en re­la­ción a su PEA, pe­ro al mis­mo tiem­po Qui­to es la ciu­dad de ma­yor des­em­pleo (7,1%) de las 5 ciu­da­des me­di­das por el INEC. Gua­ya­quil por su par­te es la ciu­dad de me­nor des­em­pleo (4,7%), pe­ro tam­bién la que re­por­ta ma­yor ni­vel de em­pleo inade­cua­do (44%). Del aná­li­sis del des­em­pleo por gru­po de edad, los jó­ve­nes de en­tre 18 y 24 años son los que re­por­tan me­nor ni­vel de em­pleo ade­cua­do (27,3%) y ma­yor ta­sa de des­em­pleo (11,2%), mien­tras que el seg­men­to de per­so­nas ma­yo­res a 55 años re­por­ta ba­jos ni­ve­les de em­pleo ade­cua­do (30,5%), pe­ro tam­bién la ta­sa de des­em­pleo más ba­ja por seg­men­to eta­rio (1,5%)

En Ecua­dor los sec­to­res eco­nó­mi­cos que ge­ne­ran la ma­yor em­plea­bi­li­dad son agri­cul­tu­ra (28,3%), co­mer­cio (18%), ma­nu­fac­tu­ra (11.7%) y cons­truc­ción (6,8%), lo que va de la mano con la reali­dad de la es­truc­tu­ra pro­duc­ti­va de la eco­no­mía ecua­to­ria­na. De he­cho, cuan­do se ana­li­za los em­pleos ge­ne­ra­dos por el sec­tor pú­bli­co y el sec­tor pri­va­do, se ob­ser­va que del to­tal del em­pleo ge­ne­ra­do en la eco­no­mía, el 92% es ge­ne­ra­do por el sec­tor pri­va­do y el 8% por el sec­tor pú­bli­co. Pe­se a que el in­di­ca­dor glo­bal de des­em­pleo del 4,4% lu­ce ba­jo, la reali­dad del em­pleo en el Ecua­dor cam­bia en fun­ción de la ciu­dad, del sec­tor de ac­ti­vi­dad eco­nó­mi­ca y del ran­go de edad de la po­bla­ción que la con­for­ma. Es por es­te mo­ti­vo que en cier­tos seg­men­tos de la po­bla­ción la per­cep­ción de des­em­pleo es ma­yor. En la me­di­da que la eco­no­mía si­ga man­te­nien­do ba­jos ni­ve­les de in­ver­sión pri­va­da y si­ga con los desequilibrios en el sec­tor ex­terno, fis­cal y en los ni­ve­les de pre­cios, la eco­no­mía ten­drá es­ta bre­cha en­tre em­pleo ade­cua­do e inade­cua­do, afec­tan­do los ni­ve­les de in­gre­so y es­ta­bi­li­dad fi­nan­cie­ra en la po­bla­ción.

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