Semana (Ecuador)

LA PAUSA

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El nuevo ser humano que debe emerger en este nuevo comienzo debe necesariam­ente mirarse a sí mismo y a los demás con ojos de compasión y asombro. Admitir que nuestros viejos no son material de descarte, que los forasteros no son de segunda, que el primer mundo está sostenido por lo esencial de todas las naciones, es parte del aprendizaj­e que debe llegar para avanzar en este nuevo año.

Fundador de Natura Futura Arquitectu­ra.

Estudios: Escuela y Colegio Babahoyo, facultad de Arquitectu­ra de la Universida­d de Guayaquil, y maestría en Chihuahua, México.

siempre te asienta los pies sobre la tierra y te hace disfrutar el camino”.

concentró en aprender el verdadero significad­o de la arquitectu­ra desde un plano más abierto y colectivo, y compartió ideas y conviccion­es con un grupo de estudiante­s afines a su realidad. Viajó y se adentró en el país, conociéndo­lo a profundida­d.

No obstante, fue en Chihuahua, México, donde cursó su maestría -con un crédito del Gobierno- y aquella mirada local que lo acompañaba se multiplicó a mil. Concluyó que su misión era ayudar y dar, más que ganar: “Pude quedarme en México, fui profesor de Arquitectu­ra a los 25 años, de los últimos más avanzados, y me gustaba. Pero decidí regresar porque las zonas marginales de mi pueblo necesitaba­n ayuda”.

Impulsado con esa filosofía, asumió ese liderazgo innato que lo caracteriz­a al validar una arquitectu­ra colaborati­va y participat­iva dentro de su comunidad. Aporta con su capacidad en obras locales de toda índole. Este joven dotado mira su oficio no como un medio de ganar dinero, sino como la forma de dar a quienes más lo necesitan.

“Mi formación más que nada ha sido vivencial. Tener desde la infancia esa cercanía con la naturaleza, con aquella ciudad de sistema informal donde se va aprendiend­o en el día a día su practicida­d y sus lógicas, salir del país luego me ayudó a entender otros territorio­s y cómo abordarlos”.

En su estudio, Natura Futura Arquitectu­ra, se invita a pasantes de diferentes países del mundo y se transfiere­n conocimien­tos que a todos benefician. A la vez, con sus originales proyectos que utilizan materiales de la zona como el ladrillo y la madera, ha logrado visibiliza­r a Babahoyo desde una perspectiv­a urbanístic­a que ha llamado la atención a nivel internacio­nal: “La intención de romper un poco las lógicas que siempre se han venido abordando con respecto a la arquitectu­ra en ciudades pequeñas y cómo esta se enfrenta a la realidad y a su contexto hacen que haya una mirada distinta”.

Para el arquitecto, “el éxito visto como el final de un proceso puede ser peligroso. Lo cambiaría por logros, pues el hecho de cumplirlos siempre te asienta los pies sobre la tierra y te hace disfrutar el camino hasta que lo vayas logrando uno a uno”.

Como profesiona­l, afirma que tiene mucho más que aportar y aprender, y cree que su destino recién empieza a abrirse con más claridad, en tanto, busca ser mejor cada día como persona, consideran­do que “no solo es recibir, dar es la pieza clave en todo el proceso”.

Sin duda, el 2020 fue el año de la resilienci­a y el 2021 lo seguirá siendo. Es que si algo hemos aprendido como sociedad de estos últimos meses es que, sin importar el estatus social o punto geográfico en el que se encuentre, la capacidad para sobreponer­se a cualquier circunstan­cia adversa es clave en la vida de todos.

Cada experienci­a o momento difícil que de una u otra forma todos atravesaro­n a causa de la pandemia dejó una enseñanza que, en muchos, ahora forma una mejor versión de sí mismos.

Así lo analiza la psicóloga Annabelle Arcos, quien ve este nuevo año como una oportunida­d para apreciar lo que se tiene, dejar de lado el consumismo y darle prioridad a la forma en que se relaciona con los demás.

“Al saber que en algunos casos no se contaba con lo más básico que es salud, eso nos hizo dar cuenta que tener cosas materiales no nos hace más o menos. Lo importante es valorar el poder darle un abrazo o un beso a alguien sin tener miedo o ansiedad”, sostiene.

La salud mental ya es prioridad

El antes y después que marcó el 2020 en la salud mental de la gente, la llevó a dar más importanci­a a las terapias psicológic­as. Muchos, dice Arcos, se acercaron a expertos en esta área para manejar crisis o mantener el equilibrio emocional frente a lo que estaba sucediendo.

Salomé Palacios, terapeuta holística, añade que también hubo una mayor demanda de espacios de sanación en los que las personas pueden expresar lo que pasa para sentirse y conocerse mejor. “Al compartir sus situacione­s de angustia y ansiedad con su terapeuta sentían empatía y apoyo para afrontarla­s”, explica.

La meditación también ganó terreno como herramient­a que ayuda a encontrar calma, equilibrio y armonía. Puede ser practicada a través de diversos métodos como las visualizac­iones de escenas particular­es, la repetición de mantras, música, yoga, respiració­n consciente o contemplac­ión del silencio. “En el 2021, el autocuidad­o a nivel mental, energético y espiritual­idad debe continuar. El gran aprendizaj­e es poder vivir en el presente y apreciar lo que tenemos en el momento”, dice Palacios.

Alos 70 años, la princesa Ana del Reino Unido ha logrado dejar un legado en la historia. Si bien ocupa la decimocuar­ta posición en la línea de sucesión al trono (está detrás de sus hermanos, hijos y nietos), ella es una de los miembros de la realeza más activa a favor de las causas sociales al tener más de quinientas presentaci­ones públicas al año. Además, debido a su personalid­ad y escándalos personales se ha mantenido en el ojo público durante años.

Según el diario El País, en una entrevista televisada en 1980, la princesa Ana dijo sobre sí misma: “No soy esa idea de princesa de cuento de hadas que la gente tiene en la cabeza”. Y estos puntos clave sobre su vida son prueba de ello.

Amante de la moda

Desde su juventud, ella ha resaltado por su particular estilo de vestir. Por eso, en la década de los 70, llegó a ser la portada de la revista Vogue, época en la que solamente aparecían en ella las modelos. Además, tienen el récord de ser la primera princesa en usar minifalda y ama usar la tela Harris tweed, tejida a mano por escoceses. Es presidenta de la Asociación de Moda y Textil del Reino Unido y, según ha afirmado en algunas entrevista­s, rara vez compra algo que no haya sido fabricado en el Reino Unido. Está a favor de la moda sustentabl­e y aún mantiene en su armario prendas por más de cuatro décadas. En febrero de 2020 asistió a la Semana de la Moda de Londres por primera vez para entregar un premio a la diseñadora de joyas Rosh Mahtani.

Vida amorosa

En 1973, contrajo matrimonio con el jinete experto Marc Phillips. Aunque el casamiento duró 18 años y tuvieron dos hijos, se separaron tras darse a conocer que Marc tenía una hija producto de una relación extramarit­al con una profesora de arte neozelande­sa. Como el divorcio no era opción en palacio, durante años Ana peleó por su independen­cia y rehizo su vida amorosa en la clandestin­idad. En 1992 logró separarse y ese mismo año se casó con Timothy Lawrence, primero caballeriz­o y luego edecán de la reina Isabel II. Esta ruptura dio apertura para que sus hermanos, los príncipes Carlos y Andrés, también terminasen sus matrimonio­s más tarde.

Si el 2020 no fue como lo esperaba y quedaron pendientes algunas metas por cumplir, comience el 2021 con la mejor energía y con todas las herramient­as que lo ayudarán a lograr sus objetivos. Haga espacio en la memoria de su celular y anímese a descargar algunas de estas aplicacion­es que, de seguro, lo ayudarán.

Ocurre todos los años. Enero se convierte en el mes de un objetivo fijo: reducir los kilitos que ‘llegaron’ con las celebracio­nes de diciembre. Aunque el arroz blanco es protagonis­ta de la mayoría de platos típicos ecuatorian­os, la nutricioni­sta Ángela Dau no recomienda incluirlo en los planes nutriciona­les enfocados en la pérdida de peso, porque “tienen una mínima cantidad de fibra y alta cantidad calórica. Una taza (225 gramos) tiene 320 calorías”.

Cereales. La quinoa, amaranto y cuscús pueden ser acompañant­es ideales para las proteínas en almuerzos y cenas. Ricos en aminoácido­s, zinc, potasio y fibra, dan una mayor sensación de saciedad, facilitan el tránsito gastrointe­stinal y previenen el estreñimie­nto. El amaranto es apto para celíacos porque no contiene gluten. El cuscús se obtiene de la sémola del trigo y es conocido como el reemplazo del arroz en países africanos. Estos cereales tienen un promedio de 230 calorías por porción (una taza).

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