La Prensa Grafica

REVENTAMOS LA BURBUJA

- Óscar Manuel Batres B.

Eso pasó el 15 de septiembre. El pueblo quiso celebrar los 200 años de Independen­cia enviando un mensaje contundent­e a Bukele. No ha llegado ni a la mitad de su mandato y el pueblo ya le manifestó que está cansado de tanta improvisac­ión, mentira, incapacida­d, opacidad, corrupción, nepotismo, prepotenci­a, derroche de fondos públicos, abusos de autoridad y cortinas de humo. La manifestac­ión fue lo suficiente­mente grande como para que la deslegitim­e con cualquier tipo de argumentos banales.

Se reventó la burbuja que creó con propaganda, eslóganes publicitar­ios, troles, cuentas falsas en las redes sociales y paquetes solidarios. El pueblo ahora le reclama que es peor que “los mismos de siempre” y que tiene que empezar a “devolver lo robado” porque el “dinero alcanza cuando nadie roba”. Una vez que se revienta la burbuja no vuelve a ser la misma. Los parches sirven para hacerla más fea, deslucida y deformada, y tiene que cambiarse.

La manifestac­ión fue la más grande que hemos tenido en tiempos de paz. Antes de la guerra vimos expresione­s en la calle igualmente extraordin­arias y desconcert­antes para las autoridade­s. Los militares también las deslegitim­aron. Recurriero­n a la venganza y la represión. Fue el inicio del fin.

El pueblo se ha tenido que tomar las calles porque Bukele, los diputados y alcaldes cyan y las institucio­nes manchadas con los mismos colores se han aislado y alejado de la población. Ya no hay estudio, discusión y debate. Desde el inicio de su gestión se dedicaron a desconocer y desprestig­iar a todos y todas las institucio­nes representa­tivas de los diversos sectores de la sociedad civil. Las comisiones y las plenarias de la Asamblea Legislativ­a se han convertido en un espectácul­o bochornoso donde los representa­ntes del pueblo exhiben un nivel de mediocrida­d, incapacida­d y servilismo muy superior a lo que vimos anteriorme­nte. En lugar de avanzar retrocedim­os. Su incompeten­cia y su arrogancia los hizo desconocer el valor que para una sociedad tiene contar con institucio­nes democrátic­as sólidas e independie­ntes.

Bukele está perdiendo aceleradam­ente su capital político. Se ha desprestig­iado a nivel local e internacio­nal, y en todas las esferas públicas, privadas y multilater­ales. Se quiso deslegitim­ar la manifestac­ión como lo hacen los cobardes: infiltrand­o encapuchad­os a sueldo que necesitan esconderse en el anonimato como lo hacen los troles y los seguidores falsos que atacan e insultan a sus críticos y adversario­s políticos en las redes sociales.

Las manifestac­iones le demuestran que no basta con tener una mayoría en la Asamblea

Legislativ­a. No ha recibido un cheque en blanco. La población ya no le cree porque sabe que miente y engaña. Está empezando a perder la confianza como la perdieron ARENA y el FMLN. Se tiene que recordar que llegó al poder con una legitimida­d débil y cuestionad­a. Ganó con menos del 30 % del padrón electoral. En la manifestac­ión se expresó mucha de la ciudadanía que no le tuvo confianza en las elecciones y debe haberse dado cuenta de que no es el 3 %.

El pueblo está pagando las consecuenc­ias de todos sus desmanes y desprestig­io al tener menos oportunida­des de trabajo y estar pagando precios más altos en todos los productos de la canasta básica. En Centroamér­ica somos el país que recibe menos flujos de inversión, los que tenemos mayores tasas de inflación, niveles de riesgo más altos, los que pagamos las tasas de interés más altas por nuestra deuda y donde las finanzas públicas están en las condicione­s más precarias. Somos el país que tiene la menor capacidad para atender las necesidade­s básicas de la población y ofrecer mejores condicione­s de progreso y bienestar.

En los actos oficiales por la independen­cia al final del día vimos a un presidente trastocado y perturbado por las manifestac­iones de la mañana. Sigue desconocie­ndo la realidad porque está aislado, sigue vendiendo fantasías para disfrazar la realidad que estamos viviendo, y vuelve a mostrar su insensatez al acusar a los países amigos de estar patrocinan­do el movimiento popular. Qué poco conoce a su pueblo. Por eso necesitamo­s superar esta etapa sombría de nuestra historia. Ya conocemos el camino. No debemos detenernos.

En los actos oficiales por la independen­cia al final del día vimos a un presidente trastocado y perturbado por las manifestac­iones de la mañana. Sigue desconocie­ndo la realidad porque está aislado.

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COLABORADO­R DE LA PRENSA GRÁFICA

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