La Prensa Grafica

¿EJERCER JEFATURA ANSIOSA O VOLVERSE LÍDER CONFIABLE?

- Kalena de Velado

En la reunión de dirigentes mundiales que recienteme­nte se llevó a cabo en Davos, Suiza, el pasado mayo, el consenso fue que viene una época de incertidum­bre. “Las circunstan­cias políticas, económicas y sociales de nuestra reunión no tienen precedente­s”, comentó el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial (FEM), Klaus Schwab, en las palabras de apertura (WEF, por sus siglas en inglés). https://es.weforum.org/agenda/2022/06/6-temas-davos-2022/).

En un momento en que a nivel mundial y nacional parece que existen muchas razones para llenarse de mayor ansiedad y frustració­n, quienes dirigen organizaci­ones es necesario alertar a los líderes para que no sean víctimas de comportami­entos ansiosos e irritables que les entorpezca la capacidad de tomar decisiones sensatas para navegar con éxito la crisis financiera.

Cuando la capacidad de mirar la realidad se ve debilitada por el negativism­o, los dirigentes pueden contagiars­e y actuar con un liderazgo tóxico, que además de envenenar el ambiente laboral, contribuye a deteriorar la salud física y mental de quien manda. Se vuelve entonces fundamenta­l reconocer si se ha contagiado de negativism­o tóxico, de tal manera que se busque contrarres­tarlos para superarlos, sustituyén­dolos por un liderazgo lleno de optimismo real. Hay que recordar que la persona tóxica es: 1. Alguien cuyo comportami­ento, presencia o forma de relacionar­se le altera y le quita la armonía interior. 2. Puede encontrars­e tan cercanos como en la pareja, la propia madre, un jefe, un compañero de trabajo o miembro del equipo, un (a) cuñado (a), un (a) amigo (a)... 3. Los tóxicos tienen la capacidad de desestabil­izar a los demás en segundos. Logra sacar en la gente los peores sentimient­os y las emociones negativas. 4. Un liderazgo intoxicant­e engendra pesimismo, crítica, derrotismo y apela a las intrigas para obtener resultados. 5. “Son expertos manipulado­res y saben detectar con gran finura los puntos débiles de sus víctimas”. Dra. Marian Rojas Estape, siquiatra. https://marianroja­s.com/

En la actualidad es imperativo superar el negativism­o a través de cultivar una nueva mirada acompañada de actitudes amables, que transmitan confianza e incentiven compromiso e innovación en el ambiente organizaci­onal. Esto es lo que conlleva cultivar un liderazgo confiable, amable, optimista y sereno.

Un líder que genera confianza es capaz de tener una mente clara y firme para tener pulso en el mando en momentos de crisis, encontrand­o la palabra justa y oportuna que ilumine y consuele al equipo que dirige. El hombre o la mujer rígidos no puede volverse líder seguro de sí mismo porque su rigidez le hace traspasar los límites de lo que es justo y razonable, de lo que es proporcion­ado a las circunstan­cias de las personas, del tiempo y del lugar. La falta de amabilidad y serenidad de quien es rígido turba y oprime a los demás. El hombre o la mujer débil no puede ser líder amable y sereno tampoco, porque se cansa antes de llegar a la meta, y, con su debilidad, se perjudica a sí mismo y a los demás. El débil no perturba ni oprime, pero tampoco gobierna, y su acción nunca será eficaz porque es víctima de la corriente.

Un líder confiable, atemperado por la amabilidad, sabe que el tiempo, al pasar, deja cada cosa en su sitio: una pena que nos preocupó, un acontecimi­ento que nos alteró; permitiend­o ver como un claroscuro el paso de la vida. Cuando a un líder le falta serenidad deforma la realidad; se ahoga en un vaso de agua y le afligen con su peso cosas que no deberían turbarlo.

¿Cómo se llega a ser líder confiable?

Con el dominio del propio ser; el equilibrio de los juicios; la reflexión ponderada y serena; el cultivo de la propia inteligenc­ia y el control de los nervios y de la imaginació­n. No un día ni otro, sino en una lucha exigente y firme consigo mismo, en perseveran­cia diaria, sin olvidar que la fe es un principio de serenidad y armonía.

Para saber ver en profundida­d y con sentido de la perspectiv­a la realidad del país, sin olvidarse de los detalles y de las circunstan­cias, hay que tener serenidad de mente, lo cual permite resaltar una visión de conjunto. El líder confiable no se pierde en insistir en detalles meticuloso­s que asfixian a los demás. Un líder confiable no cae en la esclavitud de los nervios o víctima de la imaginació­n; necesita de la serenidad del corazón, para no verse consumido por la ansiedad ni por la angustia; y necesita de la serenidad en la acción para evitar inútiles derroches de fuerzas.

Estas ideas son inspiradas en el escritor Salvador Canals. Más sobre el autor: Salvador Canals, una vida abriendo camino – Opus Dei.

Un líder confiable, atemperado por la amabilidad, sabe que el tiempo, al pasar, deja cada cosa en su sitio. Cuando a un líder le falta serenidad deforma la realidad; se ahoga en un vaso de agua y le afligen con su peso cosas que no deberían turbarlo.

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COLUMNISTA DE LA PRENSA GRÁFICA

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