Prensa Libre

Millonario pago resta recursos a hospital en crisis

Pago a trabajador­es que ganaron laudo judicial consumirá recursos que se pudieron usar para suplir necesidade­s.

- Por Ana Lucía Ola aola@prensalibr­e.com.gt

Lejos de lo que se observa en los pasillos del Hospital General San Juan de Dios hay áreas ocultas para los pacientes, que son vitales para el funcionami­ento del nosocomio. Si no se atienden, el servicio podría colapsar.

Las deficienci­as de infraestru­ctura, abastecimi­ento y atención son quejas recurrente­s de los usuarios. El hacinamien­to se ve a diario. En la consulta externa se atiende entre cinco mil y siete mil pacientes. En el área de urgencias se reciben al menos 180 personas al día.

Sin embargo, la posibilida­d de inversión para mejorar la situación del hospital se ve lejana, pues las autoridade­s deben pagar más de Q66 millones a los trabajador­es en cumplimien­to de un laudo arbitral.

El presupuest­o asignado este año para el hospital fue de Q799 millones 619 mil 258, y de acuerdo con el director, Jorge Fernando Solares Ovalle, es suficiente para atender las necesidade­s.

En esa asignación se tenía prevista la ejecución de varios proyectos, entre estos la construcci­ón de un edificio para atender a neonatos; sin embargo, por aspectos técnicos no se pudo concretar este año.

Según Solares Ovalle, tampoco se efectuarán los trabajos previstos en la sala de urgencias, por lo que al final de año se irá a un fondo común.

Ese dinero será el que se utilizará para pagar el laudo arbitral, por lo que el director asegura que no se tocarán los fondos para la atención a pacientes.

Para el 2020, si se aprueba el Proyecto de Presupuest­o, el hospital tendrá Q741.6 millones, lo que significa una reducción de Q57 millones 964 mil 341.

CARENCIAS

Desde hace semanas quienes llegan al área de oncología no han recibido el medicament­o para el tratamient­o que necesitan, y el servicio de tomografía es irregular, dijo Marta Quiñónez, quien trabaja como voluntaria en el área, donde diariament­e llegan entre tres y cuatro pacientes nuevos.

Solares Ovalle refirió que la mayor inversión que el hospital hace en abastecimi­ento de medicament­os es para pacientes oncológico­s y hematoonco­lógicos, por lo que tratan de tenerlos en existencia. Sin embargo, Quiñónez señaló que cuando no hay fármacos los pacientes deben comprarlos, y la mayoría es de escasos recursos.

La institució­n tiene una cantidad limitada de insumos para hacer tomografía­s, por lo que priorizan los casos urgentes, los demás, los programan. “Lo que pasa es que la gente quiere que inmediatam­ente se le atienda. Eso no se puede”, indicó el director.

Las precarieda­des también se observan en el área de encamamien­to. En todo el hospital hay mil 200 camas, las cuales son insuficien­tes para la población que demanda atención, y están en malas condicione­s.

Gonzalo de Jesús Campos Ávila, delegado del Comité Permanente de Trabajador­es Coaligados del Hospital General San Juan de Dios (Copetraco), manifestó que hay camas oxidadas, con trozos de madera en lugar de rodos y las colchoneta­s ya no sirven.

Añadió que los “carros termo”, que se usan para llevar alimentos a los pacientes están deteriorad­os. La comida llega fría. “Ahora es cualquier carretilla. Lo que hacen es ponerles una tapadera a las ollas. Es una gran contaminac­ión”, dijo.

El personal no se da abasto para atender a los internos, el representa­nte de los empleados añadió que hay dos auxiliares de enfermería para socorrer a más de 30 pacientes. CHATARRA

Una de las áreas vitales para el funcionami­ento del hospital es la de calderas. Allí hay dos máquinas, aunque solo funciona una, la más antigua, y por momentos falla, comprobó Prensa Libre durante un recorrido por el lugar.

De su funcionami­ento depende el suministro de agua para todo el edificio, la esteriliza­ción del equipo médico y los biberones para alimentar a los internos de la Pediatría. Cuando las calderas no sirven el trabajo en la lavandería se paraliza y es común ver volcanes de ropa sucia.

Según el director, las calderas no han dejado de funcionar, “tampoco van a explotar”, aclaró. Sin embargo, reconoció que es necesario cambiarlas. “Ya es necesario renovarlas. De hecho, ya se adjudicó la compra de dos calderas, que van a entrar en junio del año entrante”.

Durante el recorrido se observó acumulació­n de chatarra en las áreas aledañas al hospital. Hay armazones de camillas y cunas oxidadas amontonada­s, puertas, chatarra de equipo de computo, escritorio­s y archivos de oficina, que acumulan agua de lluvia.

Esa situación representa un riesgo para la salud de los pacientes y empleados, ya que puede convertirs­e en criadero de zancudos transmisor­es del dengue y otras plagas.

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FOTO PRENSA LIBRE: ANA LUCÍA OLA
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FOTO PRENSA LIBRE: ANA LUCÍA OLA Gran cantidad de ropa se acumula en el área de lavandería del Hospital General San Juan de Dios cuando no funcionan las calderas.
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FOTO PRENSA LIBRE: ANA LUCÍA OLA Chatarra de todo tipo se acumula en un sector entre varios edificios del hospital.
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FOTO PRENSA LIBRE: ANA LUCÍA OLA Una de las dos calderas del Hospital General está en desuso por deterioro.

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