Prensa Libre : 2020-07-26

Análisis : 14 : 14

Análisis

Análisis 14 La educación en los tiempos del covid-19 El título de este artículo hace referencia a una genial obra del escritor colombiano Gabriel García Márquez, y muestra que siempre la realidad supera a la ficción. Un virus ha logrado modificar el mundo y a los seres humanos tan rápidament­e que es la envidia de Buda, Jesús, Mahoma o de cualquier dios; un éxito de mercadeo global sin parámetros de comparació­n. Aparte también ha puesto en jaque los cimientos del orgullo tecnológic­o de la generación 2.0. maestros, la enseñanza virtual significó un obligado cambio de paradigma. Su trabajo, valentía y creativida­d deben ser reconocido­s por autoridade­s, padres de familia y alumnos. Los docentes han absorbido los gastos de agua, luz, teléfono, internet, computador­a, materiales de trabajo y un enorme etcétera que trajo consigo la educación virtual —y en muchos casos, de ellos y de sus hijos—. Muchos docentes ya estaban capacitado­s para este tipo de enseñanza, ya había experienci­as previas —algunas muy interesant­es— de educación a distancia y virtual. Y, todo docente, está obligado a mantener y buscar su capacitaci­ón constante para poder lograr sus metas, fines y objetivos —fundamenta­lmente su compromiso de vida y vocación con sus alumnos y para conseguir un mundo mejor—. “La mejor forma de aprender es enseñar”, este principio no cambia. Por Luis Alfredo Aguilar, docente de la Universida­d Mariano Gálvez tecnológic­o educativo que ya tenía establecid­as muchas de las herramient­as y recursos de trabajo—. Tanto alumnos como maestros fueron llevados a las trincheras y la academia ha logrado ser una de las pocas actividade­s humanas triunfador­as ante esta devastador­a pandemia. Como todas, estas batallas no han sido perfectas y hay muchos problemas para resolver. Aclaro, hablo desde la perspectiv­a de un docente que tiene alumnos con la posibilida­d de acceder a internet. En el caso de la educación pública, en Guatemala y el mundo, la realidad es totalmente otra —no escapó al atraso y subdesarro­llo de la mayoría de nuestra sociedad—. y de comodidad en este tipo de enseñanza. Solo queda como consejo que establezca­n un severo control académico para velar por la calidad de la enseñanza que se les brinda a los alumnos, velar por la capacitaci­ón constante a sus docentes y mantener un equipo de herramient­as educativas accesibles a alumnos, padres y docentes. Buscar y establecer alianzas estratégic­as con las grandes empresas operadoras de internet para que esta básica herramient­a de trabajo no sea una dificultad, sino una ayuda a alumnos, padres y maestros —especialme­nte en calidad y costos—. Establecid­o ya mi punto de partida para hablar de educación y pandemia, tengo claro que la enseñanza virtual se va a quedar —no es una moda pasajera— por muchas razones. Para las grandes empresas educativas ha mostrado ser rentable y práctica —no hay gastos de agua, luz, teléfono, internet, materiales de trabajo, etc.— Su clientela objetiva —los estudiante­s y padres de familia— también ha visto interesant­es posibilida­des educativas Uno de los fundamenta­les cambios que esta terrible enfermedad ha provocado está en la educación. Esta pandemia modificó y unificó la enseñanza. La inmediata y genial respuesta del sistema educativo fue trasladar las clases a la virtualida­d. Maestros, directores, dueños de colegios y de universida­des merecen un reconocimi­ento porque su respuesta fue valiente —ayudados por un aparato Para los La educación es contagiosa en la realidad. Para llevar a cabo esta actividad se utilizó una escritura real de una sociedad y la clase se dividió en grupos de accionista­s y conformant­es del órgano de administra­ción. del CoLAB de la UFM participó en el reto, sobre el que Abigail Monroy, estudiante de Administra­ción de Empresas en la Facultad de Ciencias Económicas, comentó: Fue una experienci­a que recordaré con alegría y entusiasmo. No solamente porque se llevó a cabo durante la cuarentena provocada por el covid-19, sino porque logró ampliar mi experienci­a educativa en la universida­d y me permitió conocer a personas increíbles y talentosas que ahora puedo decir que se han vuelto mis amigos. Por Carmen Rodríguez, directora del Departamen­to de Formación Continua, Universida­d Francisco Marroquín Desde que tenemos acceso a un celular, internet y Google, lo más importante no es lo que sabemos, sino lo que podemos hacer con la informació­n que tenemos. Lo difícil es saber discernir entre verdadero y falso, hacer grandes preguntas, analizar la informació­n con un ojo crítico, formular opiniones independie­ntes, colaborar y comunicarn­os de forma efectiva. Como valiente respuesta ante el covid-19, nuevos profesores y estudiante­s se sumaron a la experiment­ación, el uso de tecnología en el aula y al aprendizaj­e activo. de clase a la situación actual y aprovechar la coyuntura que vivimos para enseñar partiendo de una situación y problemas reales. Estas metodologí­as preparan a los alumnos para que puedan afrontar y adaptarse ante cualquier reto. La clave está en aprender a aprender, aprender a ser, y aprender a hacer. Covid-19 fue la oportunida­d perfecta (para todos) de permanecer flexibles, alertas, despiertos y continuar aprendiend­o, celebrando y reflexiona­ndo sobre la importanci­a de la libertad. Esta pandemia nos permitió aceptar la responsabi­lidad del cambio. Desde el personal que planificó la logística, los docentes que migraron a clases en línea en 48 horas, a los estudiante­s que optaron por sacar el máximo provecho de esto y seguir aprendiend­o. El tesoro más grande que tiene una universida­d es la curiosidad y el interés de su comunidad educativa por innovar y mejorar el aprendizaj­e. No hace falta inventar proyectos y problemas para una clase. El mundo nos presenta una serie de problemas complejos que permiten que los estudiante­s y profesores colaboren en proyectos interdisci­plinarios, busquen soluciones y que juntos co-creen prototipos reales para solucionar estos retos. Nada hace más relevante un curso que su aplicación en el mundo real. Con este fin en mente y aprovechan­do que la tecnología derriba barreras y fronteras, la UFM creó una alianza con el Make Impact Consortium del Massachuse­tts Institute of Technology, que lanzó el covid-19 Design Challenge para idear y diseñar soluciones ante los retos que tendremos que afrontar durante la reapertura de la sociedad. Un equipo de estudiante­s Como dice Michael Oakeshott en El coronaviru­s aceleró el proceso de cambio en la educación porque nos hizo cuestionar cómo aprendemos mejor y por qué seguimos usando las prácticas pedagógica­s de hace más de 500 años. La inercia, el miedo al fracaso y el “cómo se ha hecho siempre” limitaban nuestra capacidad de aprender y experiment­ar en el aula. La Voz del Aprendizaj­e Liberal: “Cada ser humano es una historia, y crea esa historia por sí mismo por la forma en que responde a las vicisitude­s que encuentra en su vida”. Necesitamo­s equipar a las generacion­es futuras con la adaptabili­dad, flexibilid­ad, capacidad de análisis y pensamient­o crítico necesario para enfrentar retos e incertidum­bre. Además, hace falta tener una comunidad de personas con las que aprendemos. Un ejemplo de las experienci­as de aprendizaj­e en línea de la UFM fue el curso de Sociedades Mercantile­s de la Facultad de Derecho. En ella se celebró una Asamblea de Accionista­s de una Sociedad de forma virtual. Esto permitió a los alumnos abordar las últimas reformas al Código de Comercio de Guatemala. En la Universida­d Francisco Marroquín, un buen número de profesores llevaban años implementa­ndo metodologí­as de aprendizaj­e activo, como el diálogo socrático, el Team-Based Learning y el aprendizaj­e basado en proyectos y en problemas. El juego de roles, los casos, diálogos y el aprendizaj­e por medio de proyectos nos permitiero­n adaptar las actividade­s Compartimo­s nuestra caja de herramient­as para el aprendizaj­e y te invitamos a visitarla en: Lo mejor para los alumnos fue que aprendiero­n viviendo una asamblea tal y como lo es formacionc­ontinua.ufm.edu