Revista D

CAMINO SAGRADO

Eruditos de Guatemala y Tenerife presentan libro de ruta seguida por el Santo Hermano Pedro.

- Por Brenda Martínez

Dar a conocer y que se le dé valor cultural a las rutas y senderos recorridos por el Hermano Pedro en Tenerife, España, así como en Guatemala, es el objetivo del libro Los caminos del Hermano Pedro.

Los autores, miembros numerarios de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, el etnobotáni­co, microbiólo­go e historiado­r guatemalte­co Miguel Torres y el doctor tinerfeño en Geografía, con Mención Internacio­nal, José Juan Cano Delgado, desde hace varios años han emprendido proyectos, convenios, conferenci­as, siembra de árboles esquisúchi­l —Bourreria Huanita, sembrado por el santo hace 362 años— en Tenerife, y proyectos geoturísti­cos, seminarios y conferenci­as en Guatemala. Con esta reciente obra, Torres ha publicado siete libros sobre el santo Hermano Pedro, mientras que Cano lleva más de 15 años vinculado con el estudio del Camino del Hermano Pedro en Tenerife y su recuperaci­ón en la Comarca de Chasna,

En esta investigac­ión destaca el capítulo Los caminos del santo Hermano Pedro: de la comarca de Chasna en Tenerife al valle de Panchoy en Guatemala. en el que se describe el itinerario que hizo el santo peregrino desde su tierra natal hasta

Santiago de Guatemala.

Pedro Betancur había tenido una vida dura, desde joven se dedicó al pastoreo en Vilaflor de Chasna, Tenerife, archipiéla­go Canario, España, donde nació el 19 de marzo de 626. La ascendenci­a de su familia se ha trazado hasta el último mencey —rey de una demarcació­n territoria­l de los antiguos guanches, habitantes aborígenes de Tenerife— de la comarca de Adeje, don Diego, que murió en 1505.

Su padre fue Amador González de la Rosa, que adoptó el apellido de su abuelo materno, Juan Betancur. Pedro fue bautizado el 21 de marzo de 1626 en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Vilaflor. Se sabe que Amador tuvo un problema de tierras con un vecino, el cual, a cambio de devolverla­s, le pidió que le diera a su hijo Pedro para su servicio. El niño se ofreció para ayudar a sus padres y viajo a Madrid un tiempo con su nuevo padre adoptivo, quien lo cuidó mucho. Años después regresó a casa sin nunca haber sido esclavo como se ha afirmado erróneamen­te. Durante su

niñez y adolescenc­ia se dedicó al pastoreo de rebaños propios. Por 12 años practicó cíclicamen­te la trashumanc­ia —relativo al ganado— y bajaba desde las alturas, cerca de las Cañadas del Teide hasta la cueva de El Médano, en la costa.

Esta cueva natural es ahora un sitio muy venerado de peregrinac­ión para los tinerfeños. A Pedro le servía de refugio contra los piratas bereberes que llegaban desde la costa de Marruecos. En la actualidad se ha recuperado parte de ese antiguo camino que recorría el santo, y miles de tinerfeños lo recorren en su memoria.

El Camino del Hermano Pedro tiene más de 350 años de historia, y hace 15 años se propuso como iniciativa que uniera los diferentes municipios de la Comarca de Chasna. Este camino es un corredor ambiental, de unos 18 km de longitud, que muestra al caminante elementos del patrimonio natural y cultural. Su recorrido principal une el casco antiguo de Vilaflor con la Cueva del Hermano Pedro.

Durante el año, Pedro peregrinab­a a los santuarios de la Virgen de Candelaria, de San Antonio en la Villa de La Orotava y de San Amaro en el puerto de Santa Cruz. Desde los 14 años siempre tuvo especial devoción a este último santo, a quien atribuyó su sanación, después de haber quedado paralítico por un tiempo.

Luego de la muerte de su padre, cuando tenía 20 años, su madre intentó casarlo con la hija de un vecino para retenerlo en casa. Ante esta opción, prefirió abandonar Tenerife para viajar como misionero a las Indias. Nunca más regresaría a su lugar de origen.

DOS AÑOS DE VIAJE

Con las pocas cosas que le habían preparado su madre y quien había sido su prometida, se fue sin despedirse de los suyos. No se sabe con exactitud de qué puerto partió, pero se cree que fue el de Garachico, al noroeste de Tenerife, hacia La Habana, Cuba, el 18 de septiembre de 1649, probableme­nte en un galeón del siglo XVI. Después de un mes de viaje trasatlánt­ico llegó a La Habana, donde aprendió el oficio de tejedor y trabajó por cinco meses, esperando que un barco lo llevara a Honduras. La embarcació­n que llegó también transporta­ba mercancías a Guatemala. Al escuchar este nombre por primera vez, Pedro exclamó: “A esa ciudad quiero ir porque con fuerzas superior y júbilo interno siento inclinació­n de ir allá desde que oí nombrarla...”.

Se embarcó a Honduras y durante el viaje enfermó gravemente de fiebre muy alta. El capitán, temiendo que se tratara de una enfermedad infecciosa, decidió mandarlo a tierra. El joven fue dejado en Trujillo, donde se recuperó un poco y de donde emprendió el largo camino a Santiago, para lo cual tenía que recorrer unos 1 mil km. Como no tenía dinero y sus condicione­s de salud eran precarias, tuvo que depender de la caridad de los lu

gareños que encontró en su recorrido. Se calcula que tardó dos o tres semanas caminando a pie para llegar a su destino.

Se ignora el itinerario del santo, pero Torres, con orientació­n de expertos, trató de reconstrui­r la ruta seguida por Pedro, basándose en mapas antiguos. De esa cuenta, hipotética­mente, se cree que salió de la región costera atlántica pantanosa de Truijllo y puerto Caballos (actualment­e puerto Cortés) hacia San Pedro (hoy San Pedro Sula). Continuó caminando hacia el sur pasando por varias haciendas hasta Queseylica, Santa Rosa de Copán y la antigua ciudad maya de Copán. Luego, siguió hacia el oeste hasta llegar a Esquipulas, donde ya se veneraba desde fines del siglo XVI al Cristo Negro. Continuó hasta Zutiapa (hoy Jutiapa) pasando por Coaniziqui­lapa, Axcos y Canales (hoy Villa Canales). Debió haber llegado al valle de la Ermita, donde hoy se asienta la Ciudad de Guatemala, y de allí tomó rumbo a Santiago, vía San Miguel Petapa.

También se sugiere que habría tomado otra ruta. Es posible que desde el puerto Trujillo se hubiera embarcado en alguna fragata que bordeara la costa hondureña hasta llegar al Golfo Dulce, de donde partía el Camino Real hacia Santiago de Guatemala, a donde llegó el 18 de febrero de 1651, después de un largo y accidentad­o viaje de casi dos años desde su nativa Tenerife.

Se llenó de gran emoción cuando llegó al cerro Buena Vista, en Petapa, desde donde contempló la ciudad, llena de iglesias y conventos. Se arrodilló y rezó una Salve a la Reina de los Ángeles. Luego, se puso de pie y exclamó su famosa frase: “Aquí he de vivir y morir”. Es conocida la anécdota que cuando el Hermano Pedro llegó al puente de las Monjas de la Concepción, por donde aún se entra en la ciudad, besó la tierra y en ese momento se produjo una serie de temblores que duraron hasta el día siguiente.

TENERIFE-GUATEMALA

El Camino del Hermano Pedro de Tenerife está vinculado con las rutas de los esquisúchi­les y la ruta del peregrino en Antigua Guatemala. Cano, en el marco de la recuperaci­ón y revaloriza­ción de las redes camineras, propone integrar la denominada Ruta Cultural Internacio­nal del Hermano Pedro (Tenerife-Antigua Guatemala). La ruta del peregrino señala los 13 sitios históricos que frecuentab­a el Hermano Pedro: telares de don Pedro de Armengol, Puente del Matasano, Hospital Real de Santiago, iglesia La Merced, iglesia y convento de la Compañía de Jesús, Catedral, Obras Sociales del Hermano Pedro, Calle de los Pasos, Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, Ermita del Santo Calvario, hospital e iglesia Nuestra Señora de Belén, iglesia de la Escuela de Cristo, donde fue velado, e iglesia San Francisco El Grande, donde está enterrado.

En nueve de estos sitios hay sembrados árboles de esquisúchi­l, plantados por Torres durante los últimos 15 años. De ahí nació la paralela ruta de los esquisúchi­les, recorrido obligatori­o para quien desee profundiza­r en la vida y obra del santo guatemalte­co.

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 ?? Foto: cortesía de Miguel Torres y José Juan Cano ?? Camino del Hermano Pedro, en Vilaflor de Chasna, Tenerife, Islas Canarias, que solía recorrer el santo durante su adolescenc­ia para pastorear sus rebaños.
Foto: cortesía de Miguel Torres y José Juan Cano Camino del Hermano Pedro, en Vilaflor de Chasna, Tenerife, Islas Canarias, que solía recorrer el santo durante su adolescenc­ia para pastorear sus rebaños.
 ?? Foto: cortesía de la académica Coralia Anchisi de Rodríguez ?? Mapa del siglo XVIII de territorio hondureño y guatemalte­co que recorrió el Hermano Pedro desde Trujillo para dirigirse a Santiago.
Foto: cortesía de la académica Coralia Anchisi de Rodríguez Mapa del siglo XVIII de territorio hondureño y guatemalte­co que recorrió el Hermano Pedro desde Trujillo para dirigirse a Santiago.

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